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    Squatters carry their belongings as they leave the newly built apartments of the Minha Casa, Minha Vida (My House, My Life) housing program in Rio de Janeiro November 19, 2014.

    Nueva polémica en Río de Janeiro por la subida del precio de los autobuses públicos

    © REUTERS / Ricardo Moraes
    América Latina
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    El aumento de casi un 13% en el precio del billete aplicado desde el pasado sábado en los autobuses de Río de Janeiro podría ser inconstitucional según el Ministerio Público de la ciudad que este lunes anunció que pedirá su anulación a la Justicia de Brasil.

    Pasando de 3 a 3,40 reales, el aumento en el precio del billete, el mayor en los últimos diez años, debería tener en cuenta el reajuste en la inflación y el efecto que este tiene en el coste operacional de la empresa concesionaria de transporte, sin embargo, las empresas están aprovechando la oportunidad para incluir el coste de los aires acondicionados en sus flotas de autobuses.

    En una ciudad con temperaturas que en verano superan fácilmente los 40 grados y con sensaciones térmicas de hasta 55 grados, el alcalde de Río, Eduardo Paes, prometió equipar todos los autobuses urbanos con aire acondicionado antes de los Juegos Olímpicos de 2016, una promesa ratificada en un decreto de obligatoriedad firmado el 30 de enero de 2014.

    En la actualidad solamente el 28% de los 9.046 autobuses que componen la flota urbana disponen de aire acondicionado por lo que se calcula que el sector necesitará invertir en torno a 1.000 millones en mejoras en el bienio 2014-2015, es decir, prácticamente renovar la flota de autobuses.

    Cabe recordar que el aumento del precio del billete en Sao Paulo y Río de Janeiro en junio de 2013 fue el detonante de las protestas ciudadanas que congregaron a millones de brasileños a las calles de 12 ciudades de todo el país afectando gravemente al desarrollo de la Copa de las Confederaciones de la FIFA.

    Según un estudio del Instituto de Investigación de Economía Aplicada de Brasil (IPEA), los trabajadores de Río de Janeiro emplean un promedio de 86 minutos diarios en el transporte público e invierten entre el 17% y el 70% de sus ingresos en costear el desplazamiento entre las zonas deprimidas de la periferia y sus lugares de trabajo en el centro y zona sur de la ciudad.

    En concreto, el estudio demostró un trabajador de la zona norte de Río de Janeiro que necesite usar varios autobuses por trayecto podría llegar a invertir 480 reales al mes en transporte cuando el salario mínimo en el país es de 678 reales, una situación que permite entender la indignación de un aumento de el 13,3% de un día para otro.

    Etiquetas:
    Ministerio Público Federal de Brasil, Río de Janeiro
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