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La nueva ley sobre mítines divide a la sociedad rusa

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El Consejo de la Federación (Cámara Alta del Parlamento ruso) ratificó el pasado miércoles el proyecto de Ley sobre aumento de multas por infracciones durante los mítines, aprobado la víspera por la Duma de Estado (Cámara Baja del Parlamento).

El Consejo de la Federación (Cámara Alta del Parlamento ruso) ratificó el pasado miércoles el proyecto de Ley sobre aumento de multas por infracciones durante los mítines, aprobado la víspera por la Duma de Estado (Cámara Baja del Parlamento).

Algunos expertos opinan que la Ley podría limitar el número de infracciones cometidas durante las acciones de protesta. Otros, en cambio, avisan de que se pondrá en peligro la libertad de circulación de los ciudadanos y la realización de sus derechos constitucionales.

Los debates sobre lo justificado desde el punto de vista constitucional que está el proyecto de ley en cuestión, que introduce unas multas considerablemente más altas por infracciones durante los mítines, dividieron en las últimas semanas a la sociedad rusa políticamente activa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aquellos que respaldan al partido oficialista en más de una ocasión se pronunciaron a favor de unos castigos más severos por conducta indebida mostrada en acciones políticas masivas. La oposición insiste en que la futura ley menoscabará la libertad de expresión de los ciudadanos del país.

Sin embargo, ambos bandos están de acuerdo en que hay que poner coto a los actos de vandalismo y de violencia que puedan ocurrir durante las acciones de protesta y en que en las provincias rusas deberían crearse espacios destinados por la legislación para la celebración de los mítines.

A quienes cometan infracciones a propósito se les tratará con severidad

La futura ley no tiene carácter represivo ni prohibitivo, todo lo contrario, garantiza el cumplimiento del derecho constitucional de los ciudadanos de reunirse de manera pacífica y sin armas, señala el director general de la Agencia de Comunicación Política y Económica, Dmitri Orlov.

El documento, prosigue el politólogo, establece una escala diferenciada de  responsabilidad de los organizadores de mítines y manifestaciones por los distintos tipos de infracciones, desde errores durante la presentación de la solicitud para mítines hasta actos de violencia o la transformación de una acción masiva en disturbios masivos. Esta normativa, asegura Dmitri Orlov, llena el pertinente vacío legislativo.

“Hasta el momento las multas y la responsabilidad de los organizadores por infracciones durante acciones masivas eran meramente simbólicas”, precisó Dmitri Orlov a RIA Novosti. Tenemos el ejemplo del Partido Comunista de la Federación de Rusia (KPRF) y del Partido Liberal Demócrata de Rusia (LDPR) que llevan casi 20 años celebrando acciones de protesta, sin que haya habido ningún problema con los organismos de mantenimiento de orden público. Sin embargo, actualmente la situación en el país se está complicando, de modo que la policía y los tribunales precisan de herramientas para poder hacer frente a aquellos ciudadanos que apuestan por la violencia y la agresión.

A este argumento no tienen nada que replicar incluso los expertos que adoptan la postura contraria. La aplicación de unas medidas severas a los infractores que participan en acciones masivas parece estar justificada, señala el director del Instituto de Estrategia Nacional, Mijaíl Rémizov.

“Es justo que uno responda estrictamente por la infracción que comete, pero no por un daño general y abstracto causado por otros participantes en la misma acción de protesta”, precisa. Según él, “son situaciones completamente distintas, puede calificarse de lógica la prohibición de llevar antifaces durante los mítines, ni falta que hace mencionar las armas, las botellas y las bebidas alcohólicas”.

El proyecto de ley, además de a los alborotadores complicará la vida a aquellos organizadores que están planeando romper los acuerdos preliminares con las autoridades. “Un buen ejemplo de ello es Sergéi Udaltsov quien en numerosas ocasiones ha presentado solicitudes para la celebración de acciones de protesta, indicando su duración y planificación y con frecuencia ha incumplido sus propios propósitos”, indicó Dmitri Orlov. Organizadores de este tipo han de asumir responsabilidad diferenciada y progresiva por las infracciones que cometen, concluyó el experto.

