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EEUU vs. Cuba después de Trump: una relación tóxica ¿para siempre?

© AP Photo / Ramon EspinosaLas banderas de EEUU y Cuba (archivo)
Las banderas de EEUU y Cuba (archivo) - Sputnik Mundo
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Las últimas disposiciones del presidente saliente de EEUU, Donald Trump, antes de dejar la Casa Blanca, no sorprenden entre otras tantas para dificultar el gobierno de su sucesor, Joe Biden. Incluir a Cuba en una lista de países patrocinadores del terrorismo es un ejemplo más. En este caso, para obstaculizar un eventual acercamiento a la Isla.
Catalogada como una decisión política y carente de argumentos, a juicio de los analistas consultados por Sputnik, la determinación tiene como antecedente más cercano la inclusión de la Mayor de las Antillas dentro de las naciones que no cooperaron plenamente en los esfuerzos de la administración norteamericana contra el terrorismo, en mayo de 2019. 
Una de las justificaciones aportadas resulta la negativa de La Habana de extraditar a excombatientes colombianos del Ejército de Liberación Nacional. La solicitud, demandada por el ejecutivo del país sudamericano, desconoce el protocolo que se debe aplicar frente a la ruptura del proceso de paz, suscrito con el anterior presidente Juan Manuel Santos. 
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"Obviamente Cuba debe respetar el procedimiento ante el fin de los diálogos, como uno de los países garantes. Además, en América Latina está establecido el derecho de asilo", afirma Luis René Fernández Tabío, académico del Centro de Investigaciones de Economía Internacional de la Universidad de La Habana. 
Igualmente, Estados Unidos aduce el apoyo del archipiélago antillano a Venezuela, el cual presuntamente permite al mandatario Nicolás Maduro instaurar un entorno adecuado para los terroristas internacionales, pero que, en realidad, frena los planes norteamericanos de establecer un cambio de Gobierno.
Respecto a ese nuevo fallo, el profesor apunta que la dirección gubernamental estadounidense carece de autoridad moral y prestigio internacional, al tiempo que rompe con principios fundamentales del derecho y la justicia, tras incitar a la violencia y la insubordinación de sus seguidores, protagonistas del asalto al Capitolio el pasado 6 de enero en Washington. 

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El académico recuerda que esta designación tiene un basamento jurídico, a partir de legislaciones que prohíben a los territorios de la lista, la venta y exportación de armas, la asistencia económica y el acceso a préstamos del Fondo Monetario Internacional y otras instituciones mundiales. 
"Algunos analistas valoran el efecto sobre terceras partes, firmas, negocios, inversionistas y comerciantes que pueden ser demandados si intentan algún tipo de intercambio financiero y comercial con Cuba, en función de estas y otras leyes unilaterales aplicadas solamente al país", manifiesta.
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En el plano diplomático, Fernández Tabío considera que esa medida no representa ningún daño. Ejemplifica el papel de la Isla en el fin del apartheid en Sudáfrica, también su posición negociadora de la paz en Centroamérica y el ya mencionado conflicto en Colombia, aún sin resolver en buena medida, por el desconocimiento del actual presidente Iván Duque a los acuerdos suscritos en La Habana. 
A juicio del experto, la Administración actual intenta dificultar el futuro proceso de recomposición y reconstrucción de los destrozos en política exterior de Trump, el primer presidente en la historia estadounidense acusado dos veces para ser removido de su cargo. Esto no significa que sea una medida imposible de revertir, aunque no ocurrirá de inmediato. 
"Al parecer, todo indica que Joe Biden y Kamala Harris revisarán todas esas decisiones festinadas y absurdas y, por lo tanto, existirá un camino más o menos tortuoso hacia lo que ellos denominan 'engagement' o el involucramiento en política, con su antecedente más directo en los dos últimos años de Barack Obama", señala.
El impedimento del nuevo gobierno, reconoce, será práctico e institucional, por las dificultades en el traspaso de poder y la demora en la instalación de los funcionarios identificados con ese enfoque. Inclusive, la débil mayoría demócrata en el Senado puede entorpecer la aprobación inmediata de cargos claves como secretario de Estado, Seguridad Nacional y Defensa. 
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No obstante, algunos miembros del personal directivo de política exterior del equipo de transición de Biden y Harris como: Antony Blinken, nominado para secretario de Estado, y Alejandro Mayorkas, designado para secretario de Seguridad Nacional, intervinieron en las negociaciones con la Mayor de las Antillas hace un lustro. 
En este sentido, el investigador del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos de La Habana, Ernesto Domínguez, indica que el nuevo Gobierno norteamericano, casi con total certeza, tiene como prioridades lidiar con la pandemia, la crisis económica y el conflicto político interno. 
"Cuba es, para los que viven fuera de la Florida, un tema de menor relevancia. Por ello, no podemos esperar que en 2021 las relaciones estén como en 2015, ni siquiera las condiciones son las mismas. Se debe analizar un relanzamiento cauteloso y paulatino y, al tiempo, esperar presiones basadas en el discurso de los derechos humanos y el vínculo con Venezuela", apunta. 
Todas las administraciones anteriores a Trump, observa Domínguez, han tenido al menos por debajo del tapete, un acercamiento con Cuba. Incluso, el libro titulado Back Channel to Cuba: The Hidden History of Negotiations Between Washington and Havana, de 2015, recoge estas negociaciones secretas, las cuales son mayoritariamente por iniciativa del país norteño.   

¿Qué cambió en 2014 en las relaciones entre Cuba y EEUU?

