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"Vamos a morir aquí": empeora la situación del marino español y su tripulación retenidos en Yemen

© Foto : Cortesía de Andrei IlinEl barco pesquero 'Cobija', atracado en un puerto de Birmania
El barco pesquero 'Cobija', atracado en un puerto de Birmania - Sputnik Mundo, 1920, 27.08.2021
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La tripulación del pesquero Cobija llevaba 10 días ingiriendo agua dudosamente potable y té azucarado. Aunque acaban de recibir algún alimento, varios marineros están enfermos. El capitán avisa de la "farsa" en un país "sin ley" y su representante sindical denuncia la inutilidad de la gestión consular de España, incapaz de desatascar la situación.
La situación en torno al buque pesquero Cobija está al límite, retenido en precarias condiciones en el puerto yemení de Al-Mukalla desde hace 11 meses con 33 tripulantes a bordo, de diversas nacionalidades, entre los que se incluye el gallego Pablo Costas Villar, a la sazón el capitán. Sus penurias incluyen la falta de alimentos y los intentos fallidos para obtenerlos, que acaban de ser suministrados tras 10 días de total falta. También les ha visitado un médico.
Las gestiones de la diplomacia española para repatriar a este marino siguen sin dar frutos. La sensación de indefensión cunde en él y sus compañeros. Se encuentran aislados en un muelle de un país consumido por la guerra civil y el procedimiento jurídico por el que se les retiene es un callejón sin aparente salida. Una acusación de pesca ilegal proveniente de Australia derivó en una sentencia de tres meses de arresto para Costas por un tribunal de Yemen, sentencia que no se ejecutó tras un recurso del armador en el Tribunal de Apelación de Hadramaut, la provincia a la que pertenece Al Mukalla.
Pero el fallo fue a su vez recurrido por el fiscal general de Yemen, refugiado en Arabia Saudí junto con el Gobierno yemení. Es decir, un Gobierno en el exilio enfrentado a la decisión de una institución del Gobierno de facto local. Por el camino, el armador somalí se desentendió del barco y de su tripulación, que hace meses que no recibe ningún salario. De resultas, el capitán y 32 tripulantes se hallan bloqueados en un país desgarrado por la guerra civil, lastrado por la corrupción y sin apenas garantías jurídicas. Hace tres meses, Costas renunció a su cargo de capitán.
El abogado defensor asignado trabaja también para el armador y la agencia marítima, atisbándose un conflicto de intereses. La comunicación es escasa; nada por escrito y solo en árabe. "Es una locura, Pablo nunca tuvo abogado", declara a Sputnik Manuel Camaño, asesor sindical de Central Unitaria de Traballadoras (CUT) en Galicia, el sindicato que defiende sus intereses y que también colabora en la organización de actos de protesta. El 28 de agosto hay convocado otro frente al Ayuntamiento de Bueu (Pontevedra), la localidad de residencia de Pablo Costas.

Sin alimentos, pero con ratas

"Terrible". Así califica Camaño el deterioro de la situación de Costas y sus compañeros, que también describe como "emergencia humanitaria y sanitaria" tras pasar varios días sin ingerir alimento sólido, circunstancia de la que CUT informó mediante un escrito a la Dirección General de Españoles en el Exterior y Asuntos Consulares antes de la llegada de algunas provisiones el día 27. "La Autoridad Portuaria no quería pasarles alimentos, es un secuestro en toda regla, cruel", sostiene.
Tampoco cuentan con agua más o menos potable. "La sacamos de un abrevadero cochambroso que rellena un camión cisterna y luego la hervimos varias veces", explica Pablo Costas, en comunicación con Sputnik mediante el sistema de mensajería WhatsApp. En sus mensajes de audio da cuenta de que el barco está infestado de ratas y cucarachas, y que el calor sofocante dificulta en extremo el sueño y la habitabilidad. "Es imposible dormir en los camarotes, dormimos en cubierta".
Han enfermado cuatro tripulantes, uno de ellos ‒un indonesio‒ gravemente. "El cuerpo ya no da para más, algunos empiezan a caer", señala. "El chaval padece de fiebres, tiene mareos, vómitos, se desmaya y pierde la visión. Vamos a morir aquí. No sé cómo lo consienten".
"Es una cosa de locos, un nivel de sadismo espeluznante. La inacción de las autoridades españolas, diplomáticas y consulares, es pasmosa, no tiene precedentes", añade Camaño, que reporta "amenazas" provenientes de la Autoridad Portuaria. "Por eso decimos que es un secuestro, aunque no nos consta que se haya pedido un rescate".

