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El barómetro en Asia Central indicará tiempo difícil en 2011

© RIA Novosti . Andrey GreshnovEl barómetro en Asia Central indicará tiempo difícil en 2011
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Muchos de los acontecimientos ocurridos del año saliente podrán cambiar drásticamente la situación en Asia Central y agravar la desestabiliziación de toda esta zona en 2011.

Muchos de los acontecimientos ocurridos del año saliente podrán cambiar drásticamente la situación en Asia Central y agravar la desestabiliziación de toda esta zona en 2011.

Entre esos acontecimiento en primer lugar está  el retiró de las tropas internacional de Afganistán.
Es difícil pronosticar las consecuencias de este paso para Afganistán y los países vecinos, y  aunque no está clara la estrategia de retirada de las tropas de la coalición militar, sí está claro que de ella dependerá el equilibrio de fuerzas en Asia Central.

En Alemania existen serias dudas acerca de las fechas anunciadas para la retirada.
Todavía más impredecible puede tornarse el comportamiento de los grupos políticos afganos, tanto durante la retirada como después.

Como hace años,  Tayikistán y Uzbekistán pueden acabar involucrados en un nuevo conflicto interno afgano, que puede desembocar en otra guerra civil.

Сon mayor o menor intensidad, y  en diferentes períodos, Tayikistán prestó apoyo a los afganos de etnia tayika en su lucha contra los talibanes.
Por su parte Uzbekistán, respaldando al general Dustum, de origen uzbeko, estableció cerca de sus fronteras una zona de seguridad libre de las tropas de los talibanes.

En opinión de algunos expertos afganos, después de la retirada del contingente internacional, la revancha de los talibanes será inminente, y esto en sin lugar a dudas reavivará el conflicto de antaño.

La Alianza del Norte separada en la actualidad en varias fracciones, puede unirse ante la amenaza común y la cooperación con este movimiento será para Rusia la única posibilidad de mantener la estabilidad en Asia Central.

Por otra parte, en caso de que EEUU decida mantener su presencia militar en Asia Central después de la retirada de las tropas de Afganistбn, el papel influyente de Rusia en la esfera de la seguridad en la región puede tambalear.

A principios del año pasado, ante la necesidad de contar con la ayuda de Rusia, EEUU y la OTAN  reconsideraron su estrategia hacia la cooperación con Moscú.
Rusia permitió el transporte de cargas militares por su territorio y no se opuso a la permanencia de los militares estadounidenses en la base militar kazaja de Manas.

¿Qué pasará en adelante con la  cooperación entre Rusia y Estados Unidos en Afganistán, un ejemplo a seguir en otras esferas de las relaciones bilaterales, si el equilibrio de fuerzas en Asia Central sufriera un cambio dramático?
Es fácil suponer que un posicionamiento más activo de los militares norteamericanos en la región desencadenaría inevitablemente el mecanismo de rivalidad de las dos potencias que no tardaría en tener consecuencias negativas.

A través del “prisma afgano” también hay que evaluar las perspectivas de la cooperación en la esfera de la seguridad entre Rusia y Tayikistán.

Los diplomáticos rusos, por ejemplo, ya han anunciado la disposición de Moscú a considerar, en caso de solicitarlo Tayikistán, diferentes variantes para el retorno de los guardias fronterizos rusos al tramo de la frontera tayika que pasa por el río Panj y separa Tayikistán de Afganistán.

Sin embargo, Tayikistán ha dado a entender a Moscú que, en vez de tropas extranjeras, prefiere más ayuda financiera para destinarla al reforzamiento de sus fronteras.
Todo parece indicar que en cualquier caso la presencia militar rusa en Tayikistán será en 2011 un tema a negociar entre diplomáticos y militares de los dos países.

Las consultas sobre el mantenimiento de las bases militares rusas en territorio tayiko, suspendidas hace algún tiempo, recientemente han sido reiniciadas por iniciativa de Dushambé.
 Lo más probable es que esta postura más flexible se deba a la decisión de Rusia de introducir aranceles a las exportaciones de los derivados de petróleo lo que ocasionó una subida de precios de estos productos en Tayikistán.

La suspensión de esos aranceles podría “intercambiarse” por concesiones en los acuerdos sobre las condiciones y los plazos de la permanencia de los militares rusos en Tayikistán.

En círculos diplomáticos no se descarta que Tayikistán formule solicitudes adicionales de extradición de los ciudadanos tayikos detenidos en Rusia bajo la acusación de haber participado en actividades terroristas.
Efectivamente, en Moscú y otras ciudades rusas han tenido lugar una serie de arrestos de supuestos miembros del Partido Hizb ut- Tahrir y del Movimiento Islámico de Uzbekistán.

La decisión sobre su extradición fue aplazada  hasta 2011, cuando, por otra parte, se discutirán los detalles del Acuerdo sobre las bases militares rusas.
Las solicitudes de la parte tayika, indudablemente, están relacionadas con los trágicos acontecimientos del pasado verano y otoño: la fuga de 25 presos de una cárcel del Comité de la Seguridad Nacional, el atentado terrorista perpetrado contra la sede de la Dirección provincial para la lucha contra el crimen organizado, y el ataque contra un convoy militar en  zona montañosa, muestras inequívocas de la inestabilidad política en el país.

Las confusas explicaciones de los funcionarios tayikos sobre los motivos y los organizadores de los atentados no ayudaron en absoluto a aclarar la situación, confirmando la reputación de Tayikistán como un país desgarrado por los conflictos internos.

La revolución en Kirguizistán y el posterior derrocamiento del presidente Bakíev también contribuyó a la desestabilización de la situación en Asia Central.
 El reparto de las zonas de influencia en el sur del país, ocurrido después de la revolución, generó sangrientos enfrentamientos étnicos, cuyas secuelas afectarán el futuro de Kirguizistán.

El nuevo año difícilmente traerá estabilidad a este país: los problemas sociales, económicos y políticos que todavía no han encontrado solución, se verán agravados por otras elecciones, esta vez presidenciales.
A pesar de que la nueva Constitución limita significativamente las potestades del jefe de estado, este cargo sigue siendo atractivo para muchos “peces gordos” de la política kirguís. Por lo tanto, al país le espera una lucha feroz entre los numerosos candidatos.

Kirguizistán ya en dos ocasiones ha superado el mismo ciclo: revolución – cambio del poder – revolución. Las razones de esta inestabilidad permanente radican, en primer lugar, en que los nuevos dirigentes se suelen dedicar a satisfacer sus propias necesidades y son incapaces de ofrecer a los ciudadanos las necesarias garantías sociales.

La población del país puede desatar una tercera revolución si los partidos se muestran incapaces de hacer realidad las esperanzas en ellos depositadas.  

Así que, en la agenda del Asia Central para 2011, además de los problemas internos, figuran los relacionados con la guerra en Afganistán. Hace nueve años, con la entrada en el país de las tropas aliadas, la región cambió. ¿Qué pasará en el futuro?

 
LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI


* Sanobar Shermatova es politóloga, miembro del Consejo de expertos de RIA Novosti

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