El 17 de diciembre de 2014 los entonces presidentes de Cuba, Raúl Castro, y de Estados Unidos, Barack Obama, en su inédita alocución simultánea comunicaron la decisión de avanzar hacia el restablecimiento de los vínculos diplomáticos, interrumpidos en 1961, y comenzar las negociaciones para la normalización de las relaciones bilaterales. 
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Precisamente, uno de los temas de discusión durante ese proceso en 2015 fue la permanencia de Cuba en la lista de países promotores del terrorismo. Desde 1982, ocupaba esa categoría, concebida a partir de la Ley de Administración de Exportaciones de 1979 y como parte de las doctrinas del mandatario republicano Ronald Reagan. 
"Si eso se rectificó hace casi seis años, por la carencia de pruebas utilizadas desde el Departamento de Estado y el protagonismo de la Isla en la lucha contra el terrorismo, puede ser que, en un periodo de siete meses como mínimo, se examinen algunas de estas disposiciones unilaterales", manifiesta Fernández Tabío. 
Ernesto Domínguez recuerda que, en su discurso, Obama anunció la eliminación o reducción de algunas de las restricciones incluidas en el sistema de decretos y órdenes ejecutivas. De ahí que, en aquella oportunidad, las reacciones sociales resultaron similares a las generadas tras la victoria electoral de Joe Biden, en noviembre del año 2020. 
"Algunos supusieron que los problemas entre los dos países quedarían resueltos un mes después, otros formularon opiniones totalmente escépticas y consideraron que aquel acercamiento era una maniobra contra la Isla y, por supuesto, también desde la disidencia hubo planteamientos de inconformidad", expresa. 
En la última década es más perceptible el conflicto y la polarización respecto al tema Cuba. Por un lado, está una representación de las élites, crítica de la política hostil contra el país y más interesada en un cambio; del otro están figuras como el senador Marco Rubio y las esferas tradicionales cubano-americanas del estado de Florida (sureste de EEUU), partidarios de una agresión constante. 
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"Las dos políticas buscan el mismo objetivo: retomar el control sobre la nación caribeña, como parte de la recuperación de la estructura de poder regional. Lo que varía son las maneras de lograr ese propósito y las consecuencias. Para el país la segunda postura representa bloqueo extremo, sanciones continuadas y estrangulamiento económico", considera. 
Los defensores de una transformación política apelan a la búsqueda del intercambio y la generación de mecanismos de cooptación, concepto asociado al soft power o poder blando, definido como la capacidad de lograr determinados fines mediante la atracción y la persuasión, y contrario al uso de la fuerza militar. 
"Por supuesto que eso supone un riesgo ideológico, pero contribuye a mejorar las condiciones de vida, especialmente, por el intercambio con otros actores internacionales, teniendo en cuenta que la de Cuba es una economía abierta y dependiente de su interacción con el exterior, desde la época colonial temprana" advierte. 
En el periodo comprendido entre 2015-2020, el archipiélago antillano vivenció un proceso de acercamiento relativo con Washington y una etapa de retroceso acelerado durante el mandato aún inconcluso de Trump, estrategia cuestionada por Biden en su campaña electoral, si bien aún no ha definido públicamente sus objetivos políticos sobre el tema.
Sumado a ello, EEUU experimenta una pérdida relativa del poder a nivel global por la emergencia o reemergencia de potencias como China, Rusia e, incluso, Irán que compite en determinados espacios, lo cual representa un cambio en la correlación de fuerzas del sistema internacional y, en consecuencia, las potencias deben ajustar sus políticas a ese nuevo escenario. 

El terrorismo es contra Cuba 

Desde el triunfo de la Revolución Cubana, el primero de enero de 1959, Estados Unidos financió múltiples acciones terroristas. En la década de 1960 la diversidad de métodos incluía petardos en cines y escuelas, incendio de cañaverales, tiendas y centros laborales e invasiones mercenarias. 
Incluso, crearon un grupo paramilitar en la Agencia Central de Inteligencia (CIA), el cual dirigió de enero de 2017 a marzo de 2018 Mike Pompeo, actual secretario de Estado y, precisamente, quien anunció el 11 de enero último la reincorporación de Cuba a la lista de países promotores del terrorismo junto con Corea del Norte, Irán y Siria.
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A partir de los años 70, esparcieron desde avionetas un total de 13 enfermedades de plantas, animales y seres humanos. También 581 atentados a embajadas, consulados, personal diplomático; la explosión en 1976 de un avión de Cubana de Aviación en Barbados, con 73 personas a bordo y los múltiples intentos de asesinato contra dirigentes del país. 
Estados como Florida y New Jersey (noreste de EEUU) acogieron y protegieron a terroristas de la CIA, quienes permanecieron como agentes activos o retirados con total impunidad e inmunidad. Dos de ellos fueron Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, autores confesos del atentado contra el vuelo CU-455, mencionado con anterioridad. 
"La evidencia sobre su culpabilidad es inmensa, pero Washington hizo caso omiso a las solicitudes de extradición de La Habana y Caracas, si bien el Convenio para la represión de actos ilícitos contra la seguridad de la aviación civil, suscrito por Venezuela y Estados Unidos en 1971, exigía la entrega del terrorista o su juzgamiento por homicidio calificado en territorio norteamericano", detalla Fernández Tabío. 
El más reciente de estos hechos fue el ataque a la Embajada de Cuba en EEUU, acontecido en la madrugada del 30 de abril de 2020. El protagonista del suceso, el cubano Alexander Alazo, disparó 32 proyectiles con una ametralladora AK-47 contra la sede de la legación donde se encontraban 10 funcionarios cubanos.  
"Este mismo Gobierno que ahora acusa a la Isla de terrorista fue incapaz de emitir una declaración pública oficial. Probablemente es la administración, en seis décadas, con menos autoridad moral para establecer semejante lista injustificada y ese silencio cómplice alienta la ejecución de acciones similares", concluyó el académico.
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