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Un cómico español podría ir a la cárcel por un chiste: dice que su fin era hacer reír y no "vejar"

© Foto : Cortesía de David SuárezEl cómico español David Suárez
El cómico español David Suárez - Sputnik Mundo, 1920, 29.11.2021
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David Suárez fue acusado por vulnerar los derechos fundamentales al escribir un tuit jocoso donde mencionaba a una chica con Síndrome de Down. En el juicio ha pedido disculpas si ofende a algún colectivo, pero ha reiterado la finalidad humorística.
Tras varios meses de devaneos judiciales, David Suárez ha testificado el 29 de noviembre de 2021 por culpa de un tuit que escribió el 11 de abril de 2019. Aquel día, el humorista gallego (Santiago de Compostela, 1992) publicó esto en su red social: "El otro día me hicieron la mejor mamada de mi vida. El secreto fue que la chica usó muchas babas. Alguna ventaja tenía que tener el síndrome de Down".
Las críticas no se hicieron esperar. Y junto con aquellos a los que no les hizo gracias el chiste se unió una demanda oficial. La entidad Plena Inclusión Madrid le acusó de vulnerar los derechos fundamentales del ser humano. El cómico, que tiene un primo y un tío abuelo con esta afectación cromosómica, recurrió. Pero la Fiscalía de Madrid solicitó la apertura de juicio oral y pidió una pena de año y medio de prisión y una multa de más de 3.000 euros.
El Ministerio público veía "evidente desprecio" hacia "el colectivo de personas con síndrome Down" y "contenido humillante y vejatorio", vulnerando el ejercicio de los derechos fundamentales del artículo 510 2 a) y el 3 del Código Penal. La fiscal, Raquel Muñoz Arnanz, alegaba que "en modo alguno, el tuit puede quedar amparado en el concepto de 'humor negro' como una manifestación de la libertad de expresión y disfrazar con el ánimo jocandi lo que es un atentado contra la dignidad de todo un colectivo, mediante un acto de humillación y desprecio directo hacia el mismo".
Así ha llegado el día en que Suárez se ha sentado en un banquillo de la Audiencia Provincial de Madrid, a instancias de la Fiscalía de Madrid y el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI), por aquel mensaje "humillante" y "vejatorio", según el fiscal. Se enfrenta a un año y diez meses de cárcel y multa de más de 3.000 euros por un delito contra el ejercicio de los derechos fundamentales. Además, se solicita que quede inhabilitado para ejercer su profesión en Twitter.
Suárez ha acudido a lo que había anunciado como "un bolo" pidiendo disculpas y reiterando que su intención no era insultar a nadie sino hacer reír. "Me reafirmo en que hago este tipo de chistes no con intención de vejar a nadie, sino de hacer reír. Soy cómico e intento hacer reír y es algo que no tiene nada de malo. No tengo problemas en pedir disculpas si alguien se sintió ofendido", ha remarcado.
Durante su declaración, el cómico ha subrayado que su trabajo es el de hacer chistes y que está especializado en el humor negro, un tipo de humor que pone sobre la mesa "temas tabús o polémicos pero sin la finalidad de mofarse de los colectivos que hay detrás de esos temas". "Yo trato temas tabús pero sin intención de vejar a nadie. Tengo 10.000 chistes en mi cuenta y puede haber dos o tres contra algún colectivo", ha argumentado, incidiendo en que este género toca asuntos sensibles y en que "el objetivo no era el colectivo".
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Además, Suárez publicó inmediatamente otro tuit en su perfil pidiendo perdón a quienes pudiera haber ofendido. Con cerca de 78.000 seguidores, el mensaje por el que es juzgado obtuvo 10.000 comentarios, 4.778 retuits y 13.793 "me gusta" y provocó su expulsión de un espacio en una cadena de radio. El humorista insistió en que su objetivo nunca había sido "ni nunca será la de herir a las personas con Síndrome de Down, ni causar dolor o sufrimiento a sus familiares". En una pasada conversación con Sputnik, Suárez razonaba que "la única penalización que debe haber para un chiste es la que haga el público, no riéndose o yéndose. Criminalizar un chiste es ir en contra de la democracia".
El humor es ficción, defendía, y lo único reprobable es que fuera malo o no gustara. "El mal gusto no podía ser delito", insistía. En el juicio, sin embargo, el padre de una niña de siete años con Síndrome de Down ha declarado que forma parte de un colectivo vulnerable porque "no tienen capacidad de liderar una respuesta contra determinadas circunstancias" como la difusión de un tuit.
"Me llama la atención que una persona con tantos seguidores publique en su cuenta una broma sobre una disfunción y que se abstraiga de alguna manera del hecho de que otros la puedan visualizar de esa forma. Ese es mi dolor", ha lamentado quien trabaja en una entidad que lucha por la inclusión de personas jóvenes con discapacidad para que tengan una segunda oportunidad educativa. Mucha gente, ha insistido este asistente, "se ha dejado la vida por avanzar por este colectivo, por algo tan básico como poder votar y el que no se les llame subnormales. Detrás hay una pelea de muchas familias. Hay conquistas en las que no puede haber un paso atrás".
También ha comparecido un representante de Plena Inclusión Madrid y padre de un joven con el síndrome. "Ese mensaje era muy negativo porque no reflejaba la imagen de las mujeres con ese síndrome porque son personas que luchan por integrarse en una sociedad. Esa visión, con esa relevancia pública, no recogía la realidad", ha declarado, después de que la asociación a la que representaba denunciara el "malestar de muchas familias".
La sesión ha terminado con el turno de conclusiones finales. Isabel Elbal, abogada de Suárez, ha pedido la absolución y ha reprochado que no se tuviera en cuenta el contexto. Según ha anotado, se desnaturalizó el chiste y se ideologizó, eludiendo que es una creación artística y, por tanto, un derecho. "El género de humor negro no suele comprenderse. Se confunde la ficción con la realidad. Dependiendo de la capacidad de comprensión de los poderes públicos se penará o no", ha advertido.
La letrada ha hecho un llamamiento en contra de la pena solicitada y ha afirmado que una condena socavaría los derechos de una persona que se dedica a la creación artística y crearía "un efecto de desaliento en el derecho de la libertad de creación" y la "autocensura". "¿Se imaginan a Charlie Chaplin sentado en el banquillo por su personaje de El Gran dictador?", ha preguntado a las magistradas del tribunal. "Si condenan, estaríamos ante una situación inimaginable. Eso abriría un peligroso portón a unas acciones que son incompatibles con un Estado democrático", ha sentenciado.
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