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Ya hubo epidemias tan duras o más que esta y se superaron, la historia nos cuenta cómo

© Foto : Cortesía del Archivo HPSCertificado de Joseph Antonio Torrijos
Certificado de Joseph Antonio Torrijos - Sputnik Mundo, 1920, 16.02.2021
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El Archivo Histórico Provincial de Sevilla muestra documentos del siglo XIX que recuerdan que nuestra actual pandemia ya se sufrió y se superó. Entonces, epidemias como la de la fiebre amarilla obligaron, al igual que hoy, a cierres perimetrales, confinamientos y sacrificios económicos. Pero aquellas tragedias alumbraron un mejor urbanismo.
Llevamos más de un año de pandemia y creemos estar sobrellevando una situación insólita e irrepetible. A lo largo de los meses, la sociedad se ha habituado a conceptos tan insospechados hasta hace poco como inmunidad de rebaño, test serológicos, PCR o cierre perimetral. Pero bajo el prisma de la historia, no hay nada nuevo bajo el sol.
Ciudades portuarias como Sevilla, Cádiz o Málaga han convivido con epidemias tan severas como la actual, más letales incluso y con mucho mayor grado de sacrificio. "¡Qué la historia sirva para paliar la crudeza de esta pandemia!", han pensado en la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, por eso, el Archivo Histórico Provincial de Sevilla ha desempolvado diversas muestras del siglo XIX y anteriores que evidencian que la historia, por muy dolorosa que resulte, es cíclica.
Pandemia de 1918 - Sputnik Mundo, 1920, 13.03.2020
La pandemia de 1918 y la pandemia actual: ¿la historia se repite?
"Nuestra sociedad ya sobrevivió a epidemias con muchos menos medios que hoy día, por eso hemos llamado a esta muestra Documentos para la esperanza. Si lo superamos hace siglos, ¿por qué no íbamos a hacerlo ahora?", plantea a Sputnik Amparo Alonso, directora del Archivo Provincial de Sevilla, evocando las épocas de la fiebre amarilla y el cólera-morbo.
La muestra extrae de los fondos de la memoria milenaria de la ciudad edictos de 1803, decretos de 1722 o autorizaciones navales que, en el fondo, implican nuestros actuales PCR, decretos de estados de alarma, cierres perimetrales y confinamientos.
"Hemos rastreado el archivo con el prisma actual, mirando desde una perspectiva de salud pública más acorde a nuestra realidad actual".
En Sevilla, a principios del siglo XIX ya tuvieron que cerrar tabernas, tablaos flamencos y cancelar corridas de toros, al igual que se realizó un cierre perimetral de una de las orillas del Río Guadalquivir.
El edicto del 3 de noviembre de 1803 es revelador, contiene medidas que hoy nos resultan familiares y que sorprenden por su similitud, a pesar del limitado alcance de conocimiento médico y científico que había entonces. En el siglo XIX ya estaban por ejemplo familiarizados con las cuarentenas, se decretó que cualquier género o persona que entrara a través de los puertos debía pasar un plazo de 40 días en aislamiento. Las mercancías eran emplazadas en un almacén externo para envinagrarlas.
© Foto : Cortesía del Archivo HPSEdicto del Presidente y vocales de la Junta de Sanidad de Sevilla
Edicto del Presidente y vocales de la Junta de Sanidad de Sevilla - Sputnik Mundo, 1920, 16.02.2021
Edicto del Presidente y vocales de la Junta de Sanidad de Sevilla
Se establecía también que toda persona que procediera de viajes de ultramar debía "ser observada sin permitirle vía de comunicación", detalla Alonso, que bromea con los sistemas de control de entonces, "no había multas ni llamadas al orden, entonces el control era algo más contundente, con prisión o azotes". De hecho, para vigilar los accesos a las ciudades y evitar que viajeros sin control entraran a la misma se crearon las Juntas de Vigilancia, que eran agrupaciones de vecinos que, en torno a las murallas, controlaban un perímetro de ocho leguas y media. Con este panorama, seguro que a la juventud del XIX no le podían las ganas de botellón.
También había zonas más desfavorecidas en función de la renta. Los barrios aislados y más condenados por las medidas de contención, eran de nuevo las zonas más empobrecidas, hubo también zonas de campaña improvisadas en el Hospital de las Cinco Llagas, actual sede del Parlamento de Andalucía, o necesidad de una fe de sanidad, una acreditación que justificara tu tránsito o la prohibición de oficializar entierros en el interior de iglesias o catedrales.
© Foto : Cortesía del Archivo HPS

Joseph Queraltó, el médico enviado por el Rey para luchar contra la fiebre amarilla

