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    La apertura energética que por primera vez desde 1938 permitirá la inversión privada en la industria petrolera de México, pondrá fin al monopolio estatal de Pemex el miércoles 15 de julio, con el anuncio de las empresas ganadoras de los primeros contratos en la llamada Ronda Uno de licitaciones.

    La petrolera estatal mexicana ya se ha descartado de participar en esta histórica primera ronda de negocios en campos de aguas someras, frente a las costas del Golfo de México, en las cuales participan 24 empresas, casi todas extranjeras.

    El descarte de Pemex ocurre luego de que meses atrás, en la llamada Ronda Cero, Pemex tuvo el privilegio de elegir los reservorios de hidrocarburos más prometedores, en solitario, sin competidores enfrente.

    La caída de los precios internacionales del crudo este año también ha obligado al Gobierno del presidente Enrique Peña a recortar unos 4.000 millones de dólares en el presupuesto anual de Pemex.

    La petrolera estatal mexicana se ha excluido, sobre todo por la falta de recursos financieros, de la subasta de 14 campos de reservas de crudo en el Golfo de México, bajo el esquema de producción a riesgo compartido, y como un mensaje de bienvenida a las petroleras extranjeras.

    La Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), órgano regulador gubernamental, espera asignar entre 40 y 50 por ciento de los 14 campos de hidrocarburos ofrecidos a concurso.

    Las reservas de hidrocarburos están medidas con estudios prospectivos en aguas someras del Golfo de México, estimadas en unos 690 millones de barriles de petróleo crudo, distribuidos en 14 campos.

    El gobierno estima que los 14 campos podrían atraer inversiones por 16.750 millones de dólares en los próximos cinco años y generar unos 170.000 empleos totales, y 45.000 empleos directos.

    Esos campos deben ser desarrollados para poder convertirse en "reservas probadas", es decir reservas con un 90 por ciento de posibilidades de ser encontradas, con factibilidad financiera, tecnológica y capacidad de comenzar a producir, hacia 2018.

    Los 14 contratos para esos reservorios fósiles serán otorgados por México por un periodo inicial de 25 años, con opción a prolongarse otros 10 años, por primera vez desde la nacionalización petrolera de 1938, emprendida por el expresidente general Lázaro Cárdenas.

    Los campos petroleros de las primeras cuatro convocatorias que integran la llamada Ronda Uno están localizados en las conocidas costas de aguas someras cerca de las playas de los estados mexicanos del Golfo de México, los petroleros Veracruz, Tabasco y Campeche.

    La superficie total de los 14 campos licitados en esta primera convocatoria de unos 4.200 kilómetros cuadrados de aguas territoriales mexicanas cercanas a las costas, todos en la llamada Cuenca Petrolera de Salinas, excepto uno que se localiza en la vecina Cuenca de Macuspana.

    El miércoles 15 de julio el Gobierno espera saldar la subasta de un mínimo de 40 a 50 por ciento de los 14 bloques, un porcentaje en los rangos del estándar internacional regional del Golfo de México, compartido con EEUU y Cuba, dado que esos campos de aguas poco profundas son las zonas petroleras más exploradas en la historia del país latinoamericano.

    Para las actividades de exploración de esa primera convocatoria histórica, de las cuatro llamadas que componen la Ronda Uno, se requieren inversiones de poco más de 900 millones de dólares para desarrollar unos 17 pozos exploratorios, a fin de lograr descubrimientos comerciables y rentables en los 14 campos o bloques petroleros, según la CNH.

    Pemex se resignará esta vez a ver los toros desde la barrera, debido a que en el primer trimestre de 2015, sus pérdidas netas crecieron un 180 por ciento a ritmo anual y su deuda aumentó 12 por ciento, según cifras oficiales.

    El derrumbe de los precios internacionales del crudo a casi la mitad del pico marcado en 2014, se debe a la sobreoferta de crudo de alrededor de 1,5 a 2,0 millones de barriles diarios en los mercados globales, de acuerdo con el Gobierno de México, que espera una recuperación de los precios a partir de 2017.

    El costo promedio de producción por barril en aguas someras de las costas de México se estima en 20 dólares, sin impuestos, lo cual hace rentables para las empresas extranjeras aquellos 14 campos, con base en los precios actuales de alrededor de 50 dólares el barril.

    Sin embargo, las empresas petroleras extranjeras con sus propias tecnologías pueden jugar con esos precios, a diferencia de Pemex que debe contratar tecnología de la cual no dispone, encareciendo los costos de producción.

    En poco más de una década, la producción de crudo en México se ha desplomado en un millón 1,2 millones de barriles diarios desde un pico de 3,4 millones de barriles por día alcanzado en 2004, a 2,26 millones de b/d promedio a lo largo de 2015, una pérdida de producción de más de la tercera parte (35% menos).

    La meta del Gobierno de Enrique Peña es estabilizar la producción del décimo productor mundial de crudo hacia 2018 alrededor de unos 2,5 millones de barriles por día.

    En total, en las cuatro convocatorias de la Ronda Uno abierta a las petroleras extranjeras y privadas, México espera inversiones por unos 21.000 millones de dólares.

    En el concurso participan petroleras extranjeras como la rusa Lukoil, la estadounidense Exxon Mobil, la angloholandesa Shell, la francesa Total, la brasileña Petrobras, y British Petroleum entre otras, hasta sumar 24 compañías.

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    Etiquetas:
    petróleo, Comisión Nacional de Hidrocarburos de México (CNH), Pemex, Enrique Peña Nieto, México
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