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"Los tablaos están luchando cuerpo a cuerpo": el flamenco intenta resucitar en España

© Foto : Cortesía de José Miguel Cerezo SáezActuación flamenca en el tablao Cardamomo, en el centro de Madrid
Actuación flamenca en el tablao Cardamomo, en el centro de Madrid - Sputnik Mundo, 1920, 06.06.2021
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Algunos espacios comienzan a abrir sus puertas después de meses sin agenda. En artistas y empresarios se mezcla la ilusión con la poca rentabilidad, pero les impulsa la idea de reflotar este tesoro cultural e identitario del país.
Canta María Carrasco eso de "sueño que sueño que el mundo es flamenco; como el sol, la sal, el son; como tú: sin saber, lo llevas dentro". Y quizás, en medio de una pandemia que ha aniquilado ciertas manifestaciones artísticas, responde esa letra a un anhelo inalcanzable. El flamenco, patrimonio y símbolo de la identidad española por antonomasia, ha atravesado un purgatorio que lo ha puesto en aprietos. El cierre de tablaos, hábitat natural del cante y la danza, unido a la cancelación de festivales o representaciones teatrales, tenía al sector en ascuas. Sin oxígeno, su llama se apagaba.
Pero los sueños, aunque sueños son, a veces se cumplen. No de un día para otro, ni mucho menos, sino con la constancia de un gremio acostumbrado a alumbrar el duende hasta en las peores circunstancias. Ese concepto inmaterial se ha guarecido a la sombra, esperando el momento oportuno. Y empieza a salir poco a poco. Por lo pronto, algunos tablaos míticos de Madrid ya han desempolvado el almanaque y ofrecen a cuentagotas espectáculos de flamenco. El aforo es aún más reducido. Las ganas, inmensas.
"Ha sido muy emocionante. Creo que hemos valorado más lo que teníamos", reflexiona Laura Abadía, cantaora y directora artística de Cardamomo. Este tablao, situado en el centro de Madrid, es el único que ofrece pases a diario desde finales de 2020. "Para la sala ha sido una hecatombe. Llevábamos un 2019 con un programa muy estresante. Tuvimos unos 90.000 espectadores y a los artistas les sirvió, al principio, para parar. Pero luego entró el temor de no volver, porque aquí es donde nos expresamos, donde improvisamos. Ha sido un luto”, comenta Abadía a Sputnik antes de subirse al escenario.
En él, Diana Jaramillo, responsable de sala, introduce a la formación y agradece la asistencia del público. "Es lo más bonito", expresa, "y aunque hayan sido tiempos duros, que a todos nos han tocado, estamos con más ganas, con más ingenio, para seguir entregando alegría. Les voy a pedir que valoréis lo que vais a ver porque es una joya". En las mesas, una mezcla de extranjeros y españoles aplaude los primeros acordes. El baile y el cante posterior, arropado por la penumbra de las gradas, hace fluir una catarsis colectiva de olés y demás jaleo.
© Foto : Cortesía de José Miguel Cerezo SáezVarios asistentes al tablao flamenco Cardamomo, en el centro de Madrid
Varios asistentes al tablao flamenco Cardamomo, en el centro de Madrid - Sputnik Mundo
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Varios asistentes al tablao flamenco Cardamomo, en el centro de Madrid
© Foto : Cortesía de José Miguel Cerezo SáezGente paseando por delante del tablao flamenco Cardamomo, en el centro de Madrid
Gente paseando por delante del tablao flamenco Cardamomo, en el centro de Madrid - Sputnik Mundo
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Gente paseando por delante del tablao flamenco Cardamomo, en el centro de Madrid
