Palacio Portales, un compendio del fausto del mundo que brilla en Bolivia

© Antoine SiposPalacio Portales, Bolivia
Palacio Portales, Bolivia - Sputnik Mundo
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Un edificio de millones de dólares construido con los más finos materiales europeos y con salas que reproducen a la Alhambra, Versalles o el Vaticano: esa fue la hazaña del magnate minero Simón I. Patiño que hoy es el orgullo de esta ciudad de Bolivia.

Bendecido por la fortuna del estaño tras cuatro décadas de duro trabajo en la mina que explotó personalmente, Patiño se convirtió en uno de los hombres más ricos no solo de Bolivia sino del mundo, y decidió construir la mansión de sus sueños para cumplir con la promesa que le hizo a su esposa Albina, quien había vendido sus joyas para ayudarlo en los negocios.

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Фото опубликовано Esteban Salinas (@esteban_salinas) Дек 13 2012 в 6:23 PST

El Palacio Portales es una exquisita construcción que embellece la ciudad de Cochabamba (centro) desde 1927, cuando fue concluida tras 12 años de trabajo.

Patiño, quien eligió llevar el apellido de su madre tras ser abandonado por su padre, un migrante vasco, jamás vio su obra concluida: falleció de un ataque cardiaco en Buenos Aires y su esposa y tres hijos decidieron vivir en otra mansión, Villa Albina en Pairumani, por lo que el Palacio quedó inhabitado.

"Sólo la conoció en fotos", señaló Edson Salcedo, guía turístico del Palacio, que todos los años es visitado por 30.000 turistas de todas partes del mundo.

Salcedo contó a Sputnik Nóvosti que Patiño recibía reportes por telegrama y fotos del trabajo que realizaban el arquitecto francés Eugène Bliault y 40 maestros entre talladores, escultores y pintores que vinieron de París para ensamblar toneladas de mármol de Carrara, maderas exóticas de África talladas en París.

"Nadie vivió aquí, solamente pasó una noche en esta casa el presidente francés Charles De Gaulle (1959-1969) cuando vino a Bolivia. Después nadie más habitó el Palacio", apuntó Salcedo.

Esta impresionante infraestructura no sólo es peculiar por el lugar donde está ubicada, la antigua comunidad agrícola de Queru Queru, sino por que, a diferencia de muchos de los palacios europeos que se visitan hoy en día, el Portales "está conservado tal cual fue construido", explicó a Sputnik Nóvosti el presidente del directorio de la Fundación Patiño, Gonzalo Ávila.

La institución, con sede en Ginebra, está encargada de administrar el legado del "varón del estaño".

Además del Palacio y de "dedicarnos a un trabajo de difusión de la cultura y las artes, así como de apoyo a proyectos de salud y educación, nos encargados de hacer un trabajo de mantenimiento del patrimonio de Simón Patiño", dijo el director de la Fundación, que asiste con becas completas de posgrado, doctorado y posdoctorado a estudiantes bolivianos en áreas tan diversas como genética y economía.

Colores vivos

"Es uno de los lugares más bellos que he visto", dijo la turista estadounidense Linda Soemmers a Sputnik Nóvosti.

"Cuando fui a Europa muchas de las construcciones estaban descuidadas o habían sido restauradas. Aquí nada ha sido restaurado, todo esta tal cual fue construido. Es impresionante", añadió.

El salón principal del Palacio Portales tiene una chimenea en mármol con cuatro musas talladas que rodean un cuadro que es la copia de una pintura de Rubens.

"La obra muestra al rey francés Enrique IV que es despedido por su esposa María de Medici", explicó Salcedo a Sputnik Nóvosti.

Hoy este espacio alberga conferencias, conciertos, presentaciones de todas las artes auspiciadas por la Fundación.

Una de las áreas restringidas para este tipo de actividades es el salón réplica de la Alhambra, con fragmentos del Corán tallados en las paredes.

"Fui a la Alhambra en España y mucho de su esplendor no pude verlo porque la pintura ha pedido su brillo", comentó el turista boliviano Alberto Salazar a Sputnik Nóvosti.

"Aquí los colores están vivos, así se puede apreciar muchísimo más", destacó.

Un corredor en el segundo piso simula el salón de los espejos de Versalles, pero incluye frescos en las paredes y en el techo que evocan al Vaticano.

Tantos los dormitorios como los salones principales están tapizados en seda damasco, algunos hechos especialmente para la mansión, donde se pueden ver las iniciales de Albina Patiño.

El Palacio Portales está rodeado de un verdadero jardín botánico adornado por especies traídas de lugares tan lejanos como Canadá.
Toda esta gloria es hoy preservada no sólo por la Fundación, sino por los descendientes de Patiño que forman parte del directorio.

El apellido Patiño ahora está ligado al fausto y esplendor, una ironía considerando que, según se dice, la aristocracia de su época no lo aceptaba por ser un minero de origen humilde.

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