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Adriana Cerezo, la medallista española más joven en Tokio: "Sentía que todo el mundo me apoyaba"

© AFP 2021 / Javier SorianoAdriana Cerezo, tras ganar el combate semifinal en la categoría de 49 kg en Tokio 2020
Adriana Cerezo, tras ganar el combate semifinal en la categoría de 49 kg en Tokio 2020 - Sputnik Mundo, 1920, 11.08.2021
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Con solo 17 años y debutante en unos Juegos, Adriana Cerezo conquistó en Tokio la primera medalla para la delegación española, de plata con sabor a oro. Estudiante brillante, su preparación no se desvía de la naturalidad. Ella y su entrenador explican a Sputnik que su enfoque es muy distinto al que la presión ejerce sobre la alta competición.
El 24 de julio Adriana Cerezo Iglesias hizo valer su apellido en la capital del país cuyo símbolo nacional es el sakura, el cerezo en flor. Porque no de otro modo puede describirse la actuación de una competidora que a priori no contaba entre las grandes favoritas.
En Tokio combatió en la categoría de hasta 49 kg deshaciéndose de forma contundente de oponentes de mucho pedigrí y mejor posicionadas, entre ellas la china Wu Yingyu (doble campeona olímpica en Pekín 2008 y Londres 2012), a la que despachó en cuartos de final mediante una exhibición puntuada con el resultado de 33-2. Demoledor. Cerezo solo cedió en el combate final, ante la tailandesa Panipak Wongpattanakit, tras una ajustada lucha (10-11) que la joven española llegó a liderar por momentos.
Las declaraciones efectuadas instantes después a los medios destacados en el pabellón Makuhari Messe, en las que se excusaba por su actuación y "sentía muchísimo" no haber podido conseguir la victoria, revelaron una personalidad y sentido de la humildad extraordinarios.
En realidad, su logro era formidable. "Sentía que todo el mundo me estaba apoyando y que en España la gente estaba muy ilusionada", explica a Sputnik. "Así que cuando llegó la final y la perdí, pues te llevas un palo. Me dio un poco de rabia pensar que la gente pudo quedar desilusionada".
"La verdad es que sentí muchísimo el apoyo de la gente, y eso que estábamos en Tokio, casi el sitio más lejos en el que podíamos estar. Pero cada vez que cogía el teléfono móvil, o hablaba con el fisioterapeuta o con cualquiera de los preparadores, podía sentir el apoyo".
Adriana Cerezo Iglesias
Medallista olímpica en taekwondo
Cerezo acudió a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 con la vitola de ser la campeona de Europa sub-21 en 2019 y absoluta en 2021. Es decir, su proyección venía de atrás. "Sabíamos que podíamos quedar campeones olímpicos porque el trabajo estaba hecho para que así fuera. Pero igual que yo lo tenía hecho, también lo tenían las otras 15 competidoras", señala, hablando siempre en plural, un signo del trabajo de equipo. "Así que una vez estaba allí, se trataba de sentirse a gusto e ir combate a combate, con la confianza de que estábamos preparados para ir a por todas".
Салют на торжественной церемонии закрытия XXXII летних Олимпийских игр в Токио на Национальном олимпийском стадионе  - Sputnik Mundo, 1920, 08.08.2021
La ceremonia de clausura de los XXXII Juegos Olímpicos de Tokio

'Mens sana in corpore sano'

El dicho en latín viene como anillo al dedo en el caso de esta joven taekwondista, nacida en noviembre de 2003 en la localidad madrileña de Alcalá de Henares y que empezó a practicar el arte marcial coreano por excelencia cuando solo contaba con 11 años de edad, influenciada por su abuelo y las películas de Jackie Chan y Bruce Lee.
Para llegar a la cita japonesa en perfecto estado de forma, no se desvió de sus rutinas ni se apartó de su entorno familiar. Lo confirma a Sputnik Jesús Ramal, su entrenador de siempre. "Nosotros hemos roto un poco con los esquemas que se tienen del alto rendimiento y de la élite. Buscábamos otra cosa, que nuestros deportistas sean todos saludables. No entrenan en exceso. En época escolar, entrenamos hora y media, nada más, de lunes a viernes".
Su lugar de preparación es el gimnasio Hankuk International School, sito en San Sebastián de los Reyes, al norte de Madrid. "Adriana tarda media hora en llegar desde Alcalá de Henares", explica, recalcando también que el grupo se encuadra dentro de la Federación de Taekwondo de Castilla-La Mancha, pues fue esta la que admitió el proyecto de generación de nuevos valores diseñado por él.
El hecho de haber podido compaginar estudios con entrenamientos lo corrobora la propia Adriana. "La verdad es que Jesús ha hecho un trabajo excelente gestionándolo, he terminado 2º de Bachillerato", cuenta, añadiendo que mientras preparaba la Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU ) realizaba dobles sesiones de entrenamiento y estudiaba entre medias. "Aprobé la EBAU con un 13 [la nota máxima es 14]. "Quería estudiar bioquímica en la universidad, pero al final voy a estudiar criminalística".

