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Así fue como la "guerra antiterrorista" tras del 11-S cambió el conflicto en Colombia

© AFP 2021 / Luis RobayoUn guerrillero (imagen referencial)
Un guerrillero (imagen referencial) - Sputnik Mundo, 1920, 10.09.2021
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BOGOTÁ (Sputnik) — Cuando ocurrieron los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, en los que murieron casi 3.000 personas, el proceso de paz que el Gobierno colombiano de Andrés Pastrana (1998-2002) sostenía con la guerrilla de las FARC, ya agonizaba.
La llamada negociación de El Caguán (1999-2002), en el que se "despejaron" (de Fuerza Pública) 47.000 kilómetros cuadrados en los municipios de Mesetas, La Uribe, Vistahermosa y San Vicente del Caguán (suroeste) para dialogar con las entonces fortalecidas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), no estaba logrando avances significativos.
Por el contrario, las voces que pedían su fin se hacían más fuertes, ante denuncias de que los secuestrados por esa guerrilla eran escondidos en esta zona, así como el crecimiento de cultivos de coca allí.
Pero la gota que rebosó la copa fue el desvío de un vuelo comercial, obligado a aterrizar en una carretera nacional del oeste colombiano, para secuestrar al político Jorge Eduardo Géchem, el 20 de febrero de 2002.
Esa misma noche, Pastrana dio por terminada la negociación e inició todo un proceso para inscribir la lucha contrainsurgente colombiana en la llamada "guerra contra el terrorismo" que derivó del 11-S.
Las "guerras que antes se veían más entre actores armados y el Estado, pasan a interpretarse en términos de amenazas terroristas", dijo Gustavo Duncan, profesor de la Universidad EAFIT de Colombia, e investigador de temas de narcotráfico y conflicto armado en el país, en diálogo co Sputnik.

Plan Colombia

Durante esas negociaciones de paz con las FARC, las previas antes de los diálogos que llevaron a la firma del acuerdo final de 2016 durante el Gobierno de Juan Manuel Santos (2010-2018), Pastrana acordó con Estados Unidos el fortalecimiento de las Fuerzas Militares de Colombia, aunque enfocado en la lucha antidrogas.
Esa cooperación, que posteriormente se conocería como Plan Colombia, era inicialmente de 7.500 millones dólares, de los cuales este país, primer productor mundial de cocaína, aportaría 4.000 millones.
Independientemente del cambio de estos montos con el paso de los años, lo que significó un giro fue emplear esa ayuda militar no sólo contra el narcotráfico, como se pensaba al comienzo, sino también en la lucha contra la guerrilla.
"Es falso que el proceso de paz en Colombia fue exitoso: la guerra aún continúa"
"El Plan Colombia fue oportuno: se necesitaba un fortalecimiento de las Fuerzas Militares. Se necesitaba tal vez más un Plan Marshall (como el lanzado para reconstruir Europa tras la Segunda Guerra Mundial)... que un plan militar, lo que a la final se dio, pero igual sirvió. La financiación todavía es importante", explicó a esta agencia la excanciller de Colombia, María Emma Mejía, quien participó en las fallidas negociaciones del Caguán.
La clave para cambiar el uso de los recursos del Plan Colombia fue enmarcar el objetivo como alineado con la "guerra contra el terrorismo" lanzada en todo el mundo por la administración de George W Bush en respuesta a los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Rotas las negociaciones del Caguán, Pastrana pidió incluir a las FARC dentro de las listas internacionales de grupos terroristas. En junio de 2002, por ejemplo, la Unión Europea las empezó a considerar así.
Aunque no solo las FARC entraron a listas negras internacionales. También los paramilitares de derecha que, con la excusa de combatir a la guerrilla, se financiaban igualmente del narcotráfico y desplazaban masivamente territorios para apropiarse de ellos, con masacres contra la población civil.

Sin conflicto armado

El contexto internacional contra el terrorismo, sumado al rechazo de la guerrilla entre la opinión pública colombiana, dio paso a la llamada Seguridad Democrática, como el sucesor de Pastrana, el expresidente Álvaro Uribe (2002 – 2010), bautizó a su política de Defensa.
"Uribe ya empezó a decir que en Colombia no existía un conflicto insurgente sino una amenaza narco-terrorista, reduciendo las FARC exclusivamente a grupos armados que se nutrían del narcotráfico, y a atacar a la población civil de manera indiscriminada", añadió Duncan.
Para el experto en temas de seguridad, "políticamente, en ese momento, dado que no había negociaciones de paz y se intentaba lograr algún tipo de superioridad militar o estratégica frente a las FARC, era una estrategia razonable", agregó.
Negar el conflicto armado en textos oficiales y en los discursos caracterizó al Gobierno Uribe.
Durante sus dos períodos presidenciales, los integrantes del llamado Secretariado, órgano de gobierno de las FARC fueron cayendo, algo nunca antes visto en la historia de las FARC.
Ese período de fortalecimiento de las Fuerzas Armadas de Colombia fue clave para el éxito de las posteriores negociaciones de La Habana con la misma guerrilla, según el expresidente Santos, en su libro La Batalla por la Paz.
"Una diferencia esencial entre el proceso del Caguán (1999-2002) y el proceso de La Habana (2012 – 2016) radica en que, para cuando se inició este último, se había alcanzado una clara correlación de fuerzas a favor del Estado", escribió.
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