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Otro golpe de la pandemia a la salud de los más jóvenes en Argentina

© Foto : Pixabay/Luisella Planeta LeoniAdolescente de mirada triste
Adolescente de mirada triste - Sputnik Mundo, 1920, 30.06.2021
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La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) alertó que la pérdida de contacto con los grupos de pares y la falta de redes sociales de contención produjeron en niños y adolescentes un recrudecimiento en los trastornos de la alimentación. Postergadas las consultas iniciales durante la cuarentena, las patologías mostraron estados avanzados y graves.
El aislamiento social vivido durante 2020 y el distanciamiento impuesto en Argentina al inicio de la segunda ola de contagios en 2021 impactó particularmente en la población joven de forma negativa en varios aspectos: la pobreza, la indigencia, la mala alimentación, la desigualdad educativa, la violencia doméstica, los trastornos psicológicos.
Como consecuencia de la emergencia económica, acumulada desde varios años y potenciada por la crisis sanitaria, a fines de 2020 el porcentaje de la población argentina debajo de la línea de pobreza superó el 40% y, como resultado, golpeó más a los menores de edad: seis de cada 10 niños y niñas argentinos crece pobre y son el rango etario más afectado por este indicador.
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La pérdida de contacto con los grupos de pares debido al aislamiento social y la suspensión de las clases presenciales, sumada a la falta de redes de contención en muchas grupos familiares, produjeron en niños y adolescentes un agravamiento en los desórdenes psicosociales, incluidos aquellos vinculados a las conductas alimentarias, alertó la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).
"A lo largo de la pandemia se vieron afectados distintos puntos de la salud de niños, niñas y adolescentes y los trastornos emocionales se vieron recrudecidos, esto visto desde la práctica y no desde la estadística. Aparecieron los trastornos alimentarios con mayor impacto clínico que lo que veníamos viendo prepandemia", dijo a Sputnik Alejandra Ariovich, médica pediatra especializada en Adolescencia, integrante de la SAP.
Si se toma el rango de entre 10 y 24 años, un segmento que históricamente registra una prevalencia en mujeres del 1% para anorexia y del 3% para bulimia, se nota que la situación producida por la crisis sanitaria ha repercutido en los comportamientos y en el acceso al sistema de salud en estadios iniciales de presentación, sobre todo en jóvenes más vulnerables, aseguraron.
Desde finales del año 2020, con la apertura paulatina de las actividades sociales y el mejor acceso a los servicios de salud, se han acercado a la consulta una gran proporción de jóvenes con diferentes patologías en estados avanzados y de gravedad creciente.
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Según lo que informaron diferentes equipos intervinientes, se enfrentaron a presentaciones severas de anorexia nerviosa con desnutrición extrema, que llevaron a la hospitalización de un gran número de pacientes. A estos diagnósticos en jóvenes se suman otros como la tuberculosis y las enfermedades de transmisión sexual, entre los que se observó mayor severidad en las consultas clínicas.
"Se vivieron pérdidas de lazos sociales con los pares, dificultad en el manejo de las intimidades en las familias, en un trasfondo de mucho miedo a la muerte, pérdida de seres queridos o vivencias de seres queridos en estado crítico, y con mucha dificultad en la proyección a futuro: nadie habla de que quiera llegar al 2022, sino volver al 2019, es la primera vez que nos proyectamos hacia atrás y no hacia adelante", enfatizó.

¿Qué trastornos alimentarios afectan a los más jóvenes?

Los trastornos de la conducta alimentaria se definen clásicamente como una alteración en la forma de alimentarse que impacta en la salud física y psicosocial de las personas. Dentro de esta definición se incluyen múltiples trastornos, entre los cuales la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa son los más conocidos en la población, y se presentan en una relación de entre 4 a 5 mujeres por cada varón.
La anorexia se caracteriza clínicamente por el déficit nutricional producido por una restricción en la ingesta de alimentos, con miedo intenso a la ganancia de peso y una alteración manifiesta de la imagen corporal.
La bulimia se presenta con atracones reiterados asociados a mecanismos compensatorios como purgas o ayunos prolongados, mantenidos en el tiempo, siempre con una alteración en la autopercepción de la imagen corporal.
"Los trastornos en la conducta alimentaria son muy frecuentes hace muchos años, un poco en relación al ideal imaginario de belleza, la presión de las realidades sociales, a la desarticulación de los vínculos, la vulnerabilidad socioeconómica y a eso se le suman aspectos personales", comentó Ariovich, parte del Comité de Estudio Permanente del Adolescente (CEPA) de la SAP.
El antecedente familiar de enfermedades mentales, historia de consumos, los vínculos violentos, pérdidas por fallecimiento o abandono, el crecimiento puberal acelerado o enfermedades mentales previas son algunos de los factores de riesgo conocidos para el desarrollo de estos desórdenes.
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La permanencia en el tiempo de los trastornos de la conducta alimentaria sin atención oportuna produce mayor daño físico, psíquico y social, que dificulta el abordaje adecuado, explicaron. La identificación a tiempo de estas patologías requiere la participación de toda la comunidad. En el caso particular de la bulimia, los episodios de atracones y purgas suelen ser en la intimidad, por lo que su detección es más dificultosa.
La anorexia nerviosa, por su parte, tiene características de presentación más evidentes que facilitan una mejor visualización. Entre los signos que permitirían sospechar un potencial cuadro se destacan:
no compartir las comidas principales o comer a escondidas,
el uso constante de golosinas o chicles,
la rigidez en las elecciones alimentarias,
la presencia de rasgos particulares a la hora de comer como desmenuzar, masticar por períodos prolongados, escupir o esconder la comida.
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Con respecto a la bulimia, en ocasiones son las propias amistades quienes la detectan y muchas veces comparten la preocupación a su familia, por lo que es importante escucharlas y no minimizar las opiniones o comentarios del entorno social del joven.
"Los trastornos de la alimentación se focalizan entre los 10 y los 24 años, que es el momento en el que comienzan los cambios corporales y se construye la identidad. La mayor susceptibilidad la vemos en la adolescencia temprana, hasta los 14 años. Una anorexia estricta es más común verla en mujeres, en varones lo que vemos son uso de anabólicos o sustancias para producir más músculos, que también es patológico, la manifestación es otra", concluyó.
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