Widgets Magazine
En directo
    Manifestaciones de protesta en México

    A tres meses de la masacre de estudiantes en México sus familias aún buscan la verdad

    © REUTERS / Henry Romero
    América Latina
    URL corto
    Desaparición de estudiantes en México (201)
    0 41

    Los familiares de 42 estudiantes desaparecidos tras la masacre del 26 de septiembre en Iguala continúan movilizados al cumplirse este viernes tres meses de los ataques perpetrados por policías y sicarios confabulados con el alcalde de esa ciudad del estado mexicano de Guerrero, asolado por el narcotráfico.

    Sin descanso en los días de las festividades de fin de año, los padres, madres y familiares de los estudiantes de magisterio de la escuela rural de Ayotzinapa y organizaciones independientes de la sociedad civil siguen exigiendo "justicia y presentación con vida" de los jóvenes de origen campesino.

    El acto principal de la jornada ha sido organizado como una "marcha de silencio" al atardecer desde la rotonda del Ángel de la Independencia, frente a la embajada de EEUU, para recorrer la céntrica avenida Reforma hacia el Monumento a la Revolución mexicana de principio de siglo.

    Sin importarles que la megalópolis de 20 millones de habitantes luce semivacía en la pausa de fin de año, la consigna "Vivos los llevaron, vivos los queremos" ha estado presente inclusive en la lluviosa Nochebuena frente a la residencia presidencial de Los Pinos.

    El día de la Navidad, los familiares protestaron frente a la embajada de Alemania, para exigir al gobierno de Berlín que vigile la prohibición de vender armas a las autoridades de las regiones de México donde ocurren violaciones a los derechos humanos, como el estado de Guerrero.

    Atisbos de la verdad

    La noche del 26 de septiembre y la madrugada siguiente, policías municipales de los pueblos de Iguala y Cocula, en ese estado montañoso, atacaron a balazos a los jóvenes por orden del alcalde José Luis Abarca, ya detenido.

    El principal ataque fue contra dos autobuses repletos de estudiantes de la escuela de Ayotzinapa, cuna y emblema de movimiento rebeldes de izquierdas en los años 70.

    Los alumnos habían decidido ocupar 20 autobuses, y ya habían tomado ocho transportes colectivos en distinto puntos de Iguala –según sus testimonios- para viajar a la Ciudad de México a la conmemoración anual de una masacre de universitarios cometida por el ejército el 2 de octubre de 1968.

    Las agresiones en distintos puntos de Iguala contra esa movilización estudiantil fue ordenada por el alcalde –según las pesquisas- para impedir un boicot al lanzamiento de una campaña política de su esposa, con saldo de seis muertos, una veintena de heridos y 43 jóvenes secuestrados y desaparecidos.

    El alcalde y su esposa, del centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), están en un grupo de 80 detenidos, junto con policías y sicarios, y el gobernador por esa misma tolda, Ángel Aguirre, renunció tras la masacre, hundiendo a la tercera fuerza política nacional en su peor crisis desde su fundación hace 25 años.

    La investigación apunta a que los policías de Iguala y Cocula, pueblos vecinos, entregaron a los alumnos a un grupo del crimen organizado autodenominado Guerreros Unidos.

    Esa pandilla es una fracción del debilitado cartel narcotraficante de los hermanos Beltrán Leyva, que cinco días después de la masacre sufrió su golpe más reciente, con la captura del último hermano del clan, Héctor Beltrán.

    Las confestiones y el hallazgo de restos

    Tres de los sicarios confesaron haber asesinado a los jóvenes, quemado y triturado sus restos para luego lanzarlos en ocho bolsas al río San Juan de Cocula, de donde fueron rescatadas dos bolsas con 17 despojos.

    Esos restos fueron enviados a la Universidad de Innsbruck, Austria, donde uno de esos restos fue identificado como Alexander Mora Venancio, alumno de 19 años; y el análisis de los otros 16 restos calcinados duraría dos meses más por su deterioro.

    "La lucha de los padres es la búsqueda de toda la verdad y la justicia", dijo a Sputnik Nóvosti el abogado humanitario que auxilia a las familias, Abel Barrera, laureado con el Premio Amnistía Internacional–Alemania en 2011, y apunta a que se investigue el rol del Ejército y la policía federal. 

    El sacerdote Alejandro Solalinde, premio nacional de DDHH de México, quien reveló hace más de dos meses a Sputnik Nóvosti que los estudiantes fueron asesinados y calcinados, con base en confesiones de testigos, ratificó que algunos estudiantes fueron incinerados, pero la suerte de los demás "es algo muy confuso".

    "En primer lugar digo que unos sí podrían haber sido incinerados; pero sobre los demás estamos viendo algo muy confuso, y falta seguir la línea de investigación sobre el papel del Ejército", dijo el religioso católico la semana pasada.

    La peor crisis política en muchos años

    El caso desencadenó la peor crisis política en México de los últimos años y el presidente Enrique Peña se ha convertido en el mandatario más impopular en dos décadas, de acuerdo con el sondeo anual del periódico Reforma, y está bajo presión internacional desde varios flancos.

    Las protestas han colocado a los humildes familiares campesinos de los jóvenes masacrados en un inesperado liderazgo nacional, ante la bancarrota moral de todas las formaciones políticas dominantes del país, abriendo la puerta a grupos radicalizados que han protagonizado episodios de violencia callejera, entre cócteles molotov y gases lacrimógenos.

    El presidente Peña definió el año 2014 como "un año de claroscuros" para México, dado que en el primer semestre logró que el Congreso aprobara históricas reformas encabezadas por la apertura a la inversión privada por primera vez en 76 años en el monopolio petrolero estatal, que quedaron "congeladas" por la conmoción política.

    La popularidad del Presidente sufrió otro desgaste cuando una investigación periodística estableció que la Primera Dama, la ex actriz Angélica Rivera, había comprado una mansión de 4 millones de dólares a un contratista del Gobierno, ante lo cual decidió venderla para eludir las suspicacias de conflictos de intereses.

    Hace poco más de un mes, en el aniversario de la Revolución Mexicana, Peña declaró que México estaba "dolido por el caso de Iguala", expresó la consigna de las protestas de "Todos somos Ayotzinapa", y presentó un decálogo de acciones para fortalecer el Estado de derecho, abatir la corrupción e inseguridad, un tema relegado en su agenda original.

    Casi tres meses después de la tragedia, el padre Solalinde reflexionó a Sputnik Nóvosti: "Lo que pasó en Iguala nos permitió ver el México que tenemos al desnudo, con un gobierno fallido, una sociedad civil harta, pero también con una parte de la sociedad inconsciente".

    Tema:
    Desaparición de estudiantes en México (201)

    Además:

    Familiares de 42 estudiantes desaparecidos protestan ante embajada de Alemania en México
    Alcalde detenido en el marco de la investigación de la masacre estudiantil en México
    Familiares de 43 estudiantes piden al Senado de México anular poderes en Guerrero
    Procuraduría confirma identificación de uno de los 43 estudiantes desaparecidos en México
    Etiquetas:
    Ayotzinapa, México
    Normas comunitariasDiscusión
    Comentar vía FacebookComentar vía Sputnik