Entrenamientos sin fatiga

Puede decirse que Adriana Cerezo es una deportista natural, no ha desarrollado sus capacidades de forma forzada. El resultado es que sus logros deportivos y su reciente éxito olímpico los obtiene sin salirse de sus esquemas cotidianos y del entorno familiar. Jesús Ramal, que anteriormente trabajó para el Comité Olímpico de Finlandia en los JJOO de Londres 2012 y Río de Janeiro 2016, lo tiene claro. La clave es no forzar etapas.
"Es lo que siempre hemos buscado: si esto te gusta y te lo pasas bien, pues vamos a hacerlo bien y con coherencia; sin quemar etapas y sin meter presión, para evitar la fatiga. Porque hay deportistas que terminan los JJOO y te cuentan lo que han sufrido, pero Adriana ya está entrenando de nuevo", explica. En realidad, tanto él como su pupila atienden a Sputnik vía telefónica desde Murcia, donde se hallan concentrados preparando el próximo Campeonato de Europa de Taekwondo sub-21.
"Nosotros ponemos la salud del deportista por encima de todo, hacemos las cosas dentro de esos márgenes. Lo que ha pasado con la gimnasta Simone Biles, con ese exceso de presión, en nuestro caso no es así. Adriana se lo pasa bien, disfruta muchísimo. Estaba muy motivada, con muchas ganas. Con respecto a otros deportistas, la diferencia la marca su sonrisa, la felicidad que transmite".
Jesús Ramal
Cinturón negro 7º dan de taekwondo y maestro entrenador nacional
El técnico tiene claro que el curso escolar ocupa la mayor parte del año, por lo que no es deseable romper con esta dinámica, tampoco de cara a los JJOO. "Sólo los sábados, los puentes y en vacaciones hacemos doble sesión", confirma. "En época de estudios no me interesa que entrenen mucho, porque se cansan. La parte cognitiva está fatigada y puede pasar que ni se entrene bien ni se rinda bien en los estudios. Por eso Adriana ha sacado un 13 de 14 en la EBAU".

El peso no es un problema

Adriana Cerezo compite en la categoría de hasta 49 kg. Como es tan joven, es previsible que su cuerpo se transforme en los próximos años, ganando algo de más volumen. Pero su enfoque no es el de mantenerse a toda costa en un peso que no atienda a su natural progresión.
"Competiré en la categoría que me toque, porque nunca hemos sido de bajar de peso, y la siguiente categoría en los Juegos Olímpicos son 57 kg. Lo iré peleando, aunque supongo que 49 kg será mi categoría", afirma. "Es su peso natural y eso le da mucha fuerza, en el sentido de que nunca ha tenido ninguna deficiencia de nada. Su categoría siempre va a ser la que corresponda a su peso natural, no creemos en las bajadas de peso ni anteponemos la salud del deportista por una medalla, lo garantizo", subraya Jesús Ramal, que recuerda que su pupila "viene sonriente y se va sonriente, siempre viene con ganas, es una apasionada de esto".
Destino Rusia - Sputnik Mundo, 1920, 10.11.2018
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Una competidora con muchos recursos

La competición en taekwondo implica un combate de tres asaltos de dos minutos de duración cada uno con un minuto de descanso entre medias. Se trata de impactar con las piernas al peto y casco del rival, también con el puño al peto. Es un esfuerzo continuo para el que se necesita una gran capacidad de resistencia aeróbica y anaeróbica, porque no hay que perder ni fuerza ni equilibrio.
En esta situación y ante la calidad similar entre competidores, a veces sucede que los contendientes limitan su repertorio a unas pocas técnicas de ataque, pues hay más precaución. "Como en el combate se trata de puntuar, la gente se cierra mucho y es complicado. Si se enfrentaran diferentes niveles sería más fácil, pero al ser el nivel parejo, un error te cuesta tres o cuatro puntos", explica Jesús Ramal.
"Mientras no agarres, puedes intentar lo que sea, cualquier técnica es válida. Lo que pasa es que hay unas técnicas predeterminadas que son las que utiliza la mayoría", añade Adriana, cuyo caso, según su entrenador, es distinto. "Ella tiene muchos recursos, es de las competidoras que más recursos saca en combate", explica.
"Adriana mete mucha presión al rival y crea situaciones de ataque, sus combates suelen ser de altas puntuaciones y de crear mucho. En la final fue más complicado porque su contrincante tailandesa no se exponía, se cerró mucho, era Adriana la que la buscaba permanentemente". "Al final todo se decanta en las emociones del momento, intenté gestionarlo lo mejor posible", añade ella.
En este sentido, su combate de cuartos de final en Tokio contra la doble campeona olímpica Wu Yingyu fue muy ilustrativo. La taekwondista alcalaína desplegó un repertorio muy amplio de patadas cuya profusión, muchas veces concatenada, obró un abultadísimo marcador a su favor. Aparte de técnicas consabidas como bandal chagui (patada semicircular de altura media) o nako chagui (semicircular alta de gancho), Adriana dispuso de acciones con neryo chagui (frontal descendente), mondolio nako chagui (circular con giro y gancho), tuit chagui (trasera con arrastre de la pierna de apoyo), miro chagui (frontal con arrastre de la pierna de apoyo) y otras.
Adriana Cerezo ya tiene guardada en casa su medalla de plata ganada en Tokio y hace caso al lema de su gimnasio: A la que sigue. "No nos quedamos anclados en el pasado", suscribe Jesús Ramal, que concluye recordando que la medallista es la taekwondista más joven de su grupo de entrenamiento.
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