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    Miriam Coronel Ferrer, participante de las negociaciones entre el Gobierno de Filipinas y el Frente Moro Islámico de Liberación

    Dirigente del proceso de paz filipino insta a Colombia a mantener el diálogo

    © AP Photo / Vincent Thian
    América Latina
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    BOGOTÁ (Sputnik) — La filipina Miriam Coronel Ferrer presidió las negociaciones entre el Gobierno de su país y el Frente Moro Islámico de Liberación, experiencia que le ha servido para recomendar a las autoridades colombianas que mantenga contra viento y marea su voluntad de diálogo con todas las guerrillas, según declaraciones a Sputnik Nóvosti.

    "El mayor reto para Colombia, así como para Filipinas (inmerso en una fase de posconflicto con el Frente Moro Islámico de Liberación, MILF), es tratar de agrupar a todos los insurgentes que aún no hacen parte de un proceso de paz y negociar con ellos", dijo Coronel en Bogotá, donde participa en una cumbre de expertos internacionales sobre reintegración, reconciliación y construcción de paz.

    Coronel, quien presidió el panel de negociaciones del Gobierno de Filipinas para mantener conversaciones de paz con el MILF, el cual terminó con la firma del Acuerdo General sobre Bangsamoro en marzo de 2014 (una región autónoma propuesta para los musulmanes del sur de Filipinas), señaló la importancia de que el Gobierno colombiano adelante reformas legales para la inclusión de los excombatientes a la vida civil.

    "Lo importante es que se hagan reformas o diseñen directrices legales que permitan el diálogo y la inclusión de sectores con grandes diferencias. La negociación es entre dos partes, pero como tal los diálogos implican a diferentes actores que deben ser escuchados", señaló Coronel a esta agencia.

    El problema de los grupos disidentes

    Destacó, asimismo, que tanto la comunidad nacional como la internacional deben tener confianza en el proceso de paz que el Gobierno de Colombia adelanta con la guerrilla de las FARC en La Habana desde noviembre de 2012 y no desalentarse frente a recientes noticias de disidencia en uno de sus frentes, lo cual calificó como "normal" en este tipo de proceso.

    "Por supuesto que sería ideal que todos los grupos armados y todos sus integrantes pudieran estar reunidos en las negociaciones de paz y sentarse a la mesa con el Gobierno, pero esa situación ideal es poco probable que suceda. Así que lo que hay tratar de lograr es que los grupos estén en voluntad de las mesas de diálogo y que estas estén abiertas a recibirlos cuando quieran dialogar", consideró.

    Preguntada acerca de cómo se puede incentivar el diálogo hacia la paz por parte de grupos disidentes como los que ahora surgen en las filas de las FARC en el marco del proceso de paz colombiano, Coronel señaló la necesidad de entablar diálogos con los dirigentes de esas disidencias, de manera tal que se pueda desincentivar sus intenciones de seguir en armas.

    "La situación de disidencia en algunos frentes en Colombia es muy similar a la que estamos viviendo también con el MILF", explicó, "hubo iniciativas en las cuales el MILF habló con las comunidades para sensibilizarlas sobre la importancia de seguir con las conversaciones, al tiempo que las autoridades locales hicieron el mismo ejercicio con las comunidades y crearon el ambiente para que los ciudadanos pudieran apoyar los diálogos", ilustró.

    Paralelos entre Colombia y Filipinas

    Durante el diálogo con Sputnik Nóvosti, previo a una conferencia auspiciada por la estatal Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), Coronel destacó el paralelismo que existe entre los proceso de paz en Colombia y Filipinas, pese a que el de éste país ha sido motivado por razones sociales y religiosas durante décadas

    "No creo que sea más fácil o menos fácil ninguno de los dos procesos. Al final el aspecto más difícil que enfrentan ambos es que su ciudadanía los respalde y pueda acompañar todo el esfuerzo que se hace en la búsqueda de la paz. Tanto en Colombia como en Filipinas ha habido mucho dolor, mucho daño a las comunidades, y esas heridas dificultan un poco los procesos, pero aun así deben seguir", concluyó.

    El conflicto armado colombiano, que ha enfrentado a guerrillas, paramilitares, agentes del Estado y grupos narcotraficantes, es el más antiguo del continente y ha dejado unos 300.000 muertos, 45.000 desaparecidos y 6,8 millones de desplazados, según reportes oficiales.

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    Etiquetas:
    acuerdo de paz, Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, Miriam Coronel-Ferrer, Colombia, Filipinas
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