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Yo, cosmonauta

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¿A qué huele el espacio? ¿Cómo pasan el tiempo libre los astronautas? ¿Qué hacen cuando se estropea el retrete? ¿Cómo cuidan su higiene personal? El cosmonauta Serguéi Vólkov, Héroe de Rusia, contestó estas y otras preguntas durante un encuentro con aficionados a la cosmonáutica en Moscú.

¿A qué huele el espacio? ¿Cómo pasan el tiempo libre los astronautas? ¿Qué hacen cuando se estropea el retrete? ¿Cómo cuidan su higiene personal? El cosmonauta Serguéi Vólkov, Héroe de Rusia, contestó estas y otras preguntas durante un encuentro con aficionados a la cosmonáutica en Moscú.

“Realicé dos misiones al cosmos. La primera, que duró 200 días fue en 2008 y la segunda, de 170 días en 2011”, comenzó su intervención Vólkov. Agregó que confía regresar al espacio en el marco de una tercera misión.

Durante la estancia en la Estación Espacial Internacional, Vólkov, representante de la primera dinastía de cosmonautas rusos, realizó varias caminatas espaciales. Su padre, Alexander Vólkov, viajó a la ISS en tres ocasiones. La profesión del progenitor fue decisiva para la elección de carrera de Vólkov hijo.

Después de conocer “las entrañas” de la profesión, el joven Vólkov se afianzó en la intención de seguir los pasos de su padre para “hacer algo útil para el país”.

Como un cosmonauta de vocación, Vólkov no ve inconveniente en los agotadores entrenamientos y largos periodos de espera en la Tierra antes de salir de nuevo rumbo a la Estación Espacial. “La espera de la nueva misión es agradable”, confesó.

Compartió su entusiasmo por la vida fuera de la atmósfera terrestre, pero advirtió contra las largas estancias en condiciones de gravedad cero.

 

“La ingravidez es algo ligero, fantástico, ameno. Pero después de unos 35 o 40 días el organismo comienza a olvidar que antes vivió en la Tierra, los huesos se hacen más frágiles, comienzan a desaparecer los músculos que rodean la columna vertebral”, señaló.

Recordó sobre “el punto de no retorno”, el estado cuando el organismo del cosmonauta ya no podrá acostumbrarse a una vida en la Tierra. Afortunadamente, los avances tecnológicos y médicos hacen que los “hombres espaciales” puedan pasar cada vez más tiempo sin pisar el suelo con los pies, pero la ciencia actual todavía no es capaz de resolver ese problema.

Después de regresar a la Tierra, el astronauta pasa por un periodo de adaptación. Las primeras dos semanas son las más difíciles, reconoció Vólkov y agregó que solo después de medio año el cuerpo está preparado para reanudar las sesiones de entrenamientos habituales.

En cuanto a las duras pruebas de selección de cosmonautas, opinó que en el futuro la situación cambiará y “la gente podrá viajar al espacio en masa, al igual que ahora lo hace en aviones”.

“El espacio tiene un olor especial. No sé exactamente como describirlo, pero entre nosotros lo llamamos como “olor del cosmos”, dijo el astronauta ruso.

Vólkov relató a la audiencia sus anhelos y algunas curiosidades que ocurrieron a los tripulantes de la ISS.

“Sueño con viajar a la Luna y trabajar allí unos dos meses. Es un sueño más realista que el vuelo a Marte. Por eso espero que se cumpla antes”, sonrió.

Los cosmonautas, como cualquier otro humano, a veces afrontan situaciones “de emergencia” en la plataforma orbital.

“Una vez se nos estropeó el retrete. Consultamos con la Tierra y lo sustituimos por otro bloque nuevo. No funcionaba. Menos mal, teníamos otro de repuesto. Lo colocamos y seguía sin funcionar. No quedaba otra cosa que esperar la llegada de un Shuttle para que trajera los recambios. Nadie quería regresar a la Tierra antes de lo previsto por culpa de un retrete”, dijo entre risas.

Por suerte, la nave Shuttle llegó sin demoras, justo antes de que comenzaran a perder la esperanza y el asunto del inodoro quedó zanjado.

El aseo y la higiene personal se convierten en un auténtico reto en la órbita.

“Echamos de menos ducharnos, sentir el agua sobre el cuerpo. Pero tenemos toallitas húmedas de muy buena calidad, que también se venden en la Tierra, con las que nos apañamos. También tenemos champús que no necesitan aclarado”, explicó.

En la Estación Espacial también hay un trozo de jabón, pero nadie sabe cómo ni para qué llegó a parar allí.

“Lo vi durante mi primera misión en 2008 y seguía en el mismo lugar cuando regresé a la ISS en 2011”, comentó Vólkov al añadir que una vez los cosmonautas sí hicieron uso de ese trozo para hacer burbujas de jabón a petición de unos niños que les fue transmitida durante una videoconferencia.

Pero ese no es precisamente el único pasatiempo de los integrantes de la ISS. Según Vólkov, a los astronautas les encanta tomar fotografías, tanto dentro como fuera de la plataforma orbital. Además, siempre cuando pueden, se comunican con sus familias.

Descansan los cosmonautas en sacos de dormir enganchados a las paredes de sus camarotes.

“A veces sufrimos insomnio, pero hay que tratar de evitarlo por no provocar alteraciones de ritmos y horarios”, dijo.

Para conocer más detalles de una odisea espacial, Vólkov aconsejó ver la película “Apolo 13”, que describe la experiencia cosmonáutica de la una manera realista. En cambio, “Armageddon” es pura ficción.

Por Anush Janbabyan

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