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    EL CAIRO (Sputnik) — El embajador de Etiopía en Egipto, Marcos Tekle, descartó en declaraciones a Sputnik que la Gran Presa del Renacimiento etíope (GERD), una megaobra hidroeléctrica que se está construyendo en el Nilo Azul, cause daño a Sudán o Egipto.

    El objetivo "de nuestro acuerdo es asegurarnos de que la presa no cause daños graves a Sudán y Egipto. Es lo único que queremos del acuerdo (…) Intentamos demostrar una y otra vez, apoyándonos en las palabras de muchos científicos de que la presa no causará daño, sino que será beneficiosa", dijo Tekle a Sputnik.

    Agregó que la presa, ubicada en la región etíope de Benishangul-Gumaz, podrá regular el flujo de agua durante las temporadas de lluvia, así como proporcionar agua al país durante una sequía.

    "Egipto podría sacar beneficio del flujo de agua regulado, también estamos abiertos a acuerdos sobre la exportación de energía a Sudán y Egipto, si están listos y dispuestos", añadió el embajador.

    Precisó que espera concluir acuerdos en los próximos seis meses, ya que las autoridades etíopes planean seguir llenando la presa. Actualmente, el embalse de la presa contiene 4.900 millones de metros cúbicos de agua.

    El embajador también expresó la esperanza de que Sudán vuelva a las negociaciones sobre la presa.

    Tekle también señaló que el problema de la represa solo se puede resolver mediante la cooperación.

    Anteriormente, Sudán se negó a participar en las negociaciones trilaterales ministeriales sobre la presa debido a la preservación del formato anterior, el que Jartum considera insostenible.

    La construcción de la denominada Presa del Renacimiento, que se encuentra a unos 15 kilómetros de la frontera sudanesa, empezó en 2011. Una vez terminadas las obras, será la planta hidroeléctrica más importante de África y la séptima más grande del mundo.

    A mediados de julio, Etiopía comenzó el proceso de llenado de la presa.

    Evaluada en torno a 4.000 millones de dólares y llamada a veces GERD, por las siglas en inglés de Gran Presa del Renacimiento etíope, la planta producirá 6.000 megavatios, o casi el triple que la presa egipcia de Asuán, permitiendo a Etiopía autoabastecerse de electricidad e incluso exportarla.

    Los vecinos etíopes corriente abajo, Egipto y Sudán, están recelosos del impacto económico que el proyecto pueda tener sobre ellos, especialmente porque los acuerdos internacionales de 1929 y 1959 les asignan un 87% de las aguas del Nilo.

    Refugiados de la región de Tigray

    Además, el embajador declaró que Etiopía confía en que los refugiados retornen a la región de Tigray, en el norte del país, que ahora está controlada por las tropas gubernamentales.

    "Estos refugiados en Sudán regresarán a sus hogares, son granjeros y tienen tierras. Esta operación es de carácter temporal, el Gobierno asumió el control de la mayor parte de la región de Tigray y abrió un corredor humanitario prestando asistencia y garantizando el reasentamiento. Esperamos que vuelvan pronto a su tierra, ahora es la temporada de cosecha", dijo Tekle.

    El Ministerio de Exteriores de Etiopía anunció antes la apertura de corredores humanitarios a través de los cuales los refugiados que huyeron del conflicto en Tigray a Sudán, podrán regresar.

    Según comunicó el 8 de diciembre la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), más de 49.000 etíopes llegaron a Sudán de Tigray escapando de las hostilidades que se desataron en esa zona en noviembre pasado.

    El pasado 4 de noviembre las autoridades etíopes lanzaron una operación militar en la región de Tigray, en el norte de Etiopía, tras acusar al Frente de Liberación Popular de Tigray (FLPT), el partido gobernante en la región, de haber atacado dos bases del Ejército federal. El FLPT negó el ataque y acusó a Adís Abeba de inventar un pretexto para la intervención militar.

    Las autoridades centrales decretaron el estado de emergencia en Tigray por un plazo de seis meses, y establecieron un gobierno interino, con un jefe nombrado desde Adís Abeba. El nuevo ejecutivo sustituyó al gobierno regional, salido de las elecciones de septiembre pasado que, según Adís Abeba, fueron ilegítimas, porque los comicios en el resto de Etiopía se aplazaron debido a la pandemia del coronavirus.

    El primer ministro del país, Abiy Ahmed, anunció a finales de noviembre pasado el fin de la operación militar en Tigray, no obstante luego se informó de nuevas hostilidades.

    El conflicto de Tigray ya provocó la huida de decenas de miles de civiles hacia el vecino Sudán. 

    Etiquetas:
    Egipto, Sudán, El Nilo, Etiopía
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