© Foto : Cortesía de José Miguel Cerezo SáezEntrada y cóctel previo en el tablao flamenco Cardamomo, del centro de Madrid
Entrada y cóctel previo en el tablao flamenco Cardamomo, del centro de Madrid - Sputnik Mundo
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Entrada y cóctel previo en el tablao flamenco Cardamomo, del centro de Madrid
© Foto : Cortesía de José Miguel Cerezo SáezEntrada del tablao flamenco Cardamomo, en el centro de Madrid
Entrada del tablao flamenco Cardamomo, en el centro de Madrid - Sputnik Mundo
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Entrada del tablao flamenco Cardamomo, en el centro de Madrid
© Foto : Cortesía de José Miguel Cerezo SáezActuación flamenca en el tablao Cardamomo, en el centro de Madrid
Actuación flamenca en el tablao Cardamomo, en el centro de Madrid - Sputnik Mundo
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Actuación flamenca en el tablao Cardamomo, en el centro de Madrid
© Foto : Cortesía de José Miguel Cerezo SáezAsistentes al tablao flamenco Cardamomo, del centro de Madrid, haciéndose una foto en el vestíbulo
Asistentes al tablao flamenco Cardamomo, del centro de Madrid, haciéndose una foto en el vestíbulo - Sputnik Mundo
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Asistentes al tablao flamenco Cardamomo, del centro de Madrid, haciéndose una foto en el vestíbulo
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Varios asistentes al tablao flamenco Cardamomo, en el centro de Madrid
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Gente paseando por delante del tablao flamenco Cardamomo, en el centro de Madrid
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Entrada y cóctel previo en el tablao flamenco Cardamomo, del centro de Madrid
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Entrada del tablao flamenco Cardamomo, en el centro de Madrid
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Actuación flamenca en el tablao Cardamomo, en el centro de Madrid
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Asistentes al tablao flamenco Cardamomo, del centro de Madrid, haciéndose una foto en el vestíbulo
Ignacio, Juan y Nacho, en la primera fila, acompañan el show con una paella y copas de cerveza. Han venido desde Cuenca, arrastrados por uno de ellos, y repetirían sin dudar. "Está muy bien. A mí me gusta mucho y debería haber más", resume entre chanzas uno de ellos. El resto de platea se anima con las palmas, brinda por el final de una botella de vino tinto y se hace fotos en el vestíbulo. En sus 27 años de historia, por el Cardamomo han pasado figuras como Diego El Cigala, Antonio Carmona, Raimundo Amador, Joaquín Cortés o Estrella Morente.
Oscurece al ritmo de unas castañuelas clandestinas: en el local de al lado, los músicos calientan para el siguiente concierto, que dependerá de la afluencia. Refrescan la garganta con agua y saludan a los espectadores. Aseguran estar "muy contentos" por este regreso. "Los tablaos se han lanzado a una lucha cuerpo a cuerpo con el flamenco", opina María Juncal a Sputnik.
La bailaora canaria, con una amplia trayectoria internacional a sus 38 años, ofrece hasta el 4 de julio su obra La vida es un romance en el teatro Cofidis Alcázar. A ella, la epidemia le cortó de raíz su agenda estival y giras a lo largo de Portugal o Estados Unidos. De repente, lo que pensaba que sería una bocanada de aire para "despejar la mente", se convirtió en un bloqueo.

