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Biden: ¿el beso de Judas?

Biden: ¿el beso de Judas?
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Fe ciega. Era la que le profesaban gratuitamente todos los líderes europeos al actual presidente de EEUU, Joe Biden, mucho antes de que se aposentara en la Casa Blanca: desde el momento mismo en que se conoció que era precandidato por el Partido Demócrata a disputarle la presidencia al exmandatario Donald Trump, odiado por sus socios occidentales.

Cheque en blanco

Fue el que le extendieron a Biden desde la Unión Europea [UE] y más allá, entre sus socios occidentales, como si se tratara del último refresco del desierto, prácticamente que endosándole un estatus de deidad: veían en Biden a un mesías bajado a la tierra para confirmar que EEUU había pasado por un bache con Trump y que volvería a pavimentar el camino hacia la felicidad entre amigos.
Pensaron y manifestaron en Europa, por activa y por pasiva, explícita y sutilmente, por lo alto y por lo bajo, que el actual inquilino de la Casa Blanca llegaba para expiar todos los pecados cometidos por su antecesor. Pero pronto supieron que esas mieles tenían gusto a hiel, que esa fe, tan inquebrantable como injustificada, era un caramelo envenenado.
La primera y gran expectativa que tenían los europeos con Biden una vez asumiera la presidencia, explotó con la velocidad de un petardo con una mecha corta. Se trataba de los aranceles que había impuesto Trump a productos europeos a cuenta de la luz verde a ese tipo de sanciones que le dio la Organización Mundial del Comercio a causa de los subsidios europeos a Airbus. Y Biden la pinchó tan rápido y tan fácil como se pincha un globo: les espetó que no los retiraría. Primer cachetazo, más allá de que con el paso del tiempo fumaran una pipa de la paz que aún se antoja tóxica y rudimentaria.

La balanza

En este sentido, el balance de las relaciones entre EEUU y la UE en lo que va de mandato de Biden es bastante negativo, de acuerdo al Dr. en Sociología, Historiador y escritor, Sergio Fernández Riquelme. "Europa hace mucho tiempo que dejó de ser el centro del mundo y EEUU recogía su testigo y se encargaba de la seguridad, de dar respaldo económico, político e incluso militar a una UE que se centraba en temas minoritarios, diversos, que no representaban al conjunto de la población y al mundo que ha cambiado".
Con la llegada de Trump al poder, todo eso estaba amenazado, y Europa se sintió traicionada y desprotegida. Es por eso que "cuando llegó Biden, la UE pensaba que de nuevo volvía ese sheriff que iba a resolverle los problemas a la UE, y que no debería haber afrontado, pues es su destino en esta era de la globalización, sino dejarlo en manos del semi-Dios Biden que iba a resolver todos los conflictos e iba a proteger a la UE de amenazas externas", apunta el experto.
"Pero como es normal, Biden ha primado intereses ideológicos y económicos muy concretos que no responden a las necesidades europeas. Lo tenemos en la frontera euroasiática: muchos países quieren negociar, quieren ser aliados, quieren tener buenas relaciones con el país más grande de la tierra, con Rusia, pero Biden hace todo lo posible para que el conflicto se tense, para que las fake news sobre Rusia inunden las redes sociales y que siempre haya una visión negativa de Moscú", explica Fernández Riquelme.

Poncio Pilato Biden

En su primer año natural de mandato, Biden echó más jarros de agua fría a sus socios europeos. El más trascendente a nivel global tal vez haya sido la salida con nocturnidad, y sin previo aviso, ni siquiera a sus socios de toda la vida, de la salida de Afganistán. Lo hizo de prisa y corriendo, convirtiendo a ese país del Asia Central en un auténtico caos para sus socios occidentales que quedaron 'en bragas', y en un auténtico potencial polvorín a toda la región.
Pero hubo otra traición más concreta y que disparó en la línea de flotación de Francia. También con nocturnidad, y sin previo aviso, anunció que formaba una nueva alianza militar con Australia y Reino Unido a la que llamaron AUUKUS [AUstralia, United Kingdom, United States]. Esa nueva yunta implicaba una ruptura automática de contratos que Australia tenía firmados con Francia por la fabricación y venta de submarinos por parte del país europeo al austral, en favor de la industria estadounidense.
Tan tocados se sintieron en París, que el ministro de Exteriores galo, Jean-Yves Le Drian calificó el acto como una puñalada por la espalda. Se desató así la tercera gran crisis en pocos meses entre EEUU y la UE. Las tres crisis fueron saldadas con parches que en cualquier momento pueden reventar. El maquillaje que hicieron de estas situaciones es de bastante mala calidad.
"Todo ha saltado por los aires porque Biden ha decidido regresar a esos orígenes demócratas clásicos y tradicionales, y volver a imponer de cualquier manera la voluntad norteamericana, cuando el mundo ha cambiado decisivamente", sentencia el Dr. Sergio Fernández Riquelme.
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