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    BUENOS AIRES (Sputnik) — El Gobierno argentino de Mauricio Macri cumple seis meses de una gestión que puso énfasis en medidas destinadas a conseguir financiamiento e inversiones y desestimó políticas de contención social para amortiguar el impacto del ajuste, evaluaron distintas fuentes para Sputnik Nóvosti.

    "No hay una luna de miel muy extensa, pero sí un margen de tolerancia bastante grande, fruto de que el Gobierno alega una herencia complicada y la necesidad de pasar momentos difíciles antes de que la situación mejore", explicó el director del Centro de Investigaciones Políticas (Cipol), Marcos Novaro.

    Al comienzo del mandato el 10 de diciembre, el Ejecutivo levantó las restricciones cambiarias para equilibrar la tasa de cambio oficial que estaba por debajo de su valor, y eliminó impuestos a las exportaciones agropecuarias ante una coyuntura de debilidad energética y de reservas, poca inversión y gran déficit fiscal, analizó el economista Claudio Zuchovicki.

    "Con un dólar más caro hay menor fuga de capitales, y además el Gobierno tuvo la suerte de que subió el precio de la soja (principal producto que exporta Argentina), lo que permitió una mayor entrada de dólares al país", señaló Zuchovicki, gerente de desarrollo de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

    Este marco ha propiciado una situación beneficiosa para las ciudades del interior que viven de la agroindustria, pero no para los asalariados de todo el país, cuyos sueldos vienen retrasados con respecto a la inflación.

    El poder adquisitivo también se redujo porque las tarifas congeladas de servicios esenciales como agua, gas y electricidad en la zona metropolitana de la capital y la provincia de Buenos Aires, donde vive un tercio de la población, experimentaron una suba abrupta de 300 por ciento en promedio, al eliminarse subsidios y para fomentar la mayor producción de energía.

    Otra prioridad del Gobierno fue arreglar el litigio con un grupo de tenedores de bonos conocidos como "fondos buitre" que Argentina arrastraba desde el cese de pagos de 2001.

    "Ello permitió levantar la suspensión de pago y financiar el déficit fiscal, aunque sin resolverlo", apuntó el economista Zuchovicki.

    En este contexto, Argentina realizó en abril la emisión de deuda más grande de los últimos 20 años para un país emergente: 16.000 millones de dólares.

    A ello se suman otros 5.500 millones de dólares que la nación tomó prestados desde entonces, con los que debería financiarse durante los próximos dos años, según Zuchovicki.

    "Los préstamos son a una tasa carísima, siete por ciento anual, dado que el riesgo país de Argentina ronda los 460 puntos básicos, similar al de Brasil, mientras que el de otros países de la región oscila en los 400 puntos", observó.

    Control institucional y político

    La imagen del presidente cayó significativamente entre marzo y abril para remontar en mayo a más de 45 por ciento, si bien no llega a los niveles de popularidad que tenía en diciembre de 2015, de más de 60 por ciento, de acuerdo al Cipol que dirige el sociólogo Novaro.

    "La confianza de que (el presidente) puede solucionar los problemas sigue siendo bastante alta, con un apoyo social que no se ha resentido por el aumento de las tarifas ni por el veto a la ley antidespidos", una iniciativa que buscaba frenar las cesantías por seis meses, señaló.

    Más de 154.000 personas han sido despedidas desde comienzos de año, según la consultora Tendencias Económicas, mientras las cesantías en el sector público superan las 33.000.

    Mientras, la inflación ronda el 40 por ciento anual, según estudios estadísticos de dos provincias, a falta de cifras nacionales que se conocerán la semana próxima.

    La pobreza, por otra parte, había llegado a afectar a 29 por ciento de la población en 2015, según estudios de la Universidad Católica que estima un aumento de 5,5 puntos porcentuales en los primeros tres meses de este año.

    Aunque el Gobierno no ha resuelto de momento casi ninguno de los problemas del país, indicó Novaro, Macri ha podido navegar en las aguas divididas del Congreso.

    El interbloque oficialista Cambiemos representa la primera minoría de la Cámara de Diputados pero no en el Senado, lo que le exige negociación y muchos cambios en sus proyectos.

    Empresario de una familia muy poderosa, el mandatario tiene problemas para convencer a la sociedad de que no gobierna solo para sus pares, reparó el director de Cipol.

    "Ese juego es complicado para Macri por su origen social, y porque es difícil tener de frente al peronismo (principal fuerza de oposición), con un discurso que buena parte de la sociedad comparte", puntualizó.

    Aun con errores, el Gobierno en este último período ha prestado ciertas ayudas a los sectores más postergados, con tarifas sociales para los servicios públicos y con el aumento de los subsidios al transporte en el interior del país.

    "Eso no alcanza cuando hay una situación de ajuste, cuando el empleo no crece y el consumo está estancado, dado que las políticas de contención no bastan para combatir la pobreza", concluyó Novaro.

    Pero el diálogo del Gobierno con sindicatos y gobernadores ayuda a transitar esta etapa en la que se favorecen salidas negociadas y quedan debilitadas, de momento, las estrategias de resistencia.

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    Etiquetas:
    Mauricio Macri, Argentina
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