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El 'corralito', el fantasma que asusta a los argentinos desde hace 20 años

© AP Photo / Diego GiudiceCorralito de 2001 en Argentina
Corralito de 2001 en Argentina - Sputnik Mundo, 1920, 01.12.2021
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En diciembre de 2001, el expresidente Fernando de la Rúa causó la furia de los ahorristas al restringir el acceso a los depósitos bancarios. Fue la antesala a la crisis social que derivó en su renuncia días después. La tensa situación financiera actual y normativas del Banco Central generaron temor a una repetición, pero fue rápidamente desmentida.
Argentina navega tiempos de tensión política por el rumbo económico. El estrés que sufren las reservas del Banco Central, que rondan los 42.000 millones de dólares, llevó a que en la última semana el ente regulador del sistema bancario eliminara la posibilidad de comprar en cuotas con tarjeta de crédito pasajes y servicios al extranjero y determinó que las entidades bancarias no podrán tener billetes de divisa como instrumento financiero.
"La nueva normativa hace que la tenencia de billetes de los bancos pase de 4% a 0, lo que los limita a seguir dolarizados, pero a través de otros instrumentos, como por ejemplo, un bono atado al dólar. En términos netos al banco no le cambia nada", dijo a Sputnik Leandro Ziccarelli, economista del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).
El Gobierno tuvo que salir a desmentir la fake news que comenzó a circular en las redes sociales acerca de que se había instalado un "corralito encubierto", justo cuando se cumplen 20 años del verdadero corralito, que limitó el libre acceso a los depósitos de los ahorristas y que representó el primer indicio del caos social y el crac financiero de diciembre de 2001 en Argentina.

¿Por qué la palabra 'corralito' genera pánico?

En los primeros días de diciembre de 2001, el Gobierno del radical Fernando de la Rúa (1999-2001), que había llegado al poder tras diez años de presidencia de Carlos Menem (1999-2001), instauró una restricción de la libre disposición de dinero en efectivo de plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorros con el objetivo de frenar la salida de dinero del sistema bancario como producto del pánico y evitar su colapso.
La fuga había comenzado a principios de 2001. En enero había depósitos por 85.000 millones de dólares y para noviembre habían caído a 67.000 millones de dólares, cuando en Argentina estaba vigente la Ley de Convertibilidad, instaurada en 1992, que equiparaba el peso argentino a la divisa estadounidense.

"En 2001, había un esquema desregulado completamente. La gente, en un contexto de incertidumbre, fue a buscar sus dólares, pero los bancos no los tenían en billete sino en bonos del Tesoro en dólares, que fueron defaulteados por el Estado, no se pagaron. Hoy la situación es 100% distinta, es el otro extremo totalmente", aseguró Ziccarelli.

El país cargaba con un grave endeudamiento y desestabilización financiera desde finales de la presidencia de Menem,con su política neoliberal y de privatizaciones, que fue continuada por De la Rúa. Este tuvo como último ministro de Economía a Domingo Cavallo, quien ocupara ese mismo cargo durante casi todo el gobierno de Menem (1991-1997).
El apodado corralito, puesto en marcha el 2 de diciembre de 2001, limitó a 250 pesos/dólares por semana el derecho de los ciudadanos a acceder a su dinero, lo que desató la furia de los cuentapropistas, quienes comenzaron a manifestarse en las puertas de los bancos, un fenómeno que continuó durante 2002.
La falta de liquidez por el corralito, en una economía entonces mucho menos bancarizada que la actual, generó la paralización de la actividad comercial y de servicios y frenó la cadena de pagos del sector productivo, lo que significó una bomba de tiempo.
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El 13 de diciembre, las centrales sindicales obreras del país realizaron la séptima huelga general contra la política económica y social del Gobierno de la Alianza, coalición de partidos de orientación conservadora que se opuso a la continuidad en el poder del movimiento popular peronista, al que pertenecía Menem. En diversas ciudades del país comenzaron los saqueos y estallidos sociales.
El 19 de diciembre, las revueltas llevaron a que el presidente dictara el estado de sitio, que generó aún más descontento y lanzó a la ciudadanía a las calles. Al día siguiente, hubo una sangrienta represión policial en la ciudad de Buenos Aires, replicada en todo el país. Hubo 40 muertos por la violencia institucional. La tarde del 20 de diciembre, renunció el presidente.
La anomia derivó en que el país tuvo cinco jefes de Estado en el lapso de una semana, a medida que iban desistiendo de asumir la responsabilidad en la cadena de mando establecida por la Constitución.
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Un mes después del estallido, Argentina salió de la Convertibilidad, se liberó el tipo de cambio y la moneda pasó a valer 1,4 pesos por dólar. La deuda pública nacional y los ahorros fueron pesificados, lo que representó una confiscación masiva de atesoramiento y reserva de valor en divisa que tenían los ciudadanos.
En el periodo de recesión que comenzó en 1998, el PBI cayó 19,5%, 10,9% en el último año, pero a precios corrientes se redujo 64% entre 2001 y 2002. La principal secuela fue el aumento de la inequidad en la distribución de la riqueza. La pobreza alcanzó al 57,5% de la población nacional, la indigencia al 27,5% y la desocupación al 21,5%, todos niveles récord.

¿Puede volver a suceder?

Estabilizada la economía después de la crisis, se empezaron a tomar medidas para prevenir un nuevo corralito y evitar la falta de liquidez y el sustento de los depósitos en dólares de los bancos. A partir de 2011, comenzaron otras regulaciones relativas al control del tipo de cambio y restricciones a la compra de divisas por parte de los ciudadanos y las empresas.
"El corralito fue la consecuencia de la imprudencia del Estado, de los bancos, del ente regulador. Eso significó que, después de la pesificación asimétrica, se empiecen a poner una serie de normas para que los bancos no se puedan exponer demasiado, que no puedan prestar o comprar títulos en dólares. Hoy el sector más regulado de la economía argentina es el bancario", destacó el economista.
En este marco, la situación actual no se parece en nada a la de 2001. La nueva normativa que limita la tenencia física de dólares a las entidades financieras "no tiene ningún efecto sobre los depósitos en dólares en el sistema", explicó un comunicado oficial del Banco Central.
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Modifica una regulación creada durante el Gobierno interino de Eduardo Duhalde [2002-2003] que puso límites a la dolarización de los bancos sobre un porcentaje de su patrimonio, para evitar la especulación que derivó en la insolvencia que acompañó la gran crisis de principios de siglo.
"Acá no estamos hablando de los dólares que los bancos tienen como depósitos de la gente, sino de los que los bancos tienen como tenencia propia. No hay ninguna posibilidad de que dispare un corralito. El sistema financiero argentino es el más líquido del mundo: los bancos tienen más del 90% de los depósitos en dólares respaldados en cash", enfatizó el especialista en finanzas y mercado de capitales, quien trabaja en un banco.
La preocupación por las reservas del Banco Central se produce porque Argentina se encuentra en negociaciones para un nuevo acuerdo de facilidades de pago extendidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por el préstamo de 45.000 millones de dólares más intereses sacado por la gestión del expresidente Mauricio Macri (2015-2019).
El Gobierno confirmó que se efectuará el pago de cuota de capital por 1.800 millones de dólares agendados para mediados de diciembre de 2021. En estos días se intenta cerrar un nuevo programa de vencimientos, que le permitirían postergar a después de 2026 desembolsos de 18.956 millones de dólares pactados para 2002 y de 19.205 millones de dólares en calendario para 2023. De lo contrario, el país entraría nuevamente en default.
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