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¿Por qué debe dimitir Asad?

© RIA Novosti . Sergei Guneev / Abrir banco de fotosBashar Asad
Bashar Asad - Sputnik Mundo
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Los representantes de la oposición siria reaccionaron ante los resultados de la reunión del pasado sábado en Ginebra, donde se instituyó el Grupo de Acción para Siria, con un tajante “no” a todas las propuestas formuladas.

Los representantes de la oposición siria reaccionaron ante los resultados de la reunión del pasado sábado en Ginebra, donde se instituyó el Grupo de Acción para Siria, con un tajante “no” a todas las propuestas formuladas.

Las fuerzas de la oposición en el extranjero están celebrando en el Cairo una conferencia dedicada a la situación en el país y se puede suponer con toda seguridad  que uno de los puntos clave de la declaración final será la dimisión del presidente Bashar Asad.

Aquellos representantes de los grupos en la oposición que luchan contra el régimen actual desde dentro del país no mantienen mucho contacto con los reunidos en la capital egipcia, pero coinciden con ellos en la exigencia de hacer que Asad dimita. Y ambos grupos se muestran profundamente indignados con las decisión tomada en Ginebra, en concreto con que la dimisión del presidente sirio, en vez del comienzo, se vea como el final del arreglo pacífico y solo en caso de ser imprescindible.

Derrocando un dictador al año

Uno podría aparentar ingenuidad y hacer la pregunta: “¿Y por qué tiene que retirarse Bashar Asad?”

Las respuestas serían varias: en primer lugar porque el presidente Asad es para el candidato a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, y sus electores un dictador que manda usar tanques y aviones contra un pueblo sublevado y ansioso de democracia que solo cuenta con armas de fuego. De modo que será un buen presidente de EEUU quien consiga que Al Asad se vaya.

Estas son las aspiraciones de una sociedad donde en la recién estrenada película la antaño dócil Blancanieves se pone  una malla, empuña una espada y se lanza a luchar contra la dictadura de la reina. El mundo está acostumbrado a ver caer, como mínimo, a un dictador al año.

Otra razón de esta obligada dimisión de Asad radica en que Arabia Saudí está luchando contra Irán y al mismo tiempo busca establecer regímenes más o menos extremistas en todo Oriente Próximo: Túnez, Libia, Egipto… Siria no es el único país proiraní de la región, pero es uno importante.

Posiblemente la retirada del actual presidente sirio es el mínimo necesario para que la oposición siria “mantenga la compostura” y no acabe perdiendo. En un principio todo era muy fácil, a Túnez le siguieron Egipto y Libia, sin que nadie se lo impidiera ni impusiera vetos en el Consejo de Seguridad de la ONU. La opinión pública tanto en Europa como en Estados Unidos se mostraba claramente a favor de los revolucionarios, sin importarle el número de víctimas que haya causado. Las autoridades estadounidenses no veían cómo podían impedir que los sauditas arreglaran la situación en la región a su antojo.

En estos momentos, sin embargo, todo se ha complicado y la oposición siria ve que puede quedarse sin apoyo. En este caso necesitarían una fórmula de compromiso, una fingida victoria, algún sacrificio. Es decir, la dimisión de Bashar Asad.

Los que empezaron la pelea

Hagamos varias preguntas muy simples: ¿Quiénes son los que colocan bombas en estudios de la televisión y tiran material explosivo en procesiones funerarias, ocupan barrios y ciudades enteras? ¿Quiénes son exactamente los que apoyan a la oposición siria, tanto la armada como la que no lo está? ¿Estaríamos hablando de un 10%, un 20%? ¿Por qué será que los militares sirios empezaron a usar tanques y aviación contra habitantes civiles y el ‘régimen’ emprendió “una ofensiva contra su pueblo”?

Intentando contestar a estas preguntas, invariablemente llegaremos a la conclusión de que la mayor parte de la información es difundida por los representantes de la oposición, que se dedica a forjar su imagen en el extranjero.