"Fue un proceso difícil. Organicé cosas con la familia y di algunas clases", rememora Juncal, "pero aunque haya momentos amargos o despedidas, brindamos con la danza por el don de la vida".

Juncal, curtida en compañías que han actuado desde Japón hasta Venezuela, se apena por el cierre de lugares célebres, como Casa Patas o Villa Rosa, el más antiguo de Madrid. "Me entristece que estos sitios no continúen, y que el flamenco se haya considerado como algo para extranjeros y necesitara a los turistas", alega, "porque no tiene nacionalidad: yo hago flamenco igual para los de aquí que para los de fuera. Yo no bailo para un extranjero: bailo y punto".
La falta de tradición en su propia tierra —exceptuando Andalucía, la cuna— y los circuitos más forofos, ha jugado en contra de este arte, considerado desde 2010 Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Según la Asociación Nacional de Tablaos Flamencos de España (ANTFES), antes de la pandemia un 90% de los asistentes a un tablao era extranjero.

"Igual que se lleva a los niños al teatro o al cine, se les debería llevar al flamenco. Porque ahí están los próximos bailaores y empresarios", apunta el portavoz, Armando del Rey.

Calcula el profesional que estos espacios atraen a unos 6,8 millones de visitantes internacionales al año. Cada uno, sostiene, empeña 7.384 millones de euros de media en hoteles, restaurantes, comercios o transporte. "Ahora se está abriendo de forma emocional. No podíamos seguir cerrados", enuncia en primera persona del plural ya que es parte del Corral de la Morería, que ha reabierto con un espectáculo semanal para celebrar su 65 aniversario.
"Realmente, el resurgir es irreal. Es casi un suicidio colectivo. Porque no sale rentable", protesta Armando del Rey. Pide la flexibilización del aforo y subvenciones como a otros ámbitos culturales. "El problema es que nos ha tocado todo. No han llegado las ayudas de hostelería ni nos han dejado sacar terraza. Y al final, lo que somos nosotros es cultura, y la están dejando morir", protesta quien defiende que los 93 tablaos repartidos por España dan sustento al 95% de artistas.
Su hermano, Juanma del Rey (ambos son hijos de la reputada bailaora y coreógrafa Blanca del Rey), aboga por lo mismo: "Necesitamos apoyo. Llevamos 15 meses cerrados y estamos endeudados hasta las cejas. La vuelta puede resultar engañosa porque es un poco paradójica: se abre, pero da pérdidas", señala. Si continuaran con la persiana bajada, cavila, se harían "invisibles".
"Nos sirve para decir que seguimos aquí, porque andamos al borde del abismo. El flamenco lucha por sobrevivir", espeta, cifrando entre un 30 y un 40 el porcentaje de tablaos que se han perdido.
Una forma de rescatar este arte ha sido incluirlo en inmuebles dedicados a otra escena. El Flamenco Real, por ejemplo, estrena nueva temporada en el Teatro Real de Madrid. Su sala principal y una secundaria acogen al gremio en una edición que contará, entre otros, a estandartes como Antonio Canales o Farruquito.
"Se nos han caído festivales o actos privados, pero con esto nos estamos recuperando", indica Aurelio Solana, responsable de Solana Entertainment y organizador del certamen.
Gran parte del público, en este caso, es nacional. Aun así, Solana cree que los extranjeros son necesarios. "Ahora me parece que andamos por un 14% del total de visitas, pero con la vacuna y los avances, podemos llegar al 30%, y en España se van a vivir los nuevos Felices Años 20", augura. El ansia de liberación y de normalizar la realidad empujarán a la gente a los tablaos, arguye. Además, este aluvión tendrá un efecto colateral: abonará un posible vivero de aficionados locales. El que va una vez, señala convencido Solana, "repite".
Y eso espera Raquel Martos. Con Juan Andrés Maya ha tomado el timón del tablao La Carmela, que se estrena el 4 de junio. Ocupa el lugar de una taberna clásica, a unos metros de la Puerta de Sol. "Creemos firmemente que el flamenco, a pesar del año que hemos pasado, sigue estando presente. Y lucharemos por dar cabida a todos los artistas que se han quedado desamparados y a los grandes que traeremos en nuestra programación", garantiza Martos a Sputnik, confesando la "ilusión" y los "nervios" previos al arranque.
"Esto va a resurgir con fuerza y, en cualquier caso, el flamenco y los flamencos se han adaptado desde siempre", sentencia Juncal. Parece parafrasear a Federico García Lorca, que cantaba eso de: "Empieza el llanto de la guitarra, se rompen las copas de madrugada. Empieza el llanto de la guitarra. Es inútil callarla. Es imposible callarla".
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