Limitar los flashmobs y los paseos será poco eficiente

Mientras tanto, los adversarios del proyecto de ley formulan algunos argumentos de peso: próximamente en Rusia aumentarán las tarifas para todo tipo de servicios y los sectores dependientes actualmente del presupuesto federal pasarán a tener carácter privado. La medida inevitablemente provocará descontento en la sociedad y cualquier obstáculo en la expresión de estos ánimos podría ocasionar una explosión social.

Y no es el aumento de multas lo que provoca inquietud, dado que las multas por cierto tipo de infracciones tiene que haberlas y altas, sino en el hecho de calificarse en el proyecto de ley como infracción la organización de los llamados ‘paseos’ que serán considerados en adelante acciones de protesta no sancionadas, explica Mijaíl Rémizov.

“Estamos presenciando el intento de regular las cosas que son difícilmente regulables, por ejemplo, las acciones espontáneas y anunciadas por redes sociales, conocidas como flashmobs, así como el derecho de la gente de juntarse en reuniones privadas para discutir los problemas existentes, como por ejemplo los asuntos políticos. Limitar este derecho legislativo sería, como mínimo, dudoso y poco eficiente.

El nuevo proyecto de ley, sin lugar a dudas, tiene un carácter represivo y genera demasiada incertidumbre respecto a la circulación de los ciudadanos del país, indica el presidente de la Fundación Política de San Petersburgo, Mijaíl Vinográdov. Es, de hecho, una limitación del derecho constitucional de libertad de reunión y está pensado para disuadir de participar en acciones masivas, por lo menos a una parte de sus potenciales participantes.

En opinión del experto, lo que habría que hacer en estos momentos es liberalizar al máximo la legislación relativa a los mítines, suprimir cualquier limitación para la celebración de acciones que no impidan la circulación del tráfico.

“Los autores del proyecto de ley en realidad están cometiendo los errores de las autoridades soviéticas en vísperas de la desintegración de la URSS”, explicó el politólogo. En aquellos momentos fueron aprobados la Disposición interina sobre mítines del Gobierno de Moscú de 1987 y el Decreto del Presidium del Soviet Supremo de 1988 que exigían a los organizadores de los mítines el cumplimiento de toda una serie de procedimientos. Como bien se sabe, los documentos en cuestión fueron incapaces de frenar la intensificación de las protestas.

Evitar ‘reservas para indios’

El nuevo proyecto de ley establece además que en cada provincia tienen que crearse espacios destinados especialmente a los mítines y a los debates sociales. Los objetivos de su existencia serán la idoneidad para acciones públicas y el acceso en transporte público.

La mayoría de los expertos apoyan la introducción de esta medida y la suponen bastante sensata y justificada, sobre todo, dada la actual situación intranquila en la sociedad.

“Nos está esperando el aumento de tarifas para diferentes tipos de servicios y el traspaso de los sectores dependientes del presupuesto federal a la esfera comercial. Existe toda una serie de asuntos que precisan de la celebración de debates públicos de manera regular. ¿Por qué no crear para ello espacios especiales?”, pregunta Dmitri Orlov.

De acuerdo con el proyecto de ley, las provincias han de fijar para cada espacio un número máximo de participantes en los mítines, nunca inferior a las 100 personas, que librará a los organizadores de las acciones de la necesidad de avisar a las autoridades sobre la celebración de un mitin. Los avisos habrán de efectuarse para evitar la coincidencia de varios eventos y en caso de superarse el establecido número de participantes.

Si este tipo de espacio será un lugar donde reunirse sin acuerdos previos ni limitaciones, es una medida correcta. Pero si llegan a convertirse en una especie de reservas indias para los participantes en los mítines, es un paso cuestionable desde el punto de vista de la Constitución, advierte Mijaíl Vinográdov.

Mucho dependerá de los espacios que serán elegidos para dicho propósito, todo parece indicar que en Moscú ya hay algunos que están asociados en la opinión pública a las protestas. La céntrica Plaza Bolótnaya se ha convertido de hecho en un espacio para protestas. En su momento las autoridades intentaron fijar el punto de reuniones en uno de los tramos de la orilla del río Moskova, pero allí nadie ve a los manifestantes y éstos se niegan a aceptarlo. Por supuesto, son dos casos completamente distintos”, señaló Mijaíl Rémizov.

Es importante escoger unos espacios que sean aceptables tanto para las autoridades como para los líderes del movimiento de protesta. Si este requisito no se cumple, la misma idea podría resultar completamente insuficiente, aseguran los expertos.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

 

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