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La exportación de Cuba que supera cualquier bloqueo: su ballet

© Foto : Gentileza Gabriel DávalosProyecto artístico del fotógrafo Gabriel Dávalos con bailarines del Ballet Nacional de Cuba
Proyecto artístico del fotógrafo Gabriel Dávalos con bailarines del Ballet Nacional de Cuba - Sputnik Mundo, 1920, 29.05.2021
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Las primeras coreografías del cubano Eduardo Blanco nacieron en un pequeño espacio del Gran Teatro de La Habana, hoy denominado Alicia Alonso, con una radiocasetera casi silente. A los 16 años, ya dirigía los ensayos de otros bailarines. "Cuando no teníamos una sala, bailábamos en el pasillo", recuerda en entrevista con Sputnik.
De las aulas de la Escuela Nacional de Ballet egresaron profesionales de renombre internacional como Carlos Acosta, el primer negro en asumir papeles de príncipe en obras presentadas por The Royal Ballet de Londres y una de las estrellas mundiales de la danza.
Para Blanco, convertirse en el coreógrafo de la máxima exponente del ballet cubano, empezó con una gran frustración y la atención de nadie más nadie menos que la propia Alicia Alonso.
"Me dijeron que no podía ser bailarín por mi estatura de un 1,63 metros. Nos sentaron en el Gran Teatro y todos mis compañeros fueron nombrados para el Ballet Nacional. Un tiempo después llamaron a mi casa: 'Alicia Alonso quiere hablar contigo', me aseguró el interlocutor. Fue entonces cuando esa compañía me recibió como coreógrafo", afirma Blanco.
Las bailarinas cubanas a través de los ojos de una artista rusa - Sputnik Mundo, 1920, 30.11.2019
Las bailarinas cubanas a través de los ojos de una artista rusa
En la adolescencia ensayaba en un espacio que la actual subdirectora artístico-pedagógica de la Escuela, Martha Iris Fernández, le prestaba de 4 a 5 de la tarde. Sin contar con todas las condiciones necesarias diseñaba pasos y posturas de esa especialidad, en el receso entre una asignatura y otra de la carrera.
Ese pequeño local estaba en el Gran Teatro, antigua sede de la academia que acumula ya más de seis décadas de historia en la preparación de figuras de la danza y bailarines consagrados a la enseñanza. Dirigida primero por el maestro Fernando Alonso (1914-2013), uno de los fundadores del Ballet Nacional de Cuba (BNC), y luego por la maître de ballet Ramona de Saá.
La Escuela Nacional de Ballet, ubicada desde el año 2000 en la calle Prado entre Trocadero y Colón, atrae a profesionales extranjeros, principalmente de países europeos y de las Américas, además de formar a los profesores de ballet de Cuba, a los integrantes del BNC y del Ballet de Camagüey, en el centro- este del país.
Su prestigio internacional también se debe a su política inclusiva y diversa, libre de prejuicios asociados con la danza. Así fue cómo burló el racismo; rompió los sexismos y extendió la enseñanza del ballet a todos los niños y adolescentes interesados.

Quién es Eduardo Blanco, el coreógrafo del ballet cubano

© Sputnik / Danay GallettiCoreógrafo Eduardo Blanco durante una clase en la Escuela Nacional de Ballet
Coreógrafo Eduardo Blanco durante una clase en la Escuela Nacional de Ballet - Sputnik Mundo, 1920, 29.05.2021
Coreógrafo Eduardo Blanco durante una clase en la Escuela Nacional de Ballet
Un día llegó el maestro Fernando Alonso a la Sala Alejo Carpentier del Gran Teatro. Tras apreciar un ballet de Eduardo Blanco titulado Invitación al baile, con la música El espectro de la rosa del compositor alemán Carl María von Weber, expresó: "Deben observar de cerca a ese niño, confíen en su palabra".
De madre músico y padre bailarín, Eduardo Blanco comenzó sus estudios de violín a los 9 años en la Escuela Vocacional de Arte José María Heredia, en la oriental provincia de Santiago de Cuba. "No me gustaba, me cansaba, lo veía como algo estático que me provocaba dolor en el cuello y sentía la necesidad de mover mi cuerpo", reconoce.
En aquella época, escapaba de las clases de ese instrumento y acudía a las lecciones de ballet. Llegó a La Habana y, luego de varios años de formación, trascendió como el primer recién graduado en ingresar al BNC como coreógrafo y el más joven creador de la danza clásica en la mayor de las Antillas.