"El consulado de España en Riad lleva ocho días comunicándose con no se sabe quién de la Autoridad Portuaria de aquí para que nos suministren alimentos, sin resultados", aseguraba Pablo Costas en la víspera de recibirlos, señalando que el muelle lo custodian individuos armados. "También en el agua, con embarcaciones pequeñas de poliéster. Nos vigilan a todos los barcos".

Algo falla

El Ministerio de Exteriores de España, que no dispone de legación diplomática en Yemen, ha implicado a sus embajadas en El Cairo (Egipto) y Riad (Arabia Saudí) para resolver la evacuación de Pablo Costas, y también al Consulado en Mascate (Omán). En una carta enviada a su esposa, el director general de Españoles en el Exterior y Asuntos Consulares, Juan Duarte, asegura que "se realizan todas las gestiones necesarias para conseguir que regrese lo antes posible". Los intentos de Sputnik para obtener del Ministerio de Exteriores algún tipo de declaración han resultado infructuosos.
Aunque el marino gallego no sale del barco, los tripulantes sí lo hacen. "Salen al muelle y mendigan algo, se las apañan como las ratas, que aquí hay a cientos", explica. "Es un paisaje militarizado", añade Manuel Camaño. "Al Mukalla es un puerto logístico, ahí desembarcan armamentos y soldadesca. Aunque el grueso del conflicto está a 100 km, por la noche hay tiros", asegura. El conflicto al que alude es el que enfrenta a la facción del expresidente Saleh, apoyado por Arabia Saudí y otros países del golfo Pérsico, frente a los rebeldes hutíes favorecidos por Irán. "Y están perdiendo la guerra. El paraguas para la provincia de Hadramaut es de Emiratos Árabes Unidos".
"Es una zona plagada de corrupción. Y hablar de toda la península arábiga es hablar de un porcentaje muy alto del PIB español. Parece que la diplomacia no puede tensar las cuerdas en un terreno donde hay negocios muy lucrativos y riesgo de perder contratos".
Manuel Camaño
Asesor sindical CUT Galiza
El volumen de ventas de armamento por parte de España a los países de la coalición que lidera Arabia Saudí en Yemen superó los 2.050 millones de euros entre 2015 y junio de 2020, según se desprende de los distintos informes anuales del Ministerio de Comercio, informa el diario Público. Más de la mitad, 1.234 millones, fueron facturados a Riad. En el mismo periodo, la ayuda española otorgada a Yemen para fines humanitarios ascendió a 2,3 millones de euros. En otro telón de fondo, el 23 de julio España, durante la 44º sesión del Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco, votó a favor de no declarar en peligro la barrera de coral de Australia. Arabia Saudí, Omán y Rusia, entre otros países, también emitieron un voto negativo.
© Foto : Cortesía de Manuel Camaño

Tripulantes del barco pesquero Cobija, con compañero indonesio enfermo.

Tripulantes del barco pesquero Cobija, con compañero indonesio enfermo. - Sputnik Mundo
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Tripulantes del barco pesquero Cobija, con compañero indonesio enfermo.

© Foto : Cortesía de Manuel Camaño

Tripulantes del barco pesquero Cobija, con compañero indonesio enfermo.

Tripulantes del barco pesquero Cobija, con compañero indonesio enfermo. - Sputnik Mundo
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Tripulantes del barco pesquero Cobija, con compañero indonesio enfermo.

© Foto : Cortesía de Manuel Camaño

Tripulante del barco pesquero Cobija, durmiendo en cubierta.

Tripulante del barco pesquero Cobija, durmiendo en cubierta. - Sputnik Mundo
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Tripulante del barco pesquero Cobija, durmiendo en cubierta.

© Foto : Cortesía de Manuel Camaño

Aspecto del muelle de Al Mukalla, en Yemen.

Aspecto del muelle de Al Mukalla, en Yemen. - Sputnik Mundo
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Aspecto del muelle de Al Mukalla, en Yemen.

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Tripulantes del barco pesquero Cobija, con compañero indonesio enfermo.

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Tripulantes del barco pesquero Cobija, con compañero indonesio enfermo.

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Tripulante del barco pesquero Cobija, durmiendo en cubierta.

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Aspecto del muelle de Al Mukalla, en Yemen.

