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    Pese a la mejor formación de los cascos azules, delitos sexuales continúan

    Pese a la mejor formación de los cascos azules, delitos sexuales continúan

    © Flickr / UN Mission in Mali
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    La explotación y el abuso sexual cometidos por militares, civiles y policías que hacen parte de las misiones de paz de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) están lejos de desaparecer, a pesar de los esfuerzos por mejorar la formación de quienes trabajan en los 16 contingentes que el foro mundial tiene desplegados por todo el mundo.

    Integrantes de la Escuela Nacional de Operaciones de Paz del Uruguay (ENOPU), país que envió a los primeros observadores militares a Cachemira en 1952, reconocen que "hay que darle más forma a la instrucción previa al despliegue" de las tropas.

    Pero se deben destacar los avances conseguidos en los últimos años en materia de entrenamiento, como los cursos en cuestiones de género y los de protección a la infancia, señalan.

    "El paquete de entrenamiento de cascos azules aborda tanto aspectos técnicos como sociales, para que nuestro personal comprenda mejor la cultura del país al que van y cómo tratar a los locales", dijo a Sputnik Nóvosti el director de la ENOPU, Carlos Frachelle.

    "Ajustamos la instrucción a diferentes circunstancias dependiendo del país", agregó.

    Sin embargo, los sectores que reclaman el retiro de tropas uruguayas de misiones como la de Haití consideran que estos problemas de violencia son "la forma natural de los ejércitos de ocupación".

    Estos contingentes "reciben una preparación policíaco-­militar desde la postura del "yo soy más que vos". Se trata de misiones del orden global que se impone y no del respeto de las personas que viven en los países afectados", criticó Andrés Olivetti, de la Coordinadora por el Retiro de las Tropas de Haití, grupo uruguayo integrado por varias fundaciones, sindicatos y federaciones de estudiantes.

    En esas condiciones, "no hay formación que valga una vez que están allí; las ocupaciones contra los pueblos siempre implican que se produzcan aberraciones de este tipo", estimó Olivetti.

    Un informe de la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de la ONU (OIOS por sus siglas en inglés) indica que hubo 480 denuncias de explotación y abuso sexuales entre 2008 y 2013, de las cuales una tercera parte involucró a niños, y a lo largo de 2014 se registraron 51.

    Si bien la OIOS apunta que desde 2010 las denuncias se han reducido en general, el problema continúa, principalmente en las misiones de paz desplegadas en República Democrática del Congo, Liberia, Haití y Sudán del Sur, que acumulan el mayor número de denuncias.

    Es frecuente que los efectivos de estas fuerzas paguen por tener relaciones sexuales con habitantes locales, tanto dinero como otros bienes, a pesar de que es una práctica prohibida por la ONU desde 2003 por considerar que socava la credibilidad de la organización en las áreas donde trabaja.

    Casos sonados

    Los cascos azules gozan de inmunidad al estar protegidos por la Convención de Privilegios e Inmunidades de la ONU de 1946, por eso si cometen algún delito solo pueden ser juzgados por la justicia de sus países de origen.

    Uno de los escándalos sexuales más sonados en Uruguay involucró a cinco cascos azules en la presunta violación de un joven haitiano en 2011 que se hizo pública a través de un vídeo en el que se veía a un grupo de soldados que rodeaban al joven puesto boca abajo sobre un colchón y con las manos hacia atrás.

    "Nos duele ver que una manzana podrida eche a perder el trabajo de otras muchas personas. No hay que olvidar que miles de militares están ahí afuera con el objetivo de crear un ambiente estable y seguro. Obviamente existen estos casos, pero creo que tenemos una tropa madura", argumentó el coronel Frachelle.

    La justicia uruguaya dispuso que cuatro de los acusados fueran a prisión por el delito de violencia privada, que implica penas de cárcel de hasta tres años.

    A pesar de que Uruguay es un país de tan solo 3,2 millones de habitantes, es uno de los principales contribuyentes de tropas con cerca del 20% de sus fuerzas operativas destinadas a misiones de paz, que se concentran principalmente en la República Democrática del Congo (MONUSCO) y en Haití (MINUSTAH).

    Un escándalo más reciente involucró a efectivos franceses con abusos sexuales contra menores en la República Centroafricana, casos que ahora investiga la justicia de Francia.

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    cascos azules, Escuela Nacional de Operaciones de Paz del Uruguay (ENOPU), ONU
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