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    Fracasa otro intento por resolver la disputa entre Egipto y Etiopía a cuenta de una gran represa hidroeléctrica que se construye sobre el Nilo. Aumenta así la tensión en lo que varios expertos califican de lucha por el control de la fuente de agua más importante de la región.

    El Cairo envió una carta al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la que pidió que este interviniera en la disputa en torno a la Gran Presa del Renacimiento de Etiopía (GERD). Su anticipada entrada en servicio amenaza los intereses de Egipto y Sudán. La diplomacia egipcia busca que el Consejo de Seguridad de la ONU le eche una mano en las negociaciones tripartitas sobre la puesta en funcionamiento de esta instalación hidroeléctrica.

    ¿Por qué Egipto recurrió a la ONU?

    En su carta el ministerio de Asuntos Exteriores del país apela al artículo 35 de la Carta de la ONU, que permite a los Estados miembros advertir al ente internacional de cualquiera crisis que amenace la paz y la seguridad. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Egipto decidió apelar a la ONU después de que las negociaciones tripartitas se estancasen debido al "comportamiento no cooperativo" de Etiopía, informan medios egipcios.

    La Gran Presa del Renacimiento de Etiopía es un gran proyecto de infraestructura en el que Adís Abeba trabaja desde 2012. El principal problema abordado por los tres países durante muchas negociaciones tiene que ver con los plazos en los que se llenará con agua esta instalación.

    En Adís Abeba, la capital etíope, insisten en continuar llenando la GERD unilateralmente, según arguye El Cairo. Las actividades de Etiopía serían una violación de la Declaración de Principios que fue firmada el 23 de marzo de 2015 y que estableció que Etiopía no debería realizar ninguna acción en perjuicio de los intereses de Egipto y Sudán.  

    Egipto propone llenarla paulatinamente durante 10 años, mientras que Etiopía busca hacerlo en tan solo tres. Como consecuencia de esta prisa, Egipto y Sudán podrán quedarse sin 25.000 millones de metros cúbicos de agua al año, lo que amenaza con provocar una sequía y la destrucción de las cosechas. 

    Antes de que El Cairo apelase al Consejo de Seguridad de la ONU, Andargachew advirtió que si Adís Abeba se viera obligada a "esperar la bendición" de otros Estados, la represa "permanecería inactiva durante años".

    "Queremos dejar claro que Etiopía no rogará a Egipto y a Sudán [que le permitan] utilizar su propio recurso hídrico para su desarrollo", destacó el diplomático citado por el periódico estadounidense The New York Times.

    ¿Están el Cairo y Adís Abeba al borde una guerra por el agua?

    La falta de consenso entre Egipto y Etiopía sobre la GERD empujó a varios expertos a advertir sobre una posible guerra hídrica entre ambos países, escribe la agencia Bloomberg. 

    "Nunca permitiremos que algún país nos haga pasar hambre, si Etiopía es prudente seremos nosotros, el pueblo egipcio, los primeros en llamar a la guerra", escribió en un tuit el multimillonario egipcio Naguib Sawiris.

    Si bien ambas partes han minimizado la posibilidad de un conflicto militar, la preocupación por una escalada de tensión entre estos Estados ayudó a involucrar en 2019 a EEUU y al Banco Mundial en las negociaciones.

    A Egipto le preocupa que, una vez que las esclusas de la presa pasen a controlar el caudal del Nilo, Etiopía pueda decir en tiempos de sequía que "no va a liberar agua porque la necesita" o dicte a otros países cómo utilizarla, sugirió Asfaw Beyene, profesor de ingeniería mecánica de la Universidad Estatal de San Diego.

    Sin embargo, respaldó el argumento de Etiopía de que, una vez llenada, la presa no afectará al suministro de agua a otros países, destacando que el cambio climático es el factor que podría volver insostenible cualquier garantía otorgada a Egipto.

    En 2015, los líderes de Egipto, Etiopía y Sudán acordaron nombrar a un consultor neutral para evaluar la pregunta clave relacionada con el impacto que tendría la represa sobre estos países. Se trataba de uno de los estudios que Etiopía no realizó antes de comenzar la construcción de la GERD.

    Los funcionarios egipcios consideran que esta reticencia de Etiopía se debió a que el país busca establecer la "hidrohegemonía" en la región, escribe Bloomberg. Los partidarios de este punto de vista citan como ejemplo otra presa que fue levantada por Etiopía sobre el río Omo sin previa consulta transfronteriza: la Gibe III. En 2018, la ONU advirtió que esta instalación estaba llevándose agua del lago Turkana en Kenia, amenazando así sus parques, que son patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

    La GERD, que generará hasta 15,7 gigavatios de electricidad al año, representa una cuestión de supervivencia nacional para ambos países. Egipto obtiene del Nilo el 97% de su agua, mientras que para Etiopía la presa es vital porque aumentaría la producción de energía en un 150% en el momento en el que más de la mitad de su población no tiene acceso a la electricidad.

    Si bien el Nilo mide más de 2.480 kilómetros de longitud, su caudal es reducido. Transporta solo el 1,4% del agua que es capaz de transportar el Amazonas, una sexta parte de la del Mississippi y menos de la mitad de la del Danubio. Además, se espera que su volumen se reduzca aún más por el cambio climático.

    Etiquetas:
    Egipto, Etiopía
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