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    BUENOS AIRES (Sputnik) — La organización Barrios de Pie y la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (Ctep) instalaron 100 ollas populares en distintos lugares de Buenos Aires para visibilizar el hambre y la precariedad que sufren cada vez más familias por las políticas de Mauricio Macri, explicó a Sputnik una de las organizadoras.

    "Queremos visibilizar el hambre que se está notando entre los compañeros, porque el aumento de todas las cosas está devastando los barrios de la provincia y la ciudad de Buenos Aires", señaló Jaqueline Flores, una de las referentes de la Ctep.

    Los puntos elegidos para instalar las 100 ollas en la capital argentina pretenden mostrar la situación de cada vez más familias que están viviendo en la calle, precisó Flores, del Movimiento de Trabajadores Excluidos.

    "A esas ollas irán muchas familias a comer como todos los días, algo que no sabe la mayoría de la sociedad, pero hoy pretendemos que sí se sepa para que se den cuenta de adónde hemos llegado con todas las políticas públicas del Gobierno" (de Mauricio Macri), añadió la dirigente.

    Barrios de Pie y la Ctep aglutinan a miles de trabajadores de la economía popular, como se define a los cooperativistas que generan su propio trabajo.

    La pérdida de trabajo formal, sostuvo Flores, repercute en ellos "de la peor manera".

    "Sentimos que volvimos al 2001", añadió la dirigente.

    Asistencia para los más vulnerables

    Las ollas populares, que en su origen surgieron tras la crisis que sufrió el país a finales de 2001 "como un folclore dentro de la lucha popular", hoy son parte de la asistencia real que necesitan las familias más vulnerables, por lo han vuelto a instalarse en varias zonas de la capital y de la provincia de Buenos Aires, la más poblada de Argentina.

    Los cooperativistas parten "de la cultura del laburo (trabajo), y con los 3.200 pesos (213 dólares) que reciben del Ministerio de Desarrollo Social por su trabajo apenas subsisten durante los primeros trece días del mes".

    Para vivir decentemente, aseguran las organizaciones, se necesitan entre 10.000 y 12.000 pesos (entre 660 y 800 dólares).

    "No somos felices, ni garantizándole una olla al compañero ni comiendo de ella, trabajamos para que podamos ir a comer a nuestros hogares y tener la comida que nosotros consideramos que nos merecemos", sostuvo la referente de Ctep.

    Los trabajos más precarios, las llamadas "changuitas", tienden a desaparecer, mientras se maltrata a los trabajadores informales, como a los manteros o a los que cosechan en sus propias quintas (terrenos).

    Las organizaciones exigen el respeto a los cooperativistas y que se pague en término a los trabajadores.

    "Que no nos acusen de que recibimos planes sociales, con tantos años de organización sabemos que hay derechos que no se están cumpliendo, pero también sabemos defenderlos", advirtió Flores a esta agencia.

    Por todo ello, la Ctep y Barrios de Pie exigen al Gobierno puestos de trabajo genuino, el cese de las políticas represivas hacia los trabajadores en la vía pública, la urbanización y el término de las viviendas realizadas por cooperativas de trabajo en las villas (asentamientos precarios), y alimentos para comedores comunitarios.

    "Los hogares de zona norte ganan 53% más que los del sur, donde se concentran también la mayor cantidad de población en villas sin urbanización ni acceso a servicios y trabajo dignos", destacaron los organizadores, en base a un informe del Instituto de estadísticas de Buenos Aires.

    En la zona norte, en cambio, "se acumulan los mayores ingresos por familia y los mejores servicios de salud y educación" mientras que en el sur "están los niveles más altos de desocupación y pobreza", añadieron.

    Esta coyuntura "está afectando profundamente a los trabajadores y sectores más humildes de la sociedad que día a día ven más lejos un plato de comida, las herramientas e insumos necesarios para realizar nuestro trabajo, un techo digno y el trabajo mismo".

    La subida de los precios en los alimentos, que según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) aumentaron un 3,1% solo en junio, se suma al aumento de las tarifas de todos los servicios públicos, aunque la justicia federal haya paralizado de momento los incrementos en el gas y la electricidad hasta que se expida la Corte Suprema.

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