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Vísperas de elecciones en Bielorrusia. La confirmación del Status Quo

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Innokenti Adiásov, RIA Novosti

La fecha de las elecciones presidenciales de Bielorrusia por fin está fijada.

Se suponía que se convocarían algo más tarde, durante los primeros meses del próximo año. Sin embargo, la primera vuelta electoral se celebrará el 19 de diciembre de 2010.

La respectiva disposición fue adoptada el pasado 14 de septiembre por la Cámara de Representantes de la Asamblea Nacional en sesión extraordinaria. Todos los 108 diputados se pronunciaron a favor. El Secretario del Comité Electoral Central de Bielorrusia, Nikolái Lozovik, informó que el Comité ya ha empezado a recibir solicitudes de inscripción de los grupos de activistas para la promoción de candidaturas al puesto de presidente.

Sería interesante conocer la razón de la anticipación de los comicios. Los expertos coinciden en sus explicaciones, en primer lugar, por el factor económico.

Está claro que las previsiones muy pesimistas hechas a principios del corriente año no se han justificado y la economía del país no se ha derrumbado. Para cumplir su promesa electoral de aumentar el salario medio hasta los 500 USD, el presidente Alexander Lukashenko se ha visto obligado a buscar nuevas fuentes de ingresos. Minsk teme que como resultado de las  nuevas negociaciones con Gazprom el precio por mil metros cúbicos de gas ruso crezca hasta los 250 USD (ahora es de unos 185 USD).

Según valoraciones, este crecimiento llevará a unas pérdidas totales del 2.5% del PIB. Esto se reflejará no sólo en la actividad de empresas, sino en ciudadanos de a pie, debido a las subidas en las tarifas de los servicios comunales, subvencionados en un 70% por el Estado. Es poco probable que el salto en el precio del gas permita mantener las reducciones existentes o, lo que es lo mismo, la estabilidad social en el país.

En cuanto a la participación en las elecciones del próximo 19 de diciembre, el presidente actual Lukashenko ha declarado en una entrevista al canal de televisión Euronews que habrá condiciones iguales "para todos absolutamente". Mientras tanto, en su intervención del 16 de septiembre en el congreso de sindicatos oficiales, el máximo dignatario bielorruso hizo, según la prensa, una declaración bastante diferente e intransigente: "ellos no son opositores ni nada de eso, son enemigos del pueblo. Siempre están donde se puede hacer daño al estado. En el pasado nos presionaron desde Europa y los EEUU. Ellos estaban allí. Hoy nos cerca Rusia y ellos están de su lado". 

Tal vez, quiso así repudiar las posibles declaraciones prorrusas de algunos líderes de la oposición, por un lado, y afianzar su posición entre el electorado de orientación nacional, por el otro.

Se espera que Lukashenko presente su candidatura para la presidencia en breve. Al mismo tiempo, el Comité Electoral Central de Bielorrusia ya ha recibido la primera solicitud de un grupo de activistas de inscribir la candidatura de Víctor Teréschenko, presidente del consejo de la Asociación de Gestión de la PYMes.

Es curioso que en las elecciones de 1994 Teréschenko fuera uno de los representantes del candidato a presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko. Después de la victoria de Lukashenko en 1994, Teréschenko fue nombrado jefe del Gabinete de la Presidencia, pero pronto fue despedido de este puesto.

Otro candidato muy activo en esta campaña es el presidente del Partido Liberal-democrático Serguei Gaidukévich, quien ya participó en los comicios de los años 2001 y 2006. La oposición radical le tachó de "decoración democrática para Lukashenko".

El programa de Gaidukévich prevé, en el caso de la victoria, el reconocimiento inmediato de la soberanía estatal de Abjasia y Osetia del Sur. No es casualidad que el presidente de Osetia del Sur, Eduard Kokoiti, invitara a Gaidukévich a la celebración del 20º aniversario de la independencia de la república.

Yuri Glushakov, primer presidente adjunto del partido de los Verdes, también propone su candidatura. "Nuestro partido ha tomado una decisión bien meditada de presentarse a las elecciones. Nos estamos preparando para la campaña electoral y vamos a inscribir a nuestro grupo de activistas integrado no por cien sino por mil miembros", declaró el político en una entrevista a los medios bielorrusos.