Joseph Queraltó, el médico enviado por el Rey para luchar contra la fiebre amarilla - Sputnik Mundo
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Joseph Queraltó, el médico enviado por el Rey para luchar contra la fiebre amarilla

© Foto : Cortesía del Archivo HPSCertificado de Joseph Antonio Torrijos
Certificado de Joseph Antonio Torrijos - Sputnik Mundo
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Certificado de Joseph Antonio Torrijos
© Foto : Cortesía del Archivo HPS

Informe de la Comision especial de colera morbo

Informe de la Comision especial de colera morbo - Sputnik Mundo
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Informe de la Comision especial de colera morbo

© Foto : Cortesía del Archivo HPSCertificado del fallecimiento por fiebre amarilla
Certificado del fallecimiento por fiebre amarilla - Sputnik Mundo
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Certificado del fallecimiento por fiebre amarilla
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Joseph Queraltó, el médico enviado por el Rey para luchar contra la fiebre amarilla

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Certificado de Joseph Antonio Torrijos
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Informe de la Comision especial de colera morbo

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Certificado del fallecimiento por fiebre amarilla
Pero no todo era cierre y contención, había también permisos más ayusistas en aras de la pervivencia económica, como el que se muestra para una embarcación, "un navío con su PCR que, entonces implicaba simplemente que no había habido muertos recientes entre la tripulación, así que el barco tenía un certificado de circulación por estar exento en 1722 de la Peste de Marsella", el último coletazo en Europa de la atroz peste medieval.

Sevilla, la vieja capital de la globalización

Sevilla ya llevaba siglos siendo puerto y puerta al Nuevo Mundo de las Américas. El oro y la plata inundaban la ciudad que prosperó y se convirtió en epicentro de la globalización comercial, según los archivos municipales, la ciudad era un gran mercado en el que había ciudadanos de todo el mundo. Te sorprenderá saber que el 10% de la población era negra entonces.
Siendo su puerto un polo de atracción, ya que desde 1520 ostentaba el monopolio de comercio con el Caribe, Sevilla y el Guadalquivir eran el enlace que conectaba a Europa con otros continentes. Así que Sevilla atraía a artistas —¡hablamos de la ciudad donde se firmaban los contratos del Siglo de Oro!—, navegantes y mercaderes de todo el mundo. Pero ese esplendor atraía un universo de nauseabundas sombras.
La peste negra diezmó a la población, empezando por las zonas aledañas al río, en casi un siglo la ciudad perdió a 65.000 de los 150.000 vecinos que tenía en 1588. Las enfermedades entraban por el puerto en una ciudad no adaptada a los retos epidemiológicos, si es que alguna vez se está preparado para ellos, porque siglos más tarde, Sevilla seguía careciendo de pozos ciegos, callejuelas insalubres y era víctima frecuente de las riadas del Guadalquivir. Todo eso cambiaría siglos más tarde.
© Foto : P. HauserMapeo por incidencia del cólera en Sevilla, 1881
Mapeo por incidencia del cólera en Sevilla, 1881 - Sputnik Mundo, 1920, 16.02.2021
Mapeo por incidencia del cólera en Sevilla, 1881
A principios del siglo XIX, los puertos de Málaga, Cádiz y la ciudad de la Giralda fueron de nuevo la puerta de entrada de infecciones desconocidas en suelo europeo, como la fiebre amarilla.
"No había conocimientos de microbiología, se hablaba entonces de contagios por influencias atmosféricas o miasmáticas, se trataba a los enfermos con purgas de sangre o incluso se les hacía aspirar azufre".
Amparo Alonso
directora del Archivo Provincial de Sevilla
Más tarde, en 1833 llegaría otra enfermedad infecciosa, el cólera–morbo asiático. Pero estos azotes reiterados generaron un desarrollo del urbanismo posterior.
A través de estas epidemias se sentaron los preceptos básicos de urbes más higiénicas y salubres. Las ciudades crearon una autoridad competente, las Juntas de Sanidad que proponían mejoras que tenían manifiestamente una influencia en nuestra salud, una obviedad hoy, pero ignorada hasta entonces. "Extraer estas reliquias del pasado, de nuestra historia, está atrayendo mucha curiosidad", explica Alonso.
Está claro que la sociedad necesita motivos para ser optimista. Que las ciudades del XVII o XIX sobrevivieran a aquellas epidemias es un buen motivo para mirar al futuro. Que pronto tengamos una relación más segura con los virus que saltan al hombre desde entornos animales es una de las enseñanzas que este COVID puede imprimir en nuestra vida urbana.
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