Uno de los momentos más ilustrativos de los últimos días es la intervención del ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, ante los medios de comunicación tras la mencionada ya conferencia para Siria. Sus respuestas dejaron sentir que en los círculos diplomáticos todos tenían más que claro lo que estaba ocurriendo en el país, pero preferían no enzarzarse en peleas.

Y una cosa más revelaron los resultados de aquella rueda de prensa: en cuanto los miembros de una misión de paz empiezan a enterarse de la situación real, a sus actividades en seguida se les pone coto.

Esto ocurrió a finales del año pasado con los observadores enviados por la Liga de los Estados Árabes y ahora está ocurriendo con la misión encabezada por el mediador internacional para Siria, Kofi Annan. Resulta que al ver la situación desde dentro, los monitores empiezan a insinuar que la “oposición también está involucrada en el derramamiento de la sangre”, tras lo cual su tarea parece haber llegado a su final…

Más tarde, en conversaciones privadas esta gente menciona que la parte agresora del conflicto es la oposición, compuesta por los mismos combatientes de procedencia no obligatoriamente siria que ya han luchado en Libia, están matando en Yemen y anteriormente habían participado en acciones semejantes en Kosovo. Las autoridades, como no podía ser de otra forma, se defienden a veces con ferocidad y a menudo aplican represalias a quienes no tiene la culpa de nada. No puede haber una guerra justa.

Para poder conseguir algo en Siria, habría que ejercer presión en ambos bandos, empezando por la oposición. Pero en cuanto hay un intento de presionar a la oposición, el proceso del arreglo pacífico se paraliza. De ello habló en Ginebra Kofi Annan, indicando que todos suelen mostrarse de acuerdo, pero nadie hace nada.

El caso de Ginebra no fue ninguna excepción. ¿Cómo podría Estados Unidos presionar a la oposición siria, si esta es armada por las monarquías del Golfo Pérsico? Tampoco es que le queden a Washington demasiados aliados en la región como para perderles por la causa siria.

Como acabarán las cosas


El pasado sábado se aprobó en Ginebra el comunicado final del Grupo de Acción. Parece ser un documento redactado con mucha sensatez, donde están enumerados todos los pasos necesarios para forzar la paz en Siria. La dimisión de Asad en una determinada etapa no se descarta, dado que es el pueblo sirio en su totalidad el que ha de tomar la decisión sobre el futuro del país, expresando su voluntad de una manera libre.

Veamos a modo de comparación el documento que en breve aprobarán algunos representantes de la oposición siria reunidos en El Cairo: como el primer paso prevé la dimisión de todos, el presidente Asad, el Gobierno y el Parlamento. Es decir, para empezar el país ha de quedarse sin gobernantes y luego la oposición asumirá las responsabilidades y dará solución a todos los problemas.

¿Y cuál podría ser el desarrollo de los acontecimientos en Siria? Existen varios guiones y ninguno infunde demasiado optimismo. Podrían producirse en el territorio sirio enfrentamientos de voluntarios iraníes, pero ¿contra quién? En Siria ya están combatiendo voluntarios armados por las monarquías del Golfo Pérsico, ellos precisamente son la oposición. Sin embargo, siempre queda la posibilidad de una intervención desde fuera realizada bajo cualquier pretexto.

Otra variante es el caos: si los militares acaban atados de manos y pies por algunos compromisos y la oposición sigue comportándose como hasta ahora, la población civil podría dejar de serlo y exigir a los militares las armas para poder defenderse. Es lo que ocurrió en Kosovo y en Timor Oriental en 1999. Es una de las peores perspectivas, dado que la población armada no está bajo el control de nadie y suele cometer unas atrocidades sin precedentes.

Recientemente se ha investigado la masacre ocurrida en la localidad siria de Hula y se mencionó la ‘shabiha’, los milicianos reclutados entre la población civil.

Y el guión positivo no parece demasiado real, no solo porque la oposición siria no quiere depositar las armas, sino porque aquellos que les facilitan la munición insisten en que se haga caso omiso de cualquier conferencia internacional sobre el problema sirio.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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