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Aumento de cultivos ilegales de coca en Bolivia, esquirla del golpe de Estado

Hoja de coca - Sputnik Mundo, 1920, 10.09.2021
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LA PAZ (Sputnik) — En las elecciones bolivianas de 2019 un informe de un organismo internacional, la Organización de los Estados Americanos (OEA), denunció fraude y azuzó un levantamiento que terminó con un golpe de Estado contra el Gobierno de Evo Morales (2006-2019).
El hecho, luego, abrió la puerta al autonombramiento de Jeanine Áñez (2019-2020) al frente del Ejecutivo.
Finalmente, los comicios de 2020 consagraron al actual presidente, Luis Arce, otro varón del Movimiento al Socialismo (MAS) y Áñez está en prisión preventiva en una cárcel de La Paz señalada de "terrorismo, sedición y conspiración". Sin embargo, de aquel golpe aún se sienten esquirlas.
Hace pocos días, otro organismo internacional, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), señaló a aquel Gobierno de Morales como responsable de un incremento del 10% en los campos de producción ilegal de hoja de coca durante el curso de 2019, en comparación con el año anterior.
La organización, que se basa en monitoreos que combinan imágenes satelitales con información recolectada en trabajos de campo, señala que estas plantaciones aumentaron a 25.500 hectáreas, tras estar en 23.100 en 2018.
La Unodc destaca el hecho de que Morales es el líder sindical de los cocaleros, y que en noviembre de 2008, acusándolos de "actividades conspirativas", el exmandatario terminó de expulsar del país a la agencia antidrogas estadounidense DEA, que se encargaba de los relevamientos.

"El reporte de la Unodc da cuenta de la gestión 2020, que estuvo a cargo del gobierno de facto de Añez. Por lo tanto este incremento de áreas de cultivo no autorizadas es de entera responsabilidad de esa administración", señala a Sputnik, el exministro de Autonomías del Gobierno de Morales, Hugo Siles.

El politólogo reconoce, en tanto, que el porcentaje al que se refiere Unodc "está en parques nacionales y áreas protegidas", por lo que "la probabilidad de que esta hoja se destine al narcotráfico es muy alta, dado que no son zonas autorizadas" para el cultivo.
Además de la producción de cocaína, la hoja de coca se considera un tesoro espiritual para la cultura boliviana y un factor elemental de la vida indígena. En ese país se usa para masticarlo, preparar infusiones y hasta para rituales religiosos. Pero, además, están probadas sus cualidades terapéuticas, sobre todo en enfermedades gástricas.
La ONU no sabe con precisión qué cantidad de hoja de coca en este país es utilizada para la producción de cocaína, pero en el documento detalla que, entre el 52 y 65% de la venta se realizó en mercados autorizados y el restante 35 a 48% se comercializó en mercados no autorizados.
"La hoja de coca está reconocida en la constitución política del Estado", añade Siles, y recuerda que "mediante una gestión que se hizo en la convención de Viena ya no está criminalizada como un estupefaciente. Esto ha reivindicado al país en su lucha contra el narcotráfico y preservando el estado ancestral de la hoja de coca".

Crimen organizado

Según los números del Ejecutivo boliviano, la eliminación de cultivos ilegales llegó a las 9.205 hectáreas en 2019, a diferencia de las 11.174 de 2018, es decir un 18% menos.
El politólogo agrega que "los cultivos de hojas de coca excedentaria disminuyeron".
"En el año 2006, cuando asume Evo Morales, los cultivos estaban alrededor de las 30.000 hectáreas; en el Gobierno de Morales se redujeron a 22.5000 subiendo a 24.000 cómo máximo, pero nunca a 29.000. Lo que significa el retroceso que ha habido en 2020", afirma.
Cabe destacar que Bolivia es el tercer productor de hoja de coca más importante, muy lejos de los dos primeros: Colombia, con 143.000 hectáreas, y Perú, con 88.200 hectáreas, según datos de la Casa Blanca.
Consultado sobre cuáles serían las razones que explican el incremento de hectáreas, Siles dice tener dos teorías.
La primera es la falta de control, porque ese aumento se circunscribe casi en un 90% a parques nacionales y áreas protegidas.
"Por otro lado, durante el Gobierno de facto de la señora Áñez la misma Unodc reporta que ha habido un incremento del tráfico ilícito de drogas", afirma, y recuerda el escándalo que protagonizó el exministro de Gobierno, Arturo Murillo, cuando anunció la incautación de una tonelada y 435 kilos de cocaína, pero, al quemarse, se constató un faltante de casi 400 kilos.
El exministro también apunta a los orígenes de Áñez: "El (departamento del) Beni (norte) es un departamento puente, de tránsito, que al narcotráfico lo conecta con la frontera con el Perú y varios familiares cercanos a ella han estado implicados" en estos negocios.
Asimismo, indica que la presente administración registra "un incremento significativo del narcotráfico, de tránsito y operaciones precisamente en el departamento del Beni".
Según Siles, durante los 11 meses de Gobierno de Áñez, no se han realizado controles ni se produjeron erradicaciones forzadas. Bolivia ha dejado hace años de ser un país productor de cocaína para transformarse en uno de tránsito.
Claro que la línea puede ser muy delgada y es peligroso atravesarla.
Cocaína (imagen referencial) - Sputnik Mundo, 1920, 30.08.2021
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