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    GINEBRA (Sputnik) — Los expertos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) necesitan que las autoridades etíopes les garanticen acceso a la región rebelde de Tigray para verificar las denuncias de violaciones de derechos humanos, declaró la alta comisionada, Michelle Bachelet.

    Bachelet subrayó la importancia de mantener abierta la comunicación con Tigray, escenario de hostilidades desde inicios de noviembre. En la actualidad los expertos no pueden acceder a esa región y verificar todas las denuncias de violaciones que recibe la Acnudh.

    "No tenemos acceso a las regiones más afectadas y no pudimos verificar todas las acusaciones planteadas por las misiones de búsqueda de hechos. Es necesario poner en marcha de manera urgente un monitoreo independiente de la situación de los derechos humanos en Tigray, así como tomar medidas para proteger la población civil y llevar ante la justicia a aquellos responsables por las violaciones de derechos humanos", dijo.

    La alta comisionada de la ONU para los DDHH constató que la situación en Tigray es "preocupante y volátil".

    "Como advertía, (la situación) se sale del control, con unas consecuencias terribles para los habitantes civiles. En la región de Tigray las hostilidades continúan, pese a las declaraciones de las autoridades, (...) tenemos la información sobre graves violaciones de derechos humanos, incluidos ataques desproporcionados contra la población civil y la infraestructura civil, el saqueo, la violencia sexual contra mujeres y niñas", afirmó.

    El pasado 4 de noviembre las autoridades etíopes lanzaron una operación militar en la región de Tigray, en el norte de Etiopía, tras acusar al Frente de Liberación Popular de Tigray (FLPT), el partido gobernante en la región, de haber atacado dos bases del ejército federal. El FLPT negó el ataque y acusó a Adís Abeba de inventar un pretexto para la intervención militar.

    Las autoridades centrales decretaron el estado de emergencia en Tigray por un plazo de seis meses, y establecieron un gobierno interino, con un jefe nombrado desde Adís Abeba. El nuevo ejecutivo sustituyó al gobierno regional, salido de las elecciones de septiembre pasado que, según Adís Abeba, fueron ilegítimas, porque los comicios en el resto de Etiopía se aplazaron debido a la pandemia del coronavirus.

    El primer ministro del país, Abiy Ahmed, anunció a finales de noviembre pasado el fin de la operación militar en Tigray, no obstante luego se informó de nuevas hostilidades.

    Según comunicó el 8 de diciembre la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), más de 49.000 refugiados huyeron a Sudán de la región etíope de Tigray escapando de las hostilidades desde inicios de noviembre.

    Etiquetas:
    ONU, Tigray, Etiopía
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