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    Uruguay ante una progresión de la explotación sexual infantil

    © REUTERS / Edgard Garrido
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    Los casos comprobados de explotación sexual infantil en Uruguay progresan y se ceban con los adolescentes de 15 a 18 años, afectando a las poblaciones más vulnerables en medio de una indiferencia general y de la falta de políticas adaptadas.

    El estudio, realizado por la ONG Gurises Unidos, la Fundación Telefónica y el Instituto de Estadística de la Universidad de la República de Uruguay, relevó 650 casos de explotación sexual entre 2012 y 2013; un 80% de quienes sufrieron abusos son adolescentes de entre 13 y 15 años. 

    La investigación se elaboró a partir de la información en centros educativos y de salud y se basó en Montevideo y otras 48 ciudades del interior con más de 5.000 habitantes.

    "Este estudio es un primer conteo realizado con la información de los técnicos. La explotación sexual infantil es un negocio muy fuerte en Uruguay, muy institucionalizado, con diversas expresiones, donde los menores son parte de ese negocio", dijo Andrea Tuana, presidenta de la ONG El Paso, en diálogo con Sputnik Nóvosti.

    La explotación sexual a menores en Uruguay se produce, principalmente, en zonas turísticas y de frontera, en lugares donde hay parques logísticos con abundante mano de obra masculina y en el interior del país.

    También señala que en Uruguay los explotadores no pertenecen a grandes mafias, sino que proceden de entornos más cercanos.

    Andrea Tuana lamentó que "Uruguay aún no lo reconozca como un problema social grave" ya que en la opinión pública, continuó, "existe la idea de que esto es un trabajo, que los menores lo hacen porque quieren y que les gusta la vida fácil… no hay una conciencia social".

    "Esto muestra la fuerte vigencia del patriarcado y cómo impone sus reglas. Los hombres creen que es un derecho acceder al cuerpo de las mujeres y encontrar dentro de ese mercado lo que quieran, a pesar de que son menores y de que la ley lo impide ", denunció Tuana.

    En general, explicó Tuana, se trata de personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad social.

    Fallos en la justicia

    Como consecuencia de las situaciones de explotación de clientes o del propio explotador, muchas menores quedan embarazadas en edad temprana y "no cuentan con ninguna ayuda".

    "Muchas veces comienzan a ejercer el trabajo sexual cuando tienen 18 años y después, cuando tienen 30, muchas se ven con hijas ya adolescentes que siguen el mismo camino. Hoy la justicia uruguaya procesa a las madres que tuvieron ese duro trayecto de vida porque se considera que contribuyen a la explotación o porque no cuidan de sus hijas", criticó la activista.

    "No se procesa al explotador. Se trata de buscar cualquier argumento para dejarlos libres. El peso de la ley cae sobre las madres", agregó.

    Así ocurrió en uno de los últimos casos de explotación sexual a dos adolescentes registrado en Rivera, al norte del país, donde la madre de una de ellas y dos funcionarias del Instituto del Niño y de la Adolescencia de Uruguay (INAU), organismo encargado de la tutela de menores en situación de vulnerabilidad, fueron procesadas por la justicia, pero no los explotadores.

    Varias organizaciones sociales del país denunciaron la situación a través de un escrito: "Nos asombramos con actuaciones judiciales que, si bien hacen hincapié en la importancia de contar con un adecuado marco de contención y tuición de menores, omiten deliberadamente la responsabilidad de los explotadores", señalaron.

    Aumentan las denuncias

    Las denuncias por casos de explotación sexual a menores aumentaron en 2014 hasta alcanzar los 126 casos, mientras que en 2013 se registraron 78, según datos de INAU.

    Desde las instituciones atribuyen ese aumento a la mejor atención del problema y destacan que en Uruguay se ha capacitado a cerca de 2.500 personas en los últimos tres años, según señaló el presidente del Conapees, Luis Purtscher.

    Sin embargo, para quienes han sido víctimas de explotación sexual, estas medidas no son suficientes.

    "La explotación sexual infantil no la ve quien no quiere verla. Tampoco la ve quien solo va tres horas al lugar para analizar la situación, pero el problema está ahí y ocurre más de lo que pensamos. En el interior del país el patriarcado tiene su máximo poder, es ahí están los mayores niveles de vulnerabilidad y desigualdad", dijo Karina Núñez, trabajadora sexual y secretaria de la Federación Uruguaya de la Diversidad Sexual (FUDIS), en diálogo con Sputnik Nóvosti.

    Las organizaciones que luchan por erradicar la explotación sexual infantil exigen la creación de una brigada policial especializada y que todos los departamentos del país cuenten con servicios de atención especializada para las niñas, niños y adolescentes que sufren diversas formas de violencia.

    Etiquetas:
    explotación sexual de menores, explotación infantil, Karina Núñez, Andrea Tuana, Uruguay
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