Alicia Alonso y Eduardo Blanco

"Lo que más siento es la partida de Alicia. No fue solo maestra o guía, fue mi amiga. Absorbí de ella como una esponja. Me formó, encaminó y concedió la categoría que tengo hoy en mi país. Soy, además, el último coreógrafo que ella nominó dentro del BNC en su mandato como directora de esa compañía", rememora Eduardo Blanco.
Una vez, a la salida del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, cuenta, agarrada de su brazo por un lado y acompañada también por su esposo, Pedro Simón, un hombre que pedaleaba un bicitaxi —vehículo de transporte construido bajo el principio de la bicicleta— le gritó: "Alicia, qué volá". Preguntó: "¿Quién me saluda?", y tras conocer la respuesta afirmó: "Mira qué bien".
"Ella admiraba esa peculiaridad del cubano, conocedor empírico del arte y la cultura. Yo la llamaba maestra con la confianza del alumno pródigo y le pedía platos típicos de la culinaria cubana cuando iba todos los sábados a su casa a realizar el trabajo de mesa. Decía que yo prefería los almuerzos en su residencia a todas las demás actividades", evoca.
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Alicia le regaló a Pedro Simón una cadena con un escarabajo egipcio. Al elogiar la joya, Eduardito exclamó: "Qué hermoso cucarachón tienes ahí". Y eso fue motivo de bromas y risas, en lo adelante, cada vez que recordaban la historia. Conoció el mundo mediante la danza, gracias a la experticia de la prima ballerina assoluta, título conferido por su excelencia, talento y disciplina.
De ahí que, además de sus múltiples lauros durante eventos coreográficos como estudiante y la conformación de numerosas piezas para el BNC, inspiradas en la literatura, diversidad de géneros y ritmos y sus clases en la Escuela Nacional de Ballet, Blanco atesora experiencias en escenarios foráneos de Canadá, España, México y Brasil, en su mayoría, desde el trabajo con niños.
Por tanto, sumado a sus maestros, Blanco menciona también el apoyo a su carrera del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef). "Puedes coreografiarle a la primera bailarina del Bolshói o al primer bailarín del Royal Ballet, pero coreografiarle a un pequeño de 5 años que te dice en medio de un espectáculo: maestro me orino, es un proceso bello y difícil", argumenta.

La escuela y los bailarines

© Sputnik / Danay GallettiMaqueta de la Escuela Nacional de Ballet de su sede en la avenida capitalina de Prado
Maqueta de la Escuela Nacional de Ballet de su sede en la avenida capitalina de Prado - Sputnik Mundo, 1920, 29.05.2021
Maqueta de la Escuela Nacional de Ballet de su sede en la avenida capitalina de Prado
Desde 1959 la enseñanza del ballet contó con la ayuda del Gobierno y el propio Fidel Castro, líder de la Revolución Cubana, acompañó de cerca las iniciativas de Alicia, Alberto y Fernando Alonso. El 22 de junio de 2001, durante el acto inaugural de la nueva sede de la escuela en la calle Prado, el dirigente indicó:
"No es cualquier cosa crear una compañía de ballet, y crearla con calidad sin disponer prácticamente de ningún apoyo y de ningún recurso (…) la calidad de una obra de este tipo, de una obra cultural y artística como esta no es cuestión de dos años, ni tres años, ni diez años, ha sido cuestión de decenas de años para alcanzar ese prestigio que tiene hoy nuestro ballet".
El aprendizaje es tan abarcador que incluye asignaturas diversas como: repertorio; composición coreográfica; bailes folclóricos, contemporáneos e históricos; puntas; educación musical; idiomas; preparación física; psicología; pedagogía; apreciación e historia de las artes plásticas y las materias propias de los niveles de enseñanza: español-literatura, física, matemática, entre otras.
Sputnik conversó con algunos de los bailarines más reconocidos en la actualidad dentro del BNC y formados en la Escuela Nacional de Ballet.
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Para la bailarina principal Claudia García la academia inculcó en ella valores como la disciplina, los maestros contribuyeron a forjar su técnica y al perfeccionamiento de su forma de bailar; le dio los amigos que hoy también son familia y junto a los cuales comparte escenarios y triunfa a nivel nacional e internacional.
"No sentí que mi adolescencia se limitara, al contrario, hacía lo que me gustaba, aproveché el tiempo y considero que aprendí mucho más que otros jóvenes a esa edad", enfatiza la joven cuyo debut en 2019 en el doble personaje de Odette/Odile de El lago de los cisnes demostró, a juicio de los críticos, una sólida base técnica, dominio del estilo y la expresión dramática.
En este sentido, la primera bailarina del BNC, Sadaise Arencibia, recuerda a sus profesoras Adria Velázquez, quien la llevó para su casa durante los 15 días previos a su audición en la compañía cubana, y a Mirta Hermida que, como ejercicio, la hacía gritar a voz en cuello por los balcones del Gran Teatro para mejorar su proyección artística.
"Reconozco que, en determinados momentos, era mucha la presión, pero mirando esa etapa en retrospectiva me doy cuenta que, mientras estuve en la escuela, jamás pensé que esta profesión me pudiera estar robando mi juventud. No me quitó nada porque siempre lo fue todo. Desde la niñez llena todos los espacios de mi vida y le da sentido", subraya.
© Foto : Gentileza Grettel MorejónGrettel Morejón, la más joven primera bailarina del BNC y el padre de la escuela cubana de ballet, Fernando Alonso
Grettel Morejón, la más joven primera bailarina del BNC y el padre de la escuela cubana de ballet, Fernando Alonso - Sputnik Mundo, 1920, 29.05.2021
Grettel Morejón, la más joven primera bailarina del BNC y el padre de la escuela cubana de ballet, Fernando Alonso
Grettel Morejón, la más joven primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba y la última que tendrá Cuba formada por el mismísimo padre de la escuela cubana de ballet, Fernando Alonso, considera que su vida profesional es una continuidad del proceso inicial de aprendizaje y reconoce que en los primeros años enfrentó sus peores miedos y descubrió cómo superarlos.
"Si tuviera que escoger un momento imprescindible en la escuela, me aferraría al recuerdo de los ensayos con el maestro Alonso. Conocerlo fue un punto de giro y reforzó mi convicción desde niña: la danza es mi razón de existencia y mi refugio. En aquellos años, siempre fui muy disciplinada; leer y ensayar eran mis hobbies", acentúa Morejón.
Los bailarines principales Chanell Cabrera Sansón y Adrián Sánchez Hernández destacan que gracias a ese espacio de formación adquirieron las técnicas del ballet cubano, pisaron por primera vez los escenarios teatrales y significó algunas limitantes durante la niñez pues el bailarín debe cuidar su cuerpo, "herramienta de trabajo fundamental" y evitar heridas y accidentes.
© Foto : Gentileza Chanell Cabrera La bailarina Chanell Cabrera Sansón ensaya en todos los espacios de su casa Chanell Cabrera
 La bailarina Chanell Cabrera Sansón ensaya en todos los espacios de su casa Chanell Cabrera - Sputnik Mundo, 1920, 29.05.2021
La bailarina Chanell Cabrera Sansón ensaya en todos los espacios de su casa Chanell Cabrera
"Fueron ocho años llenos de alegrías, conocimientos, nuevas experiencias, crecimiento artístico y moral. Cuando mi mamá enfermó de gravedad gracias a la disciplina, madurez y a la familia formada por maestros y compañeros pude salir adelante y hoy ella es partícipe de mi formación profesional", revela Ailadi Travieso, una de las bailarinas del BNC en la categoría corifeo.
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