Embrollo jurídico

Tanto Costas como Camaño son de la opinión de que la situación es producto de una postura inicial errónea en el Ministerio de Exteriores, que solicita documentos jurídicos que no acaban de obtener y cuya existencia, dicen, es dudosa.
"El problema se soluciona en cuanto España rompa su discurso, porque dice que está esperando a una resolución judicial de Yemen, un país deshecho, lleno de gánsteres y sin justicia de ningún tipo, con un Gobierno huido", manifiesta Pablo Costas. "Mientras no rompan ese discurso la conselleira de Pesca de la Xunta de Galicia, el Ministerio de Exteriores y las embajadas españolas de la zona, me pudriré aquí. Esa espera de la resolución judicial es todo una farsa, son órdenes de Australia".
Costas reitera que jamás le enseñaron "ningún papel" y que todo se reduce a "engaños". "El Consulado español en Riad lleva meses pidiendo documentación y no se la dan porque no la hay", afirma, lamentándose de que en la demora los marineros sufren. "Ellos nunca estuvieron enjuiciados, no hay ningún papel. Es una retención ilegal, un secuestro en toda la regla ordenado por Australia y consentido por España".
"Desde el puerto le han indicado que no tienen problemas con que se marche, pero le alertan de que el fiscal general exiliado en Arabia Saudí ha apelado la sentencia", recuerda CUT en un comunicado. Pablo Costas confirma tal posibilidad, pero con matices. "El delegado de Transportes del Gobierno que hay aquí, mediante amenazas, está chantajeando a la gente por grupos para que cojamos el barco y lo llevemos a unos 24 millas al nordeste de aquí, a un puerto más pequeño, Ash Shihr. Si no, dice, no les dará permiso de salida para sus países. Pero Ash Shihr es un puerto de la muerte; ahí van los barcos y tripulaciones para dejarlos morir, así de claro", esgrime el marino.

Pero un marinero ya salió

El 21 de mayo, uno de los tripulantes del Cobija, el ruso Andrei Ilin, fue evacuado a su país. "Un barco de bandera rusa y armador griego me recogió", relata a Sputnik en conversación telefónica. Su repatriación fue producto de las gestiones efectuadas desde Riad por el embajador de la Federación Rusa en Yemen, Vladimir Dedushkin.
"Me dijo que tuve mucha suerte, porque negoció con las autoridades y pudo ponerse de acuerdo a tiempo con el capitán de la nave y la compañía, que accedió a que yo subiera a bordo si corría con los gastos", cuenta Ilin, que explica que el barco recaló durante la travesía en Emiratos Árabes Unidos.
Andrei Ilin
Tripulante del Cobija
La repatriación de Ilin es para Pablo Costas y Manuel Camaño la prueba de que es posible actuar con celeridad y del "secuestro" en que se hallan. "En tres días lo sacaron de allí. ¿Por qué? Porque las razones eran de peso; llevaba seis meses sin que nadie le notificara si estaba retenido o no, cosa que el embajador Dedushkin no permitió. Consiguió una firma y el marinero se fue", declara Costas, quien ansía una protección similar. "Rusia puede estar orgullosa de sus diplomáticos, pelean por sus ciudadanos".
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El embrollo jurídico

Si ya de por sí la historia por la que la nave acabó retenida en Yemen es rocambolesca, aún lo es más el proceso por el que tal retención se va dilatando en el tiempo de forma casi inexorable. De bandera boliviana y fletado inicialmente por una compañía panameña, a finales de junio de 2020 el Cobija recibió órdenes de un nuevo armador ‒somalí‒de dirigirse primero a Somalia para comprobar las escrituras y luego atracar en la península arábiga. Una vez llegada a Yemen, la embarcación ya no volvió a zarpar.
Una acusación de pesca ilegal proveniente de Australia confinó a los tripulantes en Al-Mukalla. Antes, el 18 de junio de 2020, una patrullera aduanera australiana había abordado el Cobija para hacer comprobaciones. "Fue a 500 millas de Australia, navegando en mar abierto", recuerda Pablo Costas, que asegura que los aduaneros aussies solo comprobaron el registro de la nave y la licencia de pesca. "Nos identificaron y vieron los tres certificados de bandera (registro, tripulación y radio) y la licencia de pesca. Estaba todo correcto. Anteriormente a esto no hubo nada".
La versión también la corrobora el marinero Ilin al otro lado del teléfono. "Nos abordaron en aguas internacionales, algo muy raro, y vieron que todo estaba en orden. Si hubieran encontrado algo extraño nos habrían remolcado a Australia, custodiados. Nunca nos pasó una cosa similar".
"El cargo de acusación es una patraña que no se sustenta", afirma Camaño, convencido de que la parte australiana de alguna manera está moviendo los hilos. "La partitura australiana es la que manda en Al-Mukalla, no sabemos si a base de dinero. Inicialmente se hablaba de pesca ilegal en aguas australianas, pero el barco jamás estuvo en esas aguas. Entonces lo acusaron de pescar en aguas yemenitas, cuando en este país la nave entró de forma legal".
"Es un secuestro por encargo. Han dejado el trabajo sucio a los yemenitas, un Estado fallido, aunque España y la UE digan que es un Estado democrático. Un juez dictaminó un arresto de tres meses. Y la parte española se escuda de forma temeraria en que es la justicia yemení la que tiene que evacuarlos", concluye.
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