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Argentina: Los Derechos Humanos catapultaron a Cristina Fernández

© Foto : Vicky PeláezVicky Peláez
Vicky Peláez - Sputnik Mundo
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Las Abuelas y las Madres de la Plaza de Mayo, grupos de monjas francesas y todos los familiares de los desaparecidos que esperaban en la sala de audiencias gritaron cuando el juez sentenció a cadena perpetua al “Ángel de la Muerte”, uno de los más sanguinarios represores argentinos.

“Más que la civilización la justicia es necesidad del pueblo”  (Pietro Colletta)

Las Abuelas y las Madres de la Plaza de Mayo, grupos de monjas francesas y todos los familiares de los desaparecidos  que esperaban en la sala de audiencias gritaron cuando el juez sentenció a cadena perpetua  al “Ángel  de la Muerte”,  uno de los más sanguinarios represores argentinos.

Los 30 años de impunidad del  capitán Alfredo Astiz  habían terminado  y fue gracias a la presidenta Cristina Fernández  quien tres días antes  había sido reelegida en el poder por su pueblo,  agradecido por esclarecer el tiempo más oscuro que vivió Argentina y por haber reflotado económicamente a su país.

Cuando se produjo el golpe  militar en 1976 y que duró hasta 1983, Argentina empezó a aplicar las políticas liberales de los Chicago Boys , combinada con una brutal represión generalizada que  resulto con 30 mil muertos y desaparecidos y miles de torturados.  La crisis económica y la guerra de las Malvinas quebraron al país y los militares fueron obligados a dejar el poder,  permitiendo la elección de Raúl Alfonsín, pero  cuidaron su impunidad obligando  que apruebe las leyes de “Punto Final y Obediencia Debida”.

La crisis económica en que estaba sumido el país, tuvo un alivio temporal en el primer gobierno de Carlos Menem (1989-1995)   gracias a “generosos préstamos” del FMI y el Banco Mundial (BM), a cambio se entregó  la economía argentina a las corporaciones internacionales privatizando sólidas empresas públicas y todo lo que atraía interés a los grandes consorcios. En aquella época Argentina se convirtió en la “niña mimada” del FMI y del BM y hasta se podía viajar sin visas a los EE.UU.

Los represores  también se sintieron aliviados debido al indulto y a los pocos militares sentenciados. Se sintieron con fuerza para amenazar a los grupos de los derechos humanos y a todos los que clamaban justicia.

Los militares como Astiz andaban orgullosos y desafiantes sintiendo el respaldo del gobierno y la jerarquía  de la iglesia católica que apoyó el golpe militar, así comenzó de nuevo prédicas del peligro comunista y de la defensa de los golpistas.

Pero el dinero “fácil” de las privatizaciones se acabó rápidamente y había que  pagar la deuda. Argentina llegó durante la segunda presidencia de Carlos Menem (1995-1999) a una debacle nunca vista en la historia del país. Las exportaciones cayeron en un 70 por ciento, la pobreza alcanzó un 60 por ciento de la población y el número de desempleados  subió a 16 millones.

En los siguientes cuatro años la crisis se agudizó tanto que el presidente Fernando de la Rua tuvo que dimitir en 2001 y el presidente interino Eduardo Duhalde no sabía qué hacer frente a la indignación de la población que estaba a punto de una rebelión   exigiendo que “Se Vayan Todos”. En 2002 cientos de fábricas fueron ocupadas por obreros.

La elección de Néstor Kirchner, esposo de Cristina, en 2003 como el nuevo presidente y su atrevido planteamiento de revertir el programa económico diseñado por el FMI y el BM y dejar de pagar el déficit presupuestal a través del endeudamiento, sacó al país de la crisis.

Hizo revivir el trabajo público y el Estado tomó} control de los recursos naturales estratégicos. A la vez empezó una campaña para levantar la moral de los argentinos afectados por la represión militar. Abolió las leyes de la impunidad, prisiones de lujo para los militares y estableció protección para testigos amenazados.

Su esposa Cristina Fernández  obtuvo 45 por ciento en las elecciones presidenciales del 2007,  y el pasado 23 de octubre fue reelegida con un 54.11 por ciento.

Fue ella la que aseguró que la economía crezca un 7.5 por ciento, pero sobre todo, apostó por la justicia que no es lo mismo que la venganza  y se aseguró que incluso los  llamados “chacales represores”, tuvieran un juicio abierto y democrático por los  30 mil asesinados, torturados y desaparecidos.

Fue trabajo arduo reunir  pruebas, proteger jueces y testigos para condenar a criminales como Astiz,  o meter en la cárcel  al sacerdote católico Christian Von Wernich que colaboró en la tortura y muerte.

No fue un camino fácil para Cristina Fernández  que también junto con su esposo Néstor Kirchner sufrió persecución en aquellos años y después la hostilidad tanto interna como externa durante su presidencia. Sus enemigos  la llamaban “la yegua” diseminando mensajes de “matar a  la yegua”.  
Las huelgas  de los oligarcas agrícolas provocaron interrupciones de la economía nacional y se hablaba de su caída. Le criticaban todo hasta su elegancia y buen gusto, aduciendo que gastaba fortunas.

El acercamiento de la presidenta a los gobiernos de Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa producía  rechazo en  Washington. Es famoso el caso contra ella de un supuesto financiamiento de su campaña electoral por Hugo Chávez  con 800,000 dólares.

Ignoraban o se burlaban de su campaña por los derechos humanos, como hizo por ejemplo Silvio Berlusconi comentando que “los vuelos de la muerte (torturados y detenidos  arrojados  al mar con un trozo de riel atado al cuerpo) eran bellas jornadas para descender de los cielos”.

Después de la muerte de Néstor Kirchner en 2010, Hillary Clinton, de acuerdo a cables de Wikileaks pidió a los servicios de inteligencia hacer perfil sicológico y médico de Cristina Fernández para determinar su nivel de estrés y salud mental.  Igualmente, autoridades argentinas hallaron en la aduana un cargamento de  aparatos especiales de comunicación y armamento ligero propiedad de los militares norteamericanos y que se utilizan actualmente para las operaciones del “caos controlado” o supuestas “revoluciones”.

El contundente triunfo  de la llamada “morocha argentina” ha hecho que el presidente Barack Obama le solicite entrevistarse pues la crisis actual norteamericana tiene mucho parecido con lo que sucedió a finales del 90.  Hillary la llamó para limar asperezas  y  tampoco es coincidencia que su programa económico sea alabado por los premios Nobel  de la economía Paul Kruger y Joseph Stiglitz.

Los argentinos dicen que un ángel de la vida triunfó sobre él de la muerte y que su futuro es promisorio. Vaya que sí.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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