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Samuráis, manga, sushi con arroz congrí: la impronta japonesa en Cuba | Vídeos, fotos

© Foto : Cortesía Duchy Man ValderáDesfile de kimonos y ropa tradicional japonesa, Día de la Cultura de Japón, Casa de la Obrapía, La Habana.
Desfile de kimonos y ropa tradicional japonesa, Día de la Cultura de Japón, Casa de la Obrapía, La Habana.  - Sputnik Mundo, 1920, 15.03.2021
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Cuba recibió miles de inmigrantes japoneses el siglo pasado atraídos por el boom económico azucarero durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Aún hoy su influencia se deja sentir en sectores como el azucarero y en las artes. Agricultores, carpinteros y artistas trajeron sus conocimientos desde las islas del Pacífico hasta la isla del Caribe.
Japoneses como el horticultor Kenji Takeuchi, que cultivó más de 700 especies de flores en el Orquideario de Soroa, en la provincia occidental de Pinar del Río, y el carpintero Takizo Uratsuka que construyó, de manera natural, el primer concentrador —considerado patrimonio industrial— para la mina de cobre de Minas de Matahambre, son algunos de los nombres que han traído la cultura japonesa al Caribe.
Ellos formaron las primeras cooperativas de producción agrícola e introdujeron, entre otros, el uso del abono químico. Hoy, instituciones como la Casa de Asia de La Habana promocionan la cultura nipona en Cuba organizando conferencias, exposiciones, espectáculos musicales, talleres de origami, demostraciones de vestuario, artes marciales, caligrafía y ceremonias del té.

Dibujos, estéticas y temáticas niponas

La artista cubana Duchy Man Valderá, residente en Bélgica, conoció desde niña la cultura japonesa, si bien ella es descendiente de chinos. Recuerda que en su casa existían muchas publicaciones, revistas, afiches y libros sobre el archipiélago asiático, y vivía fascinada con los vestuarios y maquillajes del teatro kabuki, el milenario arte de cantar y bailar.
"También veía mucho anime. Mi papá era un artista aficionado y le encantaba dibujar samuráis imitando la estética ukiyo-e, género de grabados usual entre los siglos XVII y XX. Japón tiene una cultura que considero entre las más sólidas y universales que existen, con una asombrosa capacidad de permanencia y de ser asimilada allí a donde llega", afirma a Sputnik.
La ilustradora considera que, si bien la cultura japonesa posee elementos herméticos, estéticas y fundamentos filosóficos propios y puramente locales, revela aspectos de la sensibilidad humana afines a todos los saberes. Muestra de ello fue su influencia, durante el siglo XIX europeo, en movimientos artísticos como el impresionismo, el simbolismo o el art nouveau.
© Foto : Cortesía Duchy Man ValderáPortada del libro 'Leyendas Japonesas' realizada por Duchy Man Valderá
Portada del libro 'Leyendas Japonesas' realizada por Duchy Man Valderá - Sputnik Mundo, 1920, 15.03.2021
Portada del libro 'Leyendas Japonesas' realizada por Duchy Man Valderá
La popularidad del manga o historieta japonesa se explica, a su juicio, porque difunde una diversidad de géneros y temáticas —aventuras, horror, de época, policíacos, etc.— que los lectores eligen desde sus propias inquietudes o identidad, si bien existen visibles diferencias de contexto.
"Comparada con otros países, Cuba llegó tarde al manga y aun así constituye un proceso irreversible. Resulta una manifestación artística que ha trascendido sus fronteras de origen para asimilarse (y ser asimilada) en el mundo entero, y cada país le pone su toque y su mensaje, contenido y escenario particular", señala la artista.
En su caso particular, su atracción reside en las artes —tradición, vestuario, artes marciales, dramáticas, manga, cine, literatura y culinaria— la estética, y conceptos como mono no aware, referido a la sensibilidad o capacidad de sorprenderse o conmoverse, de experimentar cierta melancolía o tristeza ante lo efímero.
"En los últimos años descubrí la obra de Edogawa Ranpo [seudónimo de Hirai Taro, 1894-1965], precursor de la novela negra moderna japonesa, que me permitió conocer el ero-guro nansensu, movimiento artístico de principios del siglo XX contrario a los tabúes de lo tradicional", indica.
La influencia de Japón en su obra es claramente perceptible. Duchy recurre en sus ilustraciones al arte del período Heian, por la riqueza y el colorido en su representación del vestuario; a las estampas ukiyo-e, por su "línea clara", uso del color y los temas tratados; o a la escuela Rinpa, en el uso de fondos planos cubiertos en su totalidad por pan de oro, para lograr así una sensación de profundidad casi abstracta.
Sus creaciones conformaron en 2020 uno de los suplementos culturales MAD del periódico belga Le Soir, destinado a la recaudación de fondos y al homenaje al personal sanitario en esa nación europea.

