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    Lo que parecía un secreto a voces que solo las autoridades deportivas cubanas no querían creer o confirmar, se ratificó con la clausura de los XVII Juegos Panamericanos de Toronto. Cuba no pudo mantener el segundo puesto histórico y fue relegada al cuarto lugar del medallero por países.

    Antes de partir a la cita continental, los principales dirigentes del deporte en la isla ratificaron el compromiso de mantener el segundo peldaño, algo siempre conseguido desde Cali-1971 hasta Guadalajara-2011, pero esta vez fallaron los cálculos.

    Y es que la cita canadiense puso las cosas en su sitio y dejó claro que además de existir un retroceso en la calidad y preparación de los antillanos, los demás países también quieren ganar, se lo han propuesto como meta y lo han conseguido.

    En resumen de trofeos Cuba logró 22 medallas de oro menos que hace cuatro años, algo que ya sabían los especialistas que podía suceder. Pero no esperaban que Canadá sumara 48 coronas más que en Guadalajara. Y menos que Brasil –que tuvo siete títulos menos respecto a 2011– también desplazara a la isla.

    La delegación cubana se fue de Toronto con un total de 97 medallas, 39 menos que en 2011. Múltiples pronósticos no se cumplieron, varios potenciales campeones no llegaron a serlo, otros cumplieron y algunos sorprendieron. De las 364 pruebas convocadas, Cuba solo participó en 217. Los cubanos accedieron a 121 finales y ganaron menos de un tercio de ellas, apenas 36. Solo cinco deportes –canotaje, tiro, taekwondo, clavados y gimnasia artística– tuvieron resultados superiores a Guadalajara.

    El nivel de eficiencia que alcanzáramos determinaría nuestra posición en el medallero. Participamos en gran cantidad de finales y aproximadamente solo en el 36 por ciento de ellas vencimos, eso dio al traste con las aspiraciones. Durante los primeros días, muchos de los muchachos valorados para ser segundos, ganaron el oro, pero en el cierre no ocurrió así, destacó recientemente a Granma Antonio Becali, presidente del Instituto cubano de deportes (Inder).

    Y es que los éxitos y las grandes hazañas alcanzadas por los atletas cubanos en los años precedentes se han convertido en uno de los principales adversarios de deportistas, entrenadores y autoridades que los dirigen, pues la exigencia siempre ha partido de superar lo logrado.

    Definitivamente algo falló y es que plantearse metas está bien, pero o los cálculos no tuvieron en cuenta las reales posibilidades de nuestra delegación, o no hubo profundidad en el estudio de contrarios. Cualquiera de esas causas llevan irremediablemente a un exceso de triunfalismo.

    Lo cierto es que no solo fue Canadá, que tenía "ventajas" por ser la sede, pues Brasil cumplió su anhelo de desplazar a Cuba del medallero panamericano, algo que no lograron cuando fueron sede en 2007.

    También hay que tener en cuenta que en el mundo actual el deporte genera dividendos y es parte del gran entramado de la economía mundial, por tanto hace falta financiamiento para sostenerlo y desarrollarlo pues sino lo sucedido en Toronto seguirá repitiéndose.

    Y es que en la cita continental, los cubanos compitieron no solo frente a grandes estrellas del deporte, sino contra potencias como Estados Unidos, Canadá y Brasil, que según datos del Fondo Monetario Internacional de abril pasado son la primera, décima y octava economías del mundo, respectivamente, de acuerdo con su Producto Interno Bruto.

    Actualmente, para lograr resultados, además del talento natural con el que cuentan muchos de los deportistas cubanos, y el conocimiento de sus técnicos, es preciso insertarse, es necesario estar a la altura de los rivales. Entrenar con equipos básicos o de última generación, hacer dietas estrictas, contar con bases de entrenamientos, realizar topes amistosos o participar en competencias de primer nivel. Y todo eso exige una voluntad y un financiamiento que la economía cubana no puede permitirse.

    Por tanto habrá que seguir profundizando en las estrategias de contratación en ligas foráneas, a la espera de que ayude a mejorar las condiciones de vida y entrenamiento de muchos deportistas de élite, pero tampoco eso solucionará por si solo todos los problemas que minan la pirámide del alto rendimiento.

    Para muchos entendidos en la isla, se necesita una revolución deportiva, que transforme la actual estructura y potencie el desarrollo desde abajo, para que surjan nuevos campeones como los que le dieron gloria a esta pequeña nación donde el deporte es pasión y donde millones disfrutan los triunfos de sus atletas como propios.

    Etiquetas:
    XVII Juegos Panamericanos de Toronto, Toronto, Cuba
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