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    Un miembro del ejército protege una manifestación en contra de los candidatos al gobierno de unidad

    Libia tiene pocas chances de volver a ser un solo país

    © REUTERS/ Esam Omran Al-Fetori
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    Libia tiene pocas posibilidades de volver a ser un país al cumplirse el quinto aniversario de una guerra civil seguida de una intervención internacional que precipitó el derrocamiento y la muerte del coronel Muamar Gadafi (1969-2011), explicó a Sputnik Nóvosti el doctor en estudios internacionales Khatchik Derghougassian.

    "Lo que faltó tras la intervención en Libia fue la visión de lo que tenía que ser el país", dijo Derghougassian, doctorado por la Universidad de Miami.

    Como resultado, esa nación de África del Norte "se ha transformado en un lugar en donde los yihadistas, incluyendo el grupo terrorista Daesh (autodenominado Estado Islámico, proscrito en Rusia y otros países), están liberando territorios, y no hay que descartar que esto se expanda hacia todo el Sahel", señaló el especialista.

    La destrucción dominante en países como Libia, Afganistán e Irak demuestra "que era mucho más fácil intervenir que reconstruir el Estado o la nación", añadió.

    De la rebelión a la balcanización

    La chispa de la rebelión libia se encendió el 15 de febrero de 2011, en el contexto de la Primavera Árabe, cuando manifestaciones y revueltas reclamaban el fin de gobiernos autoritarios en países como Egipto y Túnez.

    Las protestas libias pronto degeneraron en guerra civil, con la nororiental ciudad de Bengasi como epicentro de los rebeldes; a mediados de marzo de 2011, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) inició ataques aéreos contra posiciones de Gadafi, con respaldo de las Naciones Unidas.

    Lea también: La OTAN rechaza acusaciones de haber provocado la crisis política en Libia.

    Para fines de octubre de ese año, Gadafi había sido derrocado, capturado y muerto por los rebeldes.

    La guerra dejó profundas heridas y generalizadas violaciones de derechos humanos y dio paso a un conflicto entre diversas fuerzas, incluidas milicias islamistas apoyadas por estados vecinos, y al arribo del grupo terrorista Daesh, que controla una parte del territorio.

    FUERA DEL RADAR

    Para combatir a organizaciones como Daesh en Irak y Libia, se necesitaría una mínima coordinación entre todas las potencias y los actores locales, observó Derghougassian.

    Pero una nueva intervención extranjera es poco probable en su opinión, aunque todo "depende de la posición que tomen Rusia y China".

    "Si se decide, la intervención será mucho más coordinada que en 2011, cuando intervino la OTAN; pero no sé si China y Rusia estarían dispuestas a intervenir en Libia cuando todo está concentrado sobre Siria", sostuvo.

    Lea más: Diez países apoyan declaración sobre creación de un Gobierno de unidad nacional en Libia.

    Mientras tanto, un Gobierno de unidad nacional se plantea como una posibilidad muy difícil en un país con dos administraciones sin legitimidad, una en la capital, Trípoli, y otro en Tobruk (este del país).

    ¿Una o varias Libias?

    "Hay cuestiones de fondo sobre qué es Libia", una sociedad donde sigue muy viva la división tribal, señaló Derghougassian.

    "Ahí hay una conciencia colectiva, un término abstracto pero importante, que se puede institucionalizar en una nación libia, como existe en Europa o Eurasia, o bien apoyarse más en las lealtades tribales, muy importantes en la región", observó.

    No hay una visión de consenso entre los libios y las tribus sobre un proyecto nacional, cuya materialización requeriría además "una intervención de la llamada comunidad internacional con la inversión de miles de millones de dólares, algo muy difícil considerando lo que pasó en Afganistán e Irak", opinó.

    El fracaso de ese modelo en esos dos países sucesivamente ocupados por EEUU y otras potencias, nos deja "sin ejemplos de éxito para regularizar Libia", sostuvo el experto.

    Mientras, la intervención de actores como la Unión de Estados Africanos o la Liga Árabe, se presenta todavía más utópica, por haber entre ellos más peleas que consensos, según Derghougassian.

    La actual balcanización del territorio libio "pone en disputa dos conceptos fuertes, integración territorial o autodeterminación", dijo.

    Un Gobierno de unidad supondría la integridad territorial, opción que apoya la ONU.

    La alternativa es la fragmentación y la división del territorio de acuerdo a la distribución tribal, como sucedió con Kosovo, Osetia de Sur y Sudán del Sur.

    El 19 de enero, el parlamento asentado en Tobruk votó en contra de un Gobierno de unidad nacional planteado por la ONU.

    "Si uno mira el mapa de Siria e Irak, la fragmentación del territorio es un hecho", concluyó el experto. "Lo importante es generar un consenso internacional", estimó.

    En el escenario político libio se enfrentan las fuerzas liberales, apoyadas por el Ejército, y los partidos islámicos, respaldados por grupos de antiguos rebeldes.

    El parlamento con sede en Tobruk, que fue elegido en los comicios generales y que encabeza Abdulá al Tani, controla el oriente, centro y sur del territorio, y el Congreso General Nacional proislamista que lidera el primer ministro Omar al Hasi, gobierna en la porción noroccidental.

    Lea también: Políticos libios se niegan a firmar el acuerdo propuesto por la ONU.

    Además de la faja de territorio que ocupa Daesh sobre el mar Mediterráneo, otras milicias y grupos diversos ejercen control sobre pequeñas áreas del país norafricano.

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    Etiquetas:
    gobierno, guerra civil, Libia
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