El líder del movimiento ciudadano "Govori pravdu" (¡Di la verdad!), el poeta bielorruso Vladímir Nekliáev, anunció en un programa de la radio "Eco de Moscú" (Ekho Moskvi) su disposición a participar en las próximas elecciones.

El candidato no niega la procedencia rusa de los fondos para su campaña, no quiere discutir los roces entre Rusia y Bielorrusia, pero afirma que está dispuesto a "arreglar todos las disputas con Rusia". Los observadores comentan que esta postura puede ayudarle para atraer a las generaciones mayores de los electores, de orientación mayoritariamente rusófila.

El partido de la Democracia Cristiana Bielorrusa (DCB) también está preparado para la campaña electoral. Presenta la candidatura de Vitali Rimashevski. Este partido representa por ahora la fuerza política de talante más occidental en Bielorrusia.

Según Rimashevski, el DCB debe ser capaz de cambiar el panorama político en su país. El líder del movimiento ciudadano Bielorrusia Europea, Andrei Sánnikov, también se postulará para la presidencia.

En el período de 1995 a 1996, Sánnikov fue viceministro de Asuntos Exteriores de Bielorrusia. En 2008 fundó el movimiento ciudadano Bielorrusia Europea que tiene como  objetivo la integración del país en la UE. Últimamente Sánnikov se está creando la imagen de un político con apoyo no oficial del Kremlin.

La figura que suscita el mayor interés entre los opositores es la de Alexander Milinkévich, ya que en las últimas elecciones de 2006 fue el único candidato de la oposición. Según los datos oficiales, recibió un 7% de votos, pero el propio Milinkévich afirma que reunió el 21%.

No obstante, según algunas fuentes, Milinkévich ha anunciado que no se dispone a lanzarse a la presidencia esta vez.

Los expertos consideran que se niega a participar en favor del vicepresidente del partido Frente Popular Bielorruso, Grigori Kostusev. De esta forma, éste recibirá su cuota de los votos. Kostusev ha dicho estar contento con el trabajo de su comité organizador en la preparación para la campaña electoral: "El comité organizador funciona de acuerdo con lo previsto. Pero creo que había que empezar a prepararnos para las elecciones antes, como mínimo, a principios del año", dijo.

Es poco probable que los candidatos de la oposición representen una competencia real para el presidente en ejercicio. Pero surge la pregunta de si va a haber una o dos vueltas en los comicios. Lukashenko podría utilizar todos sus recursos administrativos para terminar las elecciones en tan sólo una vuelta y lograr un resultado del 80 al 85% de votos a su favor.

Al mismo tiempo, Lukashenko enfrenta una tarea mucho más complicada: que los comicios sean reconocidos como legítimos en Occidente.

"La Unión Europea espera que las elecciones presidenciales en Bielorrusia se lleven a cabo de acuerdo con los estándares europeos e internacionales de comicios libres y democráticos", declaró Maya Kochiánchich, portavoz de la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores, subrayando "la suma importancia" del papel de la UE como observador del curso de la campaña electoral.

"Esperamos que las autoridades bielorrusas inviten de antemano a los observadores del Buró para Instituciones Democráticas y Derechos Humanos de la OSCE", añadió. Además, la portavoz comentó que "las elecciones democráticas comunicarían un impulso nuevo y considerable a la política de la UE respecto a Bielorrusia".

Minsk, a su vez, intenta dar una impresión de transparencia absoluta en lo que a los comicios se refiere. La Comisión Electoral Central declaró estar dispuesta a garantizarles a los observadores internacionales todo lo necesario para ejercer su labor.

Es muy probable que la OSCE reconozca las elecciones como democráticas con algunas restricciones.

La revolución naranja en Bielorrusia es poco probable: el presidente simplemente no la permitirá. Además, la oposición no está unida, ni tiene un líder carismático. La población no revela ánimos de protesta explícitamente. En una palabra, la oposición tiene un apoyo visible sólo en Minsk.

Alexander Lukashenko controla rigurosamente todos los Cuerpos armados del país.

La única posibilidad de influir en la situación para la oposición es lanzar un llamamiento a Moscú, Bruselas y Washington para que no reconozcan la victoria de Alexander Lukashenko en las elecciones.

Innokenti Adiásov, miembro del Consejo de Peritaje y Análisis en la Duma de Estado (cámara baja del Parlamento ruso).

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

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