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    Desapariciones forzadas en México (23)
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    Los restos de dos jóvenes, de un grupo de cinco secuestrados por policías el 11 de enero pasado y entregados a un grupo criminal en el pueblo de Tierra Blanca, Veracruz, sureste de México, han sido identificados, indica un reporte oficial.

    Restos óseos y ropas con sangre, localizados la semana pasada en un rancho del poblado Tlalixcoyan, a unos 60 km de Tierra Blanca fueron sometidos a un análisis genético y la información cruzada con muestras de sangre de los familiares arrojó la identificación de dos de los cinco jóvenes desaparecidos, entre ellos una adolescente de 16 años.

    ​“Al efectuar la confronta de las muestras tomadas en el rancho, con los perfiles genéticos proporcionados por los familiares de las víctimas, se determinó la coincidencia con dos de los jóvenes desaparecidos”, dice un comunicado emitido la noche del martes por la Secretaría de Gobernación (Interior).

    Expertos forenses y criminalistas de la Policía Federal, corroboraron que en un rancho, localizado a 60 km de Tierra Blanca (400 km al sureste de Ciudad de México), “se manipulaban drogas, manejaban equipos empleados para alterar vehículos, almacenaje ilegal de hidrocarburos, así como otros ilícitos”, indica el informe.

    El caso atrajo la atención de la prensa por su similitud con el modus operandi en la masacre de estudiantes de Ayotzinapa, perpetrada en septiembre de 2014, saldada con seis muertos y 43 jóvenes desaparecidos, en los cuales participaron policías municipales confabulados con delincuentes del crimen organizado.

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    “Un tío de uno de los muchachos vio cuando policías en una camioneta detenía el auto en que viajaban, se paró a preguntar qué ocurría, y le dijeron que era un control de rutina, pero después vio que los llevaban detenidos en la camioneta, los siguió por unas callejuelas, tuvo miedo y decidió avisar”, dijo a Sputnik Nóvosti un familiar de los dos jóvenes identificados.

    Hallazgo macabro

    En el rancho donde fueron encontrados los restos de los dos jóvenes detenidos y desaparecidos en Tierra Blanca, han sido descubiertos restos fragmentados y calcinados de unas 300 a 400 personas, dijo el familiar que pidió preservar su identidad por temor a represalias. “¿De quién son esos restos?”, se pregunta.

    El informe de la identificación fue presentado por la fiscalía general de Veracruz, con apoyo de la Comisión Nacional de Seguridad, la Policía Federal, el  subsecretario federal de DDHH, Roberto Campa, y el presidente de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, Jaime Rochín, quienes ofrecieron el informe a los familiares sobre el avance en la investigación.

    “Los subieron a un helicóptero hasta Veracruz, y de allí los llevaron a la Ciudad de México, ya sabían algo del resultado desde el viernes pasado, por algunos periodistas”, relata el familiar.

    De la misma manera que ocurrió en el caso Ayotzinapa, los macabros hallazgos presenciados en la búsqueda –tales como fosas clandestinas con más de una veintena de cuerpos en Veracruz–, han llevado a los familiares a solicitar otra opinión, para saber si un fragmento de fémur, y un pedazo de camisa rasgada con sangre, corresponde a sus hijos.

    Los jóvenes volvían de festejar un cumpleaños en el Puerto de Veracruz, donde vive el hermano de Bernardo Benítez, uno de los que ha sido identificado. Los familiares tienen miedo, porque fueron intimidados por las autoridades cuando presentaron las denuncias.

    El pueblo de origen de los muchachos es Playa Vicente, a orillas de un afluente del caudaloso Rio Papaloapan, que desemboca en el Golfo de México, y el lugar de la detención y secuestro fue Tierra Blanca, a una hora en su ruta al Puerto de Veracruz.

    Las autoridades demoraron días en detener a siete policías municipales involucrados, entre ellos un jefe estatal de la policía de Veracruz, “que no se presentaron a trabajar ni terminaron su guardia el día del secuestro”, explica el familiar.

    Los policías demoraron en confesar que habían entregado a los secuestrados a sicarios del crimen organizado –tres sospechosos más han sido detenidos–, argumentando que sus familias estaban amenazadas.

    Padres, madres y familiares de los jóvenes desaparecidos instalaron durante casi un mes un campamento en la fiscalía de Tierra Blanca, desde mediados de enero, y una campaña nacional fue acompañada por organismos defensores de los DDHH y periodistas.

    Los jóvenes tenían diplomas universitarios, prosigue el relato del familiar, uno de ellos era administrador de empresas, otro ingeniero, y trabajaban en los ranchos ganaderos de sus padres.

    El padre de Bernardo Benítez, además de ganadero, se dedicaba al comercio de refrescos en el sureste de Veracruz, su padre –abuelo del joven- también fue secuestrado hace siete años, pagaron tres millones de pesos de rescate, pero nunca lo encontraron, según el testimonio.

    “Creemos que se trataba de un secuestro y extorsión, pero la atención de toda la prensa y los defensores de derechos humanos que atrajo a las fuerzas federales, los pudieron obligar a abandonar ese plan y asesinarlos”, se lamenta el familiar de uno de los dos identificados.

    Veracruz es uno de los estados más violentos de México, y el más peligroso para periodistas: de los más de 26.000 desaparecidos desde 2007 en todo el país, ese estado acumula casi un millar. Centenares de restos siguen allí sin identificación.

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    Etiquetas:
    desaparición forzada, secuestro, Tlalixcoyan, México
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