Habana, novia de mis sueños

Este es el título de la reciente producción discográfica de la bailarina, cantante y percusionista japonesa Yuko Fong, que vive en Cuba desde hace más de 20 años, a donde llegó atraída por la idiosincrasia latina y caribeña.
Estudió español en su tierra natal y más tarde intervino en un curso intensivo de Danza Contemporánea de Cuba. "El sonido de los tambores me raptó y viajé en varias oportunidades al país para tomar clases sobre bailes folclóricos. Pertenezco a una cultura muy organizada, tradicional y milenaria, casi antagónica a la cubana y eso fue precisamente lo que me encantó. Las personas aquí viven con alegría y advertí que tenía muchas cosas por aprender de ellos", confiesa a Sputnik.
Desde el año 2000 reside permanentemente en la Mayor de las Antillas, inicialmente, con el propósito de estudiar en el Instituto Superior de Arte la carrera de Danza Folclórica. Después perteneció a varios grupos profesionales como el Conjunto Folclórico Nacional de Cuba, el grupo femenino Obini Bata, el grupo Rumberos de Cuba y Pablo Menéndez & Grupo Mezcla.
"Para mis proyectos artísticos personales me inspiro en la energía positiva del cubano, la riqueza de sus costumbres, su música, baile y ritmo. Al principio, cuando iba al ISA en bicicleta los cubanos me gritaban: china, china. Luego entendí que ese término lo utilizaban para designar a los asiáticos, de manera general, y no me molesta", apunta.
En Japón tampoco es habitual el uso del piropo, muy presente en la nación antillana. "Me llama la atención que resulta común a cualquier edad, desde niños hasta ancianos, y eso me encanta, disfruto de ese ingenio y creatividad porque no es una práctica en mi país".
Lo que sí extraña, además de la familia y los amigos, es la comida, si bien incorporó a su dieta peculiaridades de esta región como los potajes y los tostones, receta a base de trozos aplanados fritos de plátano verde.

Asia y El Caribe unidos en sabores y recetas

© Foto : Cortesía Rael Tejeiro García Restaurante Fuumiyaki en La Habana
Restaurante Fuumiyaki en La Habana - Sputnik Mundo, 1920, 15.03.2021
Restaurante Fuumiyaki en La Habana
Si de comida japonesa se trata, el restaurante Fuumiyaki constituye una referencia culinaria en la urbe capitalina. Su dueño, Rael Tejeiro García, refiere a Sputnik que en 2012 participó en la creación de un negocio privado denominado Pepe's Teppanyaki, el cual resultó el primer establecimiento de gastronomía japonesa en La Habana.
Cinco años más tarde decidió constituir su propio espacio en la barriada del Vedado y adaptar platillos reconocidos internacionalmente, como el sushi, a las preferencias de los clientes nacionales y a los productos típicos de esta área geográfica. De ahí que la tradicional receta incorpora mango y aguacate, según la estación.
"Nos caracteriza la fusión de sabores y tendencias. Buscamos diferentes elaboraciones y analizamos qué ingredientes tenemos, cuáles podemos sustituir o dónde podemos incorporar un elemento de la cocina caribeña. Tenemos, por ejemplo, un sushi con ropa vieja [carne de res desmenuzada], plátano maduro frito y queso crema, muy demandado por los turistas", cuenta.
También sushi con arroz congrí, a base de arroz y frijoles colorados, carne asada y yuca frita, especialmente, durante cenas de Nochebuena y celebraciones de fin de año. Poseen una amplia carta de variedades de ese plato tradicional, a partir de técnicas como las tempuras, salteados y teriyaki.
© Foto : Cortesía Rael Tejeiro GarcíaSushi con ingredientes cubanos
Sushi con ingredientes cubanos - Sputnik Mundo, 1920, 15.03.2021
Sushi con ingredientes cubanos
Los vegetales, el pescado y los mariscos resultan elementos recurrentes, así como la innovación: "Hacemos uno con pollo caramelizado picante y queso crema, probamos los ingredientes nuevos en el mercado o ponemos a consideración de nuestros clientes habituales esas combinaciones, la mayoría de ellos son comensales nacionales o extranjeros residentes".
La concepción del nombre del restaurante responde a los vocablos japoneses fuumi, que significa buen sabor de comida, y yaki, alusivo a acciones como asar, rostizar y cocinar a la plancha, y también incorporan conceptos y estilos de vida japoneses, como la disciplina y la perseverancia.

¿Samuráis en el Caribe?

© Foto : Cortesía Duchy Man ValderáPasacalle Feria del Libro, La Habana, 2012.
Pasacalle Feria del Libro, La Habana, 2012. - Sputnik Mundo, 1920, 15.03.2021
Pasacalle Feria del Libro, La Habana, 2012.
Cuentan que el primer grupo de japoneses llegó a Cuba el 23 de julio de 1614, cuando el samurái Hasekura Tsunenaga, al frente de una tripulación de 180 hombres, desembarcó en la Bahía de Carenas, hoy Bahía de La Habana, para entregar al rey de España y al Papa una misiva destinada al intercambio económico y a la difusión de la religión católica en la nación asiática.
Navegaron en la embarcación japonesa San Juan Bautista, desde el puerto de Tsukinoura y bajo las órdenes del samurái y daimio —soberano feudal más poderoso desde el siglo X al XIX— Date Masamune, quien fundó en el año 1600 el señorío de Sendai, conocida como La Ciudad de los Árboles.
Pero ellos solo estaban de paso por el archipiélago antillano. Los expertos consideran como el punto de partida de la migración japonesa a Cuba el arribo de Y. Osuna, el 9 de septiembre de 1898, en el barco Orizawa, procedente de México, según el registro migratorio del Diario de la Marina.
A comienzos del siglo XX existieron en Cuba agentes contratistas de trabajadores japoneses, cuyos pasajes eran pagados, total o parcialmente, por el Gobierno nipón o por las compañías azucareras estadounidenses radicadas en la Mayor de las Antillas, pese a las fuertes restricciones del Gobierno norteamericano respecto a la migración japonesa.
© Sputnik / Danay GallettiAltar con elementos de la cultura japonesa
Altar con elementos de la cultura japonesa - Sputnik Mundo, 1920, 15.03.2021
Altar con elementos de la cultura japonesa
Desde la década de 1920, llegaron a la tierra caribeña, de manera legal o ilegal, inmigrantes de distintas ciudades japonesas, debido a la situación económica en Japón. Aunque en principio residían en las compañías azucareras en la región central del país, las difíciles condiciones de trabajo, el calor y los inconvenientes con el pago del salario determinaron su desplazamiento y su presencia en las seis antiguas provincias de la nación caribeña (alrededor de 1.000 japoneses originarios vivían en Cuba en la década de 1930).
Como otros grupos migratorios, los japoneses también estaban agrupados en asociaciones destinadas al socorro, la ayuda mutua, recreación, fomento de la inmigración y las relaciones entre ambos países, entre ellas, la Asociación de Productores Japoneses (1915), la Sociedad Japonesa de Cuba (1927) y la Cooperativa agrícola de la Isla de Pinos (1933).
Geishas japonesas - Sputnik Mundo, 1920, 19.07.2017
En casa de geishas: el pasado y el presente de la famosa tradición japonesa
La historia marca también el año de 1929 como el comienzo de las relaciones diplomáticas entre Japón y Cuba, durante el mandato de Gerardo Machado (1925-1933). En 1941, la declaración de guerra de la nación asiática contra Estados Unidos, en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, significó un verdadero peligro para los inmigrantes.
Las consecuencias resultaron perceptibles de manera inmediata: los japoneses y sus descendientes fueron considerados como enemigos extranjeros y un peligro para la seguridad nacional. Cuba creó su propio campo de concentración y, de 1942 a 1945, estuvieron en el Presidio Modelo de la Isla de Pinos 350 japoneses, junto con italianos y alemanes.
Tras el conflicto bélico, en agosto de 1945, fueron los últimos enemigos de guerra en salir del presidio. Testimonios de la época revelan que algunos regresaron a su lugar de origen, otros exploraron nuevos espacios en La Habana, Matanzas o Pinar del Río, pero la mayoría decidió permanecer en Cuba.
La bandera de Cuba - Sputnik Mundo, 1920, 09.05.2018
Internacional
La Segunda Guerra Mundial en el Caribe: Cuba y los submarinos alemanes
El 21 de noviembre de 1952, durante el mandato del dictador Fulgencio Batista (1952-1959) y en un intento por reestructurar las relaciones internacionales, se restablecieron los vínculos diplomáticos con Japón. Un lustro más tarde, aparecieron las representaciones diplomáticas en embajadas.
Actualmente, según cifras de la sede diplomática nipona, Cuba cuenta con más de 1.200 descendientes japoneses. Alrededor de 25 son de primera generación, 15 de los cuales arribaron